Cara a cara con Fernando Simón: "el tiempo pondrá cada cosa en su sitio"
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) habla de la gestión de la pandemia
Simón no duda de que habrá un repunte de la enfermedad después de la Navidad, pero no se puede saber cuán grande será
El 23 de enero China cerró Wuhan y ahí saltaron las alarmas en Europa
Fernando Simón ha sido durante casi un año el interlocutor masivo de la pandemia de covid. Todos los días con palabras accesibles nos contaba la evolución del coronavirus. Terminó siendo una estrella mediática de la que se hicieron memes y camisetas con su cara; después de meses de admiración pasamos al aburrimiento y al hartazgo, también del director del centro de Alertas Sanitarias que nos contó el día a día del virus que nos estaba matando.
Cuando un médico se decanta por el patito feo de la profesión, la salud pública, asume que su trabajo es invisible y objeto de pocos reconocimientos y que, cuando pasa algo, todas las miradas se van a posar en él. "Creo que el tiempo pondrá cada cosa en su sitio", opina la voz de la pandemia en España, Fernando Simón.
Hace justo un año que China comunicó al Reglamento Sanitario Internacional la existencia de 27 casos de una misteriosa neumonía que amenaza con dar, doce meses después, una tercera batida; España, dice a Efe el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), está más preparada, aunque otra cosa muy distinta es que lo estemos "anímicamente".
Simón no duda de que habrá un repunte de la enfermedad después de la Navidad, pero asegura que no se puede saber cómo de grande será.
Doce meses en la primera línea de la gestión de la mayor crisis sanitaria en un siglo le ha granjeado no pocas críticas, pero también alabanzas, que es con las que se queda, "con mucha diferencia". Un despacho plagado de cartas de agradecimiento y regalos lo atestiguan, como el caganer de su figura que adorna una de sus mesas.
El 23 de enero China cerró Wuhan y ahí saltaron las alarmas en Europa
Aquel martes de Nochevieja era imposible calcular la magnitud de lo que estaba por llegar. De hecho, pasadas tres semanas, el 23 de enero, coincidiendo con el día que China cerró Wuhan y otras dos ciudades colindantes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) optó por no declarar la emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII) ante el brote de coronavirus.
Siete días después cambió de opinión. Y no fue hasta el 11 de marzo, casi tres meses después, cuando definió al Sars-Cov-2 como pandemia.
"Las alarmas internacionales son mucho más lentas de lo que se piensa", aclara Simón. Para cuando la OMS decretó la alarma internacional, el CCAES ya había adaptado al nuevo virus el plan de preparación y respuesta que había hecho unos años antes para el Sars-Cov.
Buena parte de febrero pasó sin que se confirmasen nuevos positivos, hasta que a finales de mes empezaron a surgir pequeños brotes, en su mayoría importados de Italia -donde los contagios iban in crescendo-, pero que fueron identificados.