Alice Cooper: “Tengo 77 años y estoy dando mis mejores conciertos”

El padrino del shock rock no tiene ninguna intención de jubilarse: "Las giras son parte de mi vida"
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Cuando en los años 70 el rock andaba buscando nuevas formas de provocación, apareció Alice Cooper con sus guillotinas, sus boas constrictor, su sangre falsa, la camisa de fuerza y una puesta en escena granguiñolesca para redefinir la presentación en directo como un gran espectáculo teatral. Todavía hoy, a los 77 años, Vincent Damon Furnier sigue siendo la figura más emblemática de lo que se dio en llamar shock rock. Y no piensa colgar las botas.
¿Por qué iba a jubilarse si se encuentra mejor que nunca? "Las giras son parte de mi vida. Llevo de gira desde los 16 años. Ahora tengo 77 y creo que estoy dando mis mejores conciertos”, asegura en una nueva entrevista con Rock & Roll Hight School. Por supuesto, en sus shows actuales sigue utilizando sus icónicos y teatrales trucos escénicos, convenientemente perfeccionados a lo largo de las décadas. Sus fans no admitirían menos.
Un estilo de vida
En 2026 el cantante de 'School's Out' ha anunciado una nueva gira denominada 'Alice’s Attic', que recorrerá varias ciudades de Estados Unidos tras el lanzamiento de su más reciente álbum, 'The Revenge of Alice Cooper', el primer disco de estudio de la formación original desde 1973. Para él, tocar en vivo no es una obligación, sino un estilo de vida.
“Lo mismo ocurre con Mick Jagger, de los Rolling Stones, con Paul McCartney y Ringo Starr, de los Beatles, y con todos esos chicos. Podríamos habernos jubilado hace 30 años desde el punto de vista económico, pero es lo que me gusta hacer y, de hecho, me mantiene sano. Me levanto y actúo 90 minutos cada noche, 200 veces al año. Me siento genial. Si no consumes drogas, no bebes, no fumas cigarrillos, es un estilo de vida bastante saludable", explica.
Cooper no ha ocultado nunca que sus años de auge creativo estuvieron acompañados de comportamientos destructivos. En diversas entrevistas ha hablado sobre su adicción al alcohol y las drogas durante los años 70 y 80, una etapa en la que la cultura del rock alimentaba el mito del excesivo estilo de vida entre bastidores.
Sin embargo, hace más de cuatro décadas que mantiene sobriedad total. De hecho, la decisión de dejar el alcohol en 1983 cambió radicalmente su vida. Hoy mantiene una rutina de salud y energía que le permite seguir actuando con vigor, lejos de los patrones autodestructivos que antes parecían sinónimos del rock’n’roll.
La resiliencia de los veteranos
Su trayectoria es una lección de resiliencia y adaptación, pero el de Detroit no cree estar solo como portador del viejo fuego del rock'n'roll, sino que se considera uno más de una estirpe de veteranos que se resisten a la jubilación.
"Mi esposa dice: 'Con todos los asesinatos, todas las enfermedades y todas las muertes que hay en este planeta, ¿qué tipo de mundo le vamos a dejar a Keith Richards?'. Pero hay que incluir a Pete Townshend, de The Who, y hay que incluir a Rod Stewart y a Elton John, a todos los tipos que simplemente hacen lo que les gusta hacer. Y especialmente Bob Dylan, que da 200 conciertos al año. Nunca para. Solo digo que hay ciertas personas que han nacido para estar sobre un escenario”, zanja.
