Cine

Sí, las películas son cada vez más largas (y hay una explicación)

'Marty Supreme' y sus dos horas y media, el nuevo estándar de la industria. A24
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¿Tienes la sensación de que cada vez que pisas una sala de cine pasas más tiempo sentado en la butaca? ¿Cada vez te cuesta más llegar hasta el final de la proyección sin hacer una visita al baño? ¿Sientes que miras el reloj más que antes? No estás solo. Cada vez más gente percibe que ir al cine implica reservar una franja considerable del día. Y no es solo una sensación, los datos cuantitativos confirman que las películas son más largas hoy que en décadas pasadas.

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Esa sensación se vuelve especialmente evidente cuando se observan las candidatas al Óscar de este año, muchas de las cuales superan con holgura las dos horas y algunas se acercan a las tres, como si la calidad tuviese que medirse obligatoriamente en minutos. 'Una batalla tras otra' dura 2 horas y 42 minutos, 'Los pecadores' se va a las 2 horas y 17 minutos, 'Marty Supreme' necesita contarse en 2 horas y 29 minutos, el mismo tiempo que dura el último 'Frankenstein'.. y 'Avatar: Fuego cenizas' se pasa el juego con sus 3 horas y 17 minutos.

Es un fenómeno que viene de lejos. Según un estudio de 'The Economist' que ha analizado más de 100.000 películas estrenadas internacionalmente desde la década de 1930, la duración media de los largometrajes ha aumentado de manera significativa. La investigación, basada en la base de datos de IMDb, muestra que la duración promedio ha pasado de 81 minutos en los años 30 a 107 minutos en 2022, lo que representa un incremento de alrededor del 32%.

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Blockbusters de 135 minutos

El crecimiento es especialmente llamativo si nos centramos en los blockbusters contemporáneos. Las diez películas más populares de 2025 tenían, de media, una duración de 135 minutos, es decir, dos horas y cuarto, un salto considerable respecto a los que se consideraba habitual en el pasado.

Pero los grandes éxitos de taquilla modernos no son más largos porque tengan más cosas interesantes que contar. La presencia de efectos especiales, escenas de acción extensas y tramas amplias de universos compartidos empuja los metrajes hacia arriba. En el viejo Hollywood los minutajes abultados solo se sentían justificados en épicas como 'Lo que el viento se llevó', 'Ben Hur' o 'El padrino'; hoy ese tipo de formato se ha convertido en un estándar de la industria.

El auge de las plataformas

El auge de las plataformas digitales, en las que los espectadores pueden pausar y retomar fácilmente, también parece haber incentivado a directores y estudios a abrazar películas más largas, especialmente cuando no dependen exclusivamente de la programación en salas de cine. Además, ya van quedando menos Harveys Weinstein dispuestos a destrozar películas a diestro y siniestro en la sala de montaje.

Pero la competencia que esas mismas plataformas supone para las salas de cine también está forzando a los estudios a apostar por formatos largos que trasladen durante más tiempo a los espectadores a otros mundos e historias. No es casual que la saga de 'Avatar', con toda su parafernalia 3D e Imax, sea la más taquillera de la historia. Cada vez se le da más valor a la experiencia inmersiva que no se puede replicar en casa, incluso aunque películas tan largas signifiquen menos proyecciones diarias (y, por tanto, una merma en los ingresos para las salas).

La era del consumo rápido

Y no podemos obviar que vivimos en una era de consumo rápido -vídeos cortos, clips, publicidad en redes- que ha acelerado la sensación del paso del tiempo. Por simple contraste, una película de dos horas puede hacerse aún más pesada cuando estamos habituados a formatos de pocos minutos.

En cualquier caso, sigue habiendo films concisos y efectivos de alrededor de 90 minutos, especialmente en géneros como la comedia, la animación o el cine independiente. Porque no hay que olvidar que una buena película lo es independientemente de su duración, pero una mala es aún peor cuanto más larga.