Cultura

Ana Milán: “El éxito en el amor es conocer muchas almas; no verle la cara al mismo pavo durante 30 años”

Ana Milán con su primera novela, 'Bailando lo quitao'. Carlos Villarejo
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De repente, Ana Milán (Alicante, 1973) deja de hablar -y habla mucho- para decir en voz alta “¡Me acabo de dar cuenta! Este hotel (el Only You de Barquillo de Madrid, en el que mantenemos esta conversación) es en el que Josi hace el amor por última vez! ¡Se me ponen los pelos de punta!”. 

Josi es Josefa, la mujer de 79 años que es la protagonista de la primera novela de Ana Milán, ‘Bailando lo quitao’ (Planeta) y la anécdota tiene un algo de serendipia y un mucho de cómo esta actriz, escritora y comunicadora, ha gestado esta ficción, hija del Covid, en la que cuenta la trayectoria vital de una mujer fuera de su tiempo, que buscó ser libre. “El personaje de Josi ha sido el que me ha dictado todo el libro. Sé que puede sonar raro, pero así es”. Y la narración dictada es la de una vida vivida sin permiso. Hablar con Milán sobre su novela es un ejercicio en el que esta mujer del renacimiento -“la mejor época”, según ella- salta de la ficción a sus propias reflexiones de una forma natural e imprevisible. 

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¿De dónde viene el título? Es muy divertido

Fue una frase ingeniosa que dijo un amigo mío. Un buen día dijo que lo que había que hacer era vivir ‘Bailando lo quitao’. Y yo, que siempre he sido altamente disléxica, me enamoré de la frase y me la quedé: fue antes el título que la novela.

¿En qué se parecen Ana Milán y Josi, la protagonista?

Creo que compartimos la alegría con la que asumimos las consecuencias de nuestros actos. Yo llevo poniéndome el mundo por montera desde que tengo uso de razón. Me crié en una casa conservadora, pero con una familia que me permitió equivocarme. Hay una gran libertad en estrellarse. Pero luego también hay cosas que nos salen muy bien a ambas porque creo que la vida recompensa la valentía. 

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Esa valentía de Josi, ¿la hace feliz en el amor? ¿Desdichada? 

Es que, ¿a qué llamamos tener suerte en el amor? Creo que existen varios tipos de mujeres, las que se sientan felices y dichosas por el hecho de estar casadas. Que ven el matrimonio como una estación de llegada. Para mí, que he estado casada dos veces, el matrimonio tiene más que ver con la fiesta del día que te casas y después con un compromiso interno que adquieres… pero particularmente siempre me han interesado más las historias vivas. Creo que Josi, en ese sentido, ha tenido mucha suerte, porque ha sido fiel a sí misma. El éxito en el amor es conocer muchas almas, no el aburrimiento de verle la cara al mismo pavo durante 30 años.

Josi es de Madrid y es una mujer de una generación distinta a la tuya. Sin embargo, en la novela hay una gran labor de documentación. ¿Cómo la llevaste a cabo?

Me gusta mucho hablar pero también me gusta mucho escuchar (risas). He tenido mucha suerte porque he escuchado muchas historias de boca de mujeres como Pilar Bardem, Beatriz Carvajal, Amparo Baró y ha sido a través de ellas cómo he conocido detalles de cómo era sentarse a la mesa con María Asquerino, cómo era la sala Bocaccio… Me he hinchado a recopilar historias que luego he metido en el libro. Muchas son pequeñas historias. Josi dice que a ella no le hiere “lo grande, sino una mirada, un mal comentario…”. A mí me pasa lo mismo: nunca me impresiona lo grande, siempre me impresiona mucho más lo pequeño. 

También es un libro sobre superar barreras, vivir al margen… ¿Siguen existiendo dificultades hoy en día para las mujeres que se empeñan en vivir su propio camino?

Sí, porque todos tenemos que vencernos a nosotros mismos, que superar tabúes, miedos… Antes los límites te los ponía la sociedad y ahora muchas veces te los pones tú. Pero esas pequeñas conquistas que hacemos todos los días son las 'cojoconquistas', porque son las que marcan la diferencia.

Es un libro que habla sobre la vejez sin edulcorantes…

Claro, ¿por qué en otros términos se va a hablar de ella? ¿Hay otra manera? Envejecer me parece de las grandes tragedias. Hay todo un ejercicio de crueldad en observar cómo tu cara cambia sin que tú puedas hacer nada. ¿Por qué se cae el párpado? ¿Por qué se acorta la pestaña? Es una injusticia.

¿Crees que se juzga a las mujeres sobre cómo se enfrentan al envejecimiento? 

Absolutamente. En todos los sentidos. Si te pinchas algo, mal. Si no te pinchas, también mal. Creo que cada uno debe hacer lo que quiera para verse bien. Porque envejecer me parece una putada tremenda. Recuerdo una ocasión en la que mi madre dijo ‘¿Pero cómo voy a tener ya 78 años?’ Y creo que en esa frase está buena parte de la gestación de este libro. Creo que somos muy crueles con las mujeres cuando envejecen y ya no les decimos a nuestras madres y a nuestras abuelas ‘qué guapa estás’. Tenemos que tener responsabilidad afectiva con todo el mundo, no solo con nuestros amantes (risas). 

¿Tiene que ver con la sociedad actual? ¿Somos ahora menos amables?

Creo que sí, que durante mucho tiempo conseguimos ser amables entre nosotros, pero pienso que se está perdiendo eso. Además, están consiguiendo algo tremendo y es aislarnos. O que en redes sociales se diga de todo. Es una barbaridad. 

Cuentas con una enorme comunidad de seguidores en redes, ¿cómo han reaccionado a la novela?

¿Sabes lo que pasa? Que yo no tengo ‘haters’ en redes (risas). Me ha emocionado mucho cómo está reaccionando la gente, me siento abrumada. La palabra más repetida es que la novela es como un abrazo y me gusta, porque creo que estamos muy necesitados de abrazos. Nos estamos acostumbrando a no sentir y eso no puede ser.

Siendo una novela sobre una mujer mayor, es inevitable que se hable de muchas “últimas veces” en ella

Sí, es un libro lleno de esas últimas veces. Pero es que la vida está llena de ellas: tú duermes en casa de tus padres por última vez sin ser consciente de ello. O haces ese último viaje con tu madre sin darte cuenta de que no lo vas a repetir. ¿Sabes cuándo te sientes feliz por un momento? ¿Aunque se trate de algo pequeño, sin importancia? Pues creo que hay que aprovechar esos momentos que son irrepetibles. Este libro es para mí un canto a la vida, aunque cuente la historia de una mujer mayor.

Aunque sea un poco prematuro hablar de ello… ¿habrá una segunda novela de Ana Milán?

Pues no lo sé. ¡Es posible que no la haya nunca! Mi oficio no es el de escritora. Creo que, de tener alguno, sería el de contadora de historias. Ya desde pequeña se me daba bien adornar las historias. Porque hay que adornarlas: la realidad es una mierda y está muy sobrevalorada.