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Los recuerdos de Germán Delibes sobre su abuelo: "Era súper competitivo jugando al tenis"

El abuelo Delibes
Miguel Delibes rodeado de sus nietos en un verano en Sedano. Cedida por Germán Delibes Caballero
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Entre la figura pública y la memoria doméstica a veces hay una distancia insondable. Pongamos el caso de Miguel Delibes, una figura casi mitológica de la literatura española contemporánea. Escritor respetado por varias generaciones. Austero, serio, moralmente exigente, referente ético e intelectual de una forma de entender el mundo, la naturaleza y la dignidad humana. Pero también había un Delibes que solo existía puertas adentro. El hombre doméstico, íntimo, familiar. El abuelo que hacía bromas, que jugaba, protegía y se dejaba querer. El que describe su nieto Germán Delibes Caballero en 'El abuelo Delibes' (Destino). Dos caras de una misma vida.

"Hacía limpieza en el trastero y encontré unos folios escritos (fatal redactados, por cierto, cuando era un adolescente). Después de corregirlos, escribí algunos recuerdos más que, de forma inconsciente, fueron tomando forma de historia", así explica este maestro de primaria cómo emprendió este proyecto de recuperar al hombre detrás del escritor. Y no faltan en sus páginas los momentos entrañables que desmitifican la leyenda. Por ejemplo, recoge recuerdos de sus partidos de tenis en Sedano, el pequeño pueblo burgalés donde Delibes se sentía simplemente uno más, o episodios familiares que muestran su lado protector y afectuoso, aunque también con un temperamento que respetar.

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Los relatos que aborda Germán Delibes no se limitan a vivencia juveniles, también abordan aspectos más serios de la vida del autor, como su duelo tras la muerte de su esposa Ángeles de Castro, o esa sensibilidad frente a las injusticias sociales que marcó su producción intelectual.

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de tu abuelo?

Recuerdo cómo, siendo muy pequeños, nos hacía dibujos. Se le daba muy bien, era algo que me fascinaba. En las cartas que nos escribía cuando apenas teníamos tres o cuatro años intercalaba la información con unos pictogramas que llamaban poderosamente nuestra atención.

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Miguel Delibes con su nieto Germán

¿Cómo era tu relación con él?

Muy estrecha. Siendo como era el segundo de los 18 nietos y compartiendo aficiones con él, el vínculo entre ambos era muy cercano.

¿Teníais los nietos en las reuniones familiares la noción de que el abuelo era un escritor reconocido fuera?

Cuando éramos pequeños, y aunque algo intuíamos, no dejaba de ser un abuelo como el que podían tener el resto de nuestros amigos. Con el paso de los años esa percepción iría cambiando.

En el libro describes episodios deportivos como partidos de tenis o jornadas de caza ¿Cómo lo recuerdas ahora tras el paso del tiempo?

Con nostalgia, como es lógico. Se le echa mucho de menos.

Su carácter familiar lo refleja cualquier tarde del mes de julio junto a sus hijos y sus nietos vitoreando las hazañas de Miguel Indurain en el Tour de Francia

¿Eras mejor al tenis que él? ¿Quién ganaba?

Era mucho más joven que él, con lo cual, podría decirse que, tenísticamente hablando, era mejor. Los encuentros que disputaba Delibes eran en la modalidad de dobles, y tuve la fortuna de formar pareja con él en infinidad de partidos (muchos de ellos los ganamos).

¿Es verdad que era súper competitivo en los deportes?

Mucho, pero era una competitividad sana. Los lances del juego, independientemente de si había ganado o perdido, los recordaba con posterioridad con una sonrisa. Pero mientras se disputaba el partido, no había amigos.

¿Qué anécdota familiar refleja mejor su carácter fuera del ámbito literario?

Cualquier tarde del mes de julio junto a sus hijos y sus nietos vitoreando las hazañas de Miguel Indurain en el Tour de Francia. Se trataba de un abuelo relajado que disfrutaba de la familia en un entorno que le gustaba mucho.

¿Cómo describirías la diferencia entre el Delibes escritor y el que conocisteis en casa?

El Delibes escritor se debía a sus personajes. En ese ámbito, los nietos poco teníamos que opinar. En cierta medida y como he dicho en varias ocasiones, compartimos abuelo con el Azarías, Cipriano Salcedo o el Señor Cayo.

En varias entrevistas se menciona su carácter a veces introvertido y reservado. ¿Cómo vivíais esa faceta y cómo se reflejaba con la cercanía familiar?

Ese carácter reservado e introvertido era de cara al exterior. En familia no era así y creo que este es uno de los aspectos que me llevaron a escribir el libro: mostrar esa otra faceta de Delibes poco conocida para sus lectores.

¿Qué papel jugó Ángeles de Castro en su vida y en la cohesión familiar?

Si uno lee 'Señora de rojo sobre fondo gris' podrá comprobar que Ángeles de Castro no solo fue la mejor mitad de Delibes y su equilibrio, sino que fue parte fundamental para que muchos años después de la ausencia de ambos sigamos manteniendo ese vínculo familiar.

El dolor por la pérdida entremezclado con el afecto y cercanía de la familia es algo que uno no olvida por muchos años que pasen

¿Hubo algún pasaje concreto del libro que te costara más escribir emocionalmente?

El capítulo de la “Ausencia” fue el más duro de escribir, pero, a la vez, uno de los más especiales para mí. Allí se narra las horas previas a su muerte y los días posteriores. El dolor por la pérdida entremezclado con el afecto y cercanía de la familia es algo que uno no olvida por muchos años que pasen.

¿Cómo ha sido la respuesta de la familia al libro?

En líneas generales muy buena, sobre todo por parte de hermanos y primos. En el caso de mis padres, un poco más reticente por la responsabilidad que conlleva embarcarse en un proyecto como este.

¿Cómo ha influido en ti el ejemplo de tu abuelo en tu vida profesional y personal?

El Abuelo ha sido siempre un referente, un tipo muy trabajador y metódico. Solo así se entiende que a los 27 años compaginase tres trabajos.

¿Crees que la imagen popular de Delibes ha evolucionado con el tiempo?

Creo que esa imagen popular se ha mantenido a lo largo de los años e incluso, tras su muerte, se le sigue recordando gracias al excelente trabajo que lleva a cabo la Fundación que lleva su nombre.

¿Cómo le gustaría que se le recordara en el futuro?

Él dijo en una de sus últimas entrevistas que se conformaba con que le recordasen como “un buen tipo”. Como novelista hay pocas dudas, pero a través de este “abuelo Delibes” vamos a poder conocer a esa otra faceta que, estoy seguro, va a sorprender a todos sus lectores.

Si pudieras compartir un último recuerdo de tu abuelo que no entró en el libro, ¿cuál sería?

Creo que los recuerdos más relevantes están en el libro, así que invito a la gente a que los vayan descubriendo a través de las páginas que conforman este 'Abuelo Delibes'.