Grace Jones, una diva salvaje a los 77: "Quiero ser capaz de tener más de un orgasmo"
La cantante, modelo y actriz rebosa teatralidad, humor y extravagancia en su nueva gira australiana
Rockeros que juegan como niños
A sus 77 años, Grace Jones sigue siendo una fuerza de la naturaleza. La cantante, modelo, actriz y figura cultural icónica acaba de comenzar una gira por Australia que retoma su leyenda como una de las artistas más atrevidas y singulares de su generación. Su presentación en el Sydney Opera House Forecourt el pasado fin de semana fue toda una declaración de su poder escénico inquebrantable.
Desde sus inicios como modelo en Nueva York y París, su ascenso como estrella de la escena disco en los años 70, hasta su transformación en icono del new wave y la cultura popular global, Grace Jones ha sabido mantenerse como una figura única e irreductible.
Su impacto va más allá de la música. Su estética andrógina, su presencia en moda, cine y performance escénico la convirtieron en un fenómeno cultural ligado a la ruptura de moldes y tabúes. Fue la supermodelo original antes de que el término existiera. Y desafió las normas de género décadas antes de que el concepto gender-fluid fuera tendencia.
Teatralidad, humor y extravagancia
En ese sentido, su actuación en Sydney fue todo un espectáculo de 90 minutos rebosantes de teatralidad, humor y extravagancia, un concierto que combinó sus clásicos con una puesta en escena que desafiaba cualquier convencionalismo.
Ciñéndose a su reputación de 'no profesional', la pantera del pop abrazó la espontaneidad y el absurdo ardiente -"solo quiero divertirme, cariño, quiero algo más que divertirme, quiero que me saquen de aquí a rastras"- con total naturalidad. "Quiero ser capaz de tener más de un orgasmo", dijo en otro momento de una actuación definida por 'The Guardian' como un espectáculo de "caos, desnudez e incansables cambios de vestuario en la cuerda floja".
Baila con el hula hoop
Entre anécdotas como pedir una copa de vino en lugar de una taza de te o exhibir sombreros a cual más estrambótico, la diva ofreció un show que fue tan hilarante como intenso. La protagonista de 'Panorama para matar' también puso a prueba su energía física y presencia escénica. Al interpretar su clásico 'Slave to the Rhythm' mantuvo un hula hoop girando alrededor de su cintura durante toda la canción, llevando la pieza a nuevas alturas tanto simbólicas como performativas.
Aunque a veces parecía apelar más de la cuenta a su carácter imprevisible y en ocasiones parecía olvidarse de las letras, su voz -plena, rica y poderosa en los momentos clave, como un 'Amazing Grace' con intenso sabor góspel- fue una sorpresa destacada. Los miles de asistentes al show presenciaron a una artista que no solo sigue activa, sino que abraza el caos, el humor y el riesgo como parte esencial de su arte.
