‘Star Trek’ cumple 60 años: cómo una serie cancelada se convirtió en un icono de la cultura pop

En su momento pasó casi desapercibida para el gran público, pero años después generaría un fenómeno de culto sin igual
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Se cumplen 60 años de 'Star Trek', una serie que en su momento pasó casi desapercibida para el gran público pero que terminaría convirtiéndose en una de las franquicias más influyentes de la historia de la ciencia ficción. Lo que empezó como una apuesta arriesgada -que, de hecho, salió mal- dentro de la televisión de los años 60, acabó generando un fenómeno de culto que dio origen a películas, múltiples series derivadas y un universo narrativo que sigue expandiéndose décadas después.

En 1966 la televisión estadounidense era muy distinta a la de hoy. Las grandes cadenas dominaban la programación con westerns, comedias familiares y dramas policiales. La ciencia ficción existía, pero ocupaba un lugar marginal, asociada a presupuestos modestos, monstruos de goma y aventuras autoconclusivas. En ese contexto apareció esta serie extraña, ambiciosa y, en cierto modo, adelantada a su tiempo.
La idea surgió de Gene Roddenberry, un guionista y productor que imaginó una especie de “western en el espacio”. Su premisa era tan sencilla como poderosa. En el siglo XXIII una nave de exploración llamada Enterprise recorrería la galaxia en misión científica y diplomática. A bordo viajaría una tripulación multicultural que representaba una humanidad que había superado muchos de sus conflictos internos. En plena Guerra Fría, con EEUU y la URSS enfrentados y con los movimientos por los derechos civiles en plena efervescencia, aquella visión resultaba sorprendentemente optimista.
Una apuesta demasiado audaz para su tiempo
La serie debutó en la cadena NBC con William Shatner como el capitán James T. Kirk, Leonard Nimoy como el vulcano Spock y DeForest Kelley como el doctor McCoy. Desde el primer momento la producción mostró una mezcla peculiar de aventura, reflexión filosófica y comentario social. Episodios sobre planetas extraños y civilizaciones alienígenas servían en realidad para hablar de racismo, guerra nuclear, imperialismo o intolerancia. 'Star Trek' proponía una aventura espacial que utilizaba el futuro para hablar del presente. Y eso nunca se había hecho antes en televisión.
Sin embargo, el público no respondió con entusiasmo inmediato. Sí tenía seguidores fieles, pero las audiencias nunca fueron especialmente altas. La serie era más compleja y reflexiva que gran parte de la programación del momento y competía en horarios difíciles. Además, el presupuesto era elevado para los estándares de la época. Tras tres temporadas y 79 episidios, NBC decidió cancelarla en 1969.
El poder de las reposiciones
Eso parecía el fin de la historia. Al fin y al cabo, muchas series terminaban de ese modo y desaparecían sin dejar huella. Pero algo inesperado comenzó a suceder poco después. Cuando los episodios empezaron a emitirse en reposiciones durante los años 70, una nueva generación de espectadores descubrió la serie.
Universitarios, aficionados a la ciencia ficción y jóvenes fascinados por la exploración espacial -recordemos que era la era del programa Apolo y de la llegada del ser humano a la Luna- empezaron a seguir las aventuras de la Enterprise con auténtica devoción.
Los fans organizaban convenciones, escribían fanzines y debatían durante horas sobre los detalles del universo ficticio creado por Roddenberry. Algunos memorizaban diálogos completos o aprendían palabras del idioma klingon. En una época muy anterior a internet, la comunidad de seguidores creció de manera constante hasta convertirse en una fuerza cultural inesperada.

Hollywood tomó nota del fenómeno y, aprovechando el rebufo de 'Star Wars', en 1979 se estrenaba en cines 'Star Trek, la película', que recuperaba al reparto original y trasladaba la saga a la gran pantalla con un presupuesto mucho mayor. La cinta tuvo éxito suficiente para iniciar una larga serie de secuelas durante los años ochenta.
Títulos como 'La ira de Khan' (1982), 'En busca de Spock' (1984) y 'Misión: salvar la Tierra' (1986) consolidaron definitivamente la franquicia y transformaron lo que había sido una serie cancelada en una de las propiedades más duraderas de la ciencia ficción.
Un universo en expansión
El verdadero salto evolutivo llegó en 1987 con 'Star Trek: la nueva generación'. Ambientada casi un siglo después de la serie original, presentaba una nueva tripulación liderada por el capitán Jean-Luc Picard. Al principio muchos fans se mostraron escépticos, pero la serie terminó convirtiéndose en un enorme éxito. Durante siete temporadas amplió el universo narrativo, profundizó en temas políticos y filosóficos y demostró que la franquicia podía renovarse sin depender exclusivamente de los personajes clásicos.

En el siglo XXI la franquicia volvió a reinventarse una vez más. Nuevas películas cinematográficas de la mano de J. J. Abrams reinterpretaron a Kirk, Spock y compañía con un reparto diferente, mientras que la televisión vivió una nueva expansión con producciones como 'Discovery', 'Picard' o 'Strange New Worlds'. Sesenta años después de su estreno, lo más sorprendente es comprobar que aquella serie que apenas sobrevivió tres temporadas terminó construyendo uno de los universos narrativos más longevos de la cultura popular.
