Madonna vuelve al dance con 'Confessions on a dancefloor Part II': así fue el disco original que reinventó su carrera y el género
La reina del pop vuelve 20 años después al disco que redefinió el dance pop de comienzos de los 2000
Madonna anuncia la segunda parte de 'Confessions': un fragmento de audio, letras en pantalla y medio mundo hablando de ella
Si hay una artista que realmente ha influido en la música de los últimos 40 años y a la que podemos llamar una auténtica leyenda, esa es Madonna. No en vano ostenta el título de Reina del Pop, aunque bien podría considerarse la reina de la música en general. No ha necesitado cifras astronómicas para convertirse en una de las figuras más influyentes de la historia: ahí están los datos, sus discos y sus ventas (cerca de 400 millones de copias, entre álbumes y singles).
Últimamente se la ha acusado mucho de subirse a las modas, pero lo cierto es que Madonna las creaba; y cuando se ha sumado a alguna, ha sido para transformarla. Es verdad que en los últimos años ha llegado algo tarde (como al género urbano con su ‘Hard Candy’, aunque hoy en día es bastante reivindicado) y no siempre ha entregado discos a la altura de su leyenda, pero ¿cuántos artistas pueden presumir de llevar más de cuatro décadas en la industria y seguir siendo relevantes? A lo largo de su carrera, Madonna ha coqueteado con la electrónica, el dark pop, los sonidos más eróticos, el dance, el electro y también con el pop más irreverente y comercial. Singles como ‘Like a Virgin', ‘Like a Prayer’, ‘Frozen’ o ‘Music’ son prueba de esa versatilidad, y parte viva de la historia de la música. Muy pocas tienen ese catálogo de hits tan relevantes generación tras generación.
Además, ha expandido su universo más allá de la música, dando vida a Eva Perón en la película ‘Evita’, o incluso participando en una entrega de James Bond, no solo con su canción ‘Die Another Day’, sino incluso apareciendo en la película junto a Pierce Brosnan (aunque bien es cierto que nunca ha conseguido brillar en el cine tanto como le habría gustado). Aunque también acumula la friolera de 9 premios Razzie, conocidos como los anti-Oscar.
Su reinvención con 'Confessions on a Dance Floor'
Pero si hay una reinvención por la que se le identifica especialmente en los últimos años a la ambición rubia, es la de su etapa 2005-2006 con ‘Confessions on a Dance Floor’. Madonna venía de publicar su disco más político hasta la fecha, ‘American Life’, un trabajo que generó (y mucha) controversia. El proyecto nacía como una crítica a la política exterior del gobierno de George W. Bush en el contexto de la guerra de Irak, pero en el último momento optó por suavizar su enfoque, seguramente tratando de evitar el boicot que recibieron otras artistas como el grupo Dixie Chicks.
Esa decisión se reflejó especialmente en el videoclip del primer single ‘American Life’, que presentaba imágenes muy explícitas y críticas, com modelos con miembros amputados o un doble de George Bush encendiéndose el puro con una granada. Finalmente esta versión fue retirada y sustituida por una mucho menos provocadora para evitar una mayor polémica. “Debido al volátil estado del mundo y por la sensibilidad y el respeto hacia las fuerzas armadas, a quien apoyo y por quien rezo, no quiero correr el riesgo de ofender a nadie que pueda malinterpretar el significado de este vídeo”, comentó la artista en un comunicado.
Años después, la versión original terminaría circulando y ganando visibilidad, convirtiéndose en una pieza clave para entender aquel momento de su carrera, sobre la que Madonna ha querido correr un tupido velo desde entonces. Tras este disco, que supuso un tropiezo bastante llamativo dentro de su trayectoria, especialmente viniendo del éxito de ‘Music’, Madonna decidió rodearse de nuevos aliados creativos. Para ello contó con Stuart Price y también con Mirwais Ahmadzaï, con quien ya había trabajado en sus dos anteriores álbumes, y dieron forma a una de las piezas de dance pop más influyentes de la música reciente.
“Cuando escribí ‘American Life’, estaba muy agitada por lo que estaba pasando en el mundo que me rodea”, comentó en una entrevista para MTV. “Estaba enojada. Tenía mucho que sacarme del pecho. Hice muchas declaraciones políticas. Pero ahora, sentía que solo quería divertirme, quería bailar, quería sentirme optimista. Y quería darles a otras personas el mismo sentimiento. Hay un montón de locura en el mundo que nos rodea, y quiero que la gente sea feliz”.
Es cierto que el dance ya había tenido su resurgimiento gracias a figuras como Kylie Minogue y su disco ‘Fever’, publicado unos años antes. Pero a comienzos de los 2000, el sonido comercial era más Avril Lavigne o los inicios del nuevo R&B con Timbaland y Usher. Sin embargo, Madonna consiguió llevar ese sonido dance a otro nivel, haciéndolo completamente mainstream y sentando las bases del EDM que vendría después con discos como ‘The Fame’ de Lady Gaga.
Uno de los momentos más icónicos de esta etapa fue ‘Hung Up’, su primer single, con el que logró incluso que los propios compositores de ABBA autorizaran el uso de un sample de ‘Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)', algo extremadamente poco habitual. De hecho, antes de Madonna solo habían cedido un sample de ‘The name of the game’ para una canción de The Fugees. El videoclip, con ese inolvidable body rosa, se ha convertido en auténtica historia del pop. Pero es que ‘Confessions on a Dance Floor’ no es solo un hito aislado, es prácticamente un manual paso a paso de cómo hacer un buen disco de dance pop. Éxitos como ‘Sorry’, ‘Jump’ o ‘Get Together’, no solo fueron indispensables durante la promoción del disco, sino que a día de hoy siguen siendo reivindicados. Y con razón. El disco, en conjunto, ayudó a sentar las bases del gran resurgir del dance a finales de los 2000, y eso no se puede negar.
Hay un montón de locura en el mundo que nos rodea, y quiero que la gente sea feliz
Y luego está el directo: el 'Confessions Tour'. No solo volvió a colocar la polémica en el centro, con esa icónica puesta en escena en la que aparecía crucificada, sino que se convirtió en una de las giras más exitosas de una artista femenina hasta ese momento. Si ajustamos cifras -asistencia, entradas vendidas y número de conciertos-, se colocaría muy arriba en el ranking. Un listón altísimo… que la propia Madonna terminaría superando más adelante con el Sticky & Sweet Tour, de su vilipendiado ‘Hard Candy’: más de 400 millones de dólares en recaudación.
Pero uno de los datos más interesantes de ‘Confessions on a dancefloor’ es que se planteó como una experiencia continua, un verdadero viaje sin pausas en el que todas las canciones están unidas como una única sesión de baile. Madonna pensó ‘Confessions on a Dance Floor’ casi como un DJ set real, una de esas fiestas que se alargan hasta el amanecer.
Esa idea se ha terminado de materializar por completo en la reedición publicada en 2025, coincidiendo con el 20º aniversario del álbum, permitiendo disfrutarlo tal y como fue imaginado originalmente: en bucle, sin pausas (aunque claro, en vinilo hay una pausa obligatoria, y en formato digital hay también algunos pequeños saltos). Pero la cohesión está ahí, perfectamente calculada.
Ahora, el foco vuelve a estar sobre este disco porque Madonna ha anunciado por fin la esperadísima secuela, 'Confessions II', un proyecto que llevaba años flotando entre rumores y teorías de fans. Como era de esperar, no han faltado las voces críticas que la acusan de subirse de nuevo a la ola del resurgir del dance en los últimos años. Y es lo que tiene Madonna, que siempre genera polémica, año tras año.
Sin embargo, lo cierto es que esta continuación no nace de una moda pasajera, sino de una idea que llevaba mucho tiempo gestándose, tanto en el imaginario de sus seguidores como en la propia mente de la artista. “Debemos bailar, celebrar y rezar con nuestros cuerpos. Estas son cosas que hemos hecho durante miles de años; son realmente prácticas espirituales. Después de todo, la pista de baile es un espacio ritualista. Es un lugar donde conectas con tus heridas, con tu fragilidad. Hacer un rave es un arte. Se trata de empujar tus límites y conectar con una comunidad de personas afines”.
Así reza el comunicado de un disco que saldrá en el próximo mes de julio, y que ya adelantó hace más de cinco años, avisando de que volvía a trabajar con Stuart Price. ¿Volverá la reina del pop a reventar las pistas de baile una vez más?