El regreso de 'El diablo viste de Prada 2' convierte su promoción en una pasarela de alta costura en una gira por Asia, Europa y América
Una gira global donde sus protagonistas convierten cada aparición en una pasarela de alta costura
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El estreno de El diablo viste de Prada tiene, por fin, continuación con El diablo viste de Prada 2, pero lo que está marcando la conversación global no es solo la película, sino la forma en la que se ha presentado al mundo. La promoción se ha transformado en una auténtica “Angui-tour”, una gira internacional que ha recorrido Asia, Europa, América Latina y Estados Unidos con una puesta en escena más cercana a la de una superestrella musical que a la de un estreno de cine.
Una gira global convertida en pasarela
Cada aparición del reparto ha sido milimétricamente diseñada para impactar, Anne Hathaway, Meryl Streep y Emily Blunt no solo han presentado la película: han ofrecido una auténtica lección de moda en cada alfombra roja. Vestidos de archivo, piezas de alta costura recién salidas de taller y estilismos conceptuales han convertido cada preestreno en un escaparate al nivel de las grandes semanas de la moda.
El fenómeno ha sido tal que muchos lo comparan con desfiles en Milán o París. La diferencia: aquí la narrativa no está en la pasarela, sino en la historia que conecta cada look con el universo de la película.
Momentos virales y moda al extremo
La gira ha dejado imágenes que ya forman parte de la cultura pop, desde la recreación de escenas icónicas hasta coreografías improvisadas al ritmo de la banda sonora, todo ha sido pensado para generar conversación. Pero si algo ha captado la atención ha sido el nivel de exigencia detrás de algunos looks.
Uno de los ejemplos más comentados ha sido un diseño de Louis Vuitton lucido por Hathaway, tan estructurado y delicado que la actriz no pudo sentarse durante el trayecto hacia la alfombra roja para evitar cualquier arruga. Un gesto que resume hasta qué punto la moda ha sido protagonista en esta promoción.
Por su parte, Donatella Versace ha hecho acto de presencia en algunos eventos, reforzando el vínculo entre la película y la élite de la industria. También han destacado diseños de casas como Schiaparelli, que han elevado aún más el nivel estético de la gira.
De rechazo inicial a fenómeno cultural
Resulta aún más llamativo si se recuerda que, en 2006, la primera entrega no contó con el respaldo total de grandes nombres de la moda. Firmas y diseñadores dudaban de su impacto. Dos décadas después, la situación ha dado un giro radical: lo que entonces generaba escepticismo se ha convertido en un icono cultural que influye directamente en tendencias, narrativa visual y estrategia de marca.