Música

El debate está servido: ¿es lícito acabar un concierto antes por el lanzamiento de un objeto como ha hecho Eric Clapton?

Eric Clapton
Eric Clapton, el blues en las venas. Getty Images
Compartir

Andaba Eric Clapton ofreciendo un concierto soberbio este jueves en Madrid, tal y como atestiguan todas las crónicas de los escribas presentes en el Movistar Arena, cuando alguien en el público tuvo la genial idea de lanzarle un vinilo en el momento en el que ya se encaminaba al camerino a tomarse un breve descanso antes de acometer los bises finales. Con tan mala suerte de impactar de lleno en el pecho del venerable 'Mano lenta', que a sus 81 años tiene claro que no está para soportar tonterías y, tras pensarlo unos segundos, dio por finiquitado el recital.

Al parecer, y según apunta 'El País', el responsable de la imprudencia fue un seguidor argentino que que había escrito una nota de cariño y agradecimiento al músico adjunta a la funda del disco. Seguramente no estaba en su ánimo agredir a su ídolo, pero el resultado fue el que fue, y los asistentes se quedaron sin la última canción, que durante la gira viene siendo una versión de 'Before You Accuse Me', y sin una despedida apropiada.

PUEDE INTERESARTE

El debate estaba servido. ¿Debe un artista acabar el concierto antes de tiempo tras la falta de respeto (y el riesgo para su integridad) que supone recibir el impacto de un objeto? ¿O tiene un compromiso moral con el resto de la audiencia que nada ha tenido que ver con una desafortunada acción aislada? ¿Deben pagar justos por pecadores? El músico Coque Malla tenía claro su punto de vista y así lo expuso en un aplaudido mensaje en sus redes sociales.

PUEDE INTERESARTE

El enfado de Coque Malla

"Respecto al imbécil que tuvo la genial idea de lanzarle un vinilo a modo de frisbee a un caballero inglés de la tercera edad, que abandonaba pacíficamente el escenario (...) privándonos a 15.000 personas de escuchar al maestro un ratito más, pero que se marchó a su casa, con toda la razón del mundo, enfadado e incrédulo ante la agresión y la falta de sentido común y de respeto... Espero de corazón que lea esto, y los cientos de mensajes agradeciéndole el gesto que solo un idiota profundo es capaz de llevar a cabo, y reflexione un poco", escribía el exlíder de Los Ronaldos.

Muchos usuarios de las redes sociales compartían la opinión de Coque y cargaban contra el fan por su "falta de respeto" al arruinar un momento histórico, dado que Clapton no tocaba en la capital desde hacía más de 20 años.

La frustración de los fans

Sin embargo, otros seguidores expresaron su frustración por la reacción del guitarrista, considerando "excesivo" castigar a miles de personas por el error de un solo individuo, especialmente tras un concierto demasiado corto -llevaba tocando 80 minutos y unas 13 canciones- para los precios desembolsados -las entradas más caras alcanzaban los 187 euros (sin contar paquetes VIP).

"El que tiró el disco fue un patoso pero tampoco me parece que fuera como para no volver a salir (...) Supongo que peores cosas le han tirado en un escenario y, aunque tenga 81 años, creo que estaba en condiciones de tocar un último tema", opinaba Sonia Got, una fan del músico desde hace décadas que estaba disfrutando del show.

"El concierto fue maravilloso y terminar con 'Cocaine' ya me pareció un final insuperable, pero cuando supe que lo que nos habíamos perdido era 'Before you accuse me'... me dio pena, la verdad", añadía, resumiendo el sentir de muchos seguidores frustrados.

Para algunos, el gesto de no volver al escenario es impropio de un artista con 60 años de trayectoria que debería saber gestionar mejor un incidente como el ocurrido. Algunos incluso califican su actitud de "divismo extremo" o "desprecio" hacia el público madrileño.

Coque Malla reflexionaba en su post sobre algunos de esos comentarios del concierto que circulan en las redes sociales del tipo “pues vaya mierda”, “qué mal sonaba”, “será borde el tío, por un vinilo de nada, que culpa tendremos los demás”.

"Si se callasen un minuto, si tomasen conciencia de su tremenda torpeza, de su irremediable incapacidad para sentir en las tripas lo que los maestros les ofrecen, y ruborizados ante la grandeza y la pureza, cerrasen la boca durante una hora... dos... Este mundo resonaría hermoso y armónico con las palabras, los sonidos, las imágenes y las creaciones de los artistas. Dos horas, dos horitas de nada de prudencia y silencio. Tampoco pedimos tanto", concluía.