Música

Discos que fracasaron en su momento y terminaron cambiando la historia del rock

Ramones, Hey Ho! Let's Go. Getty Images
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La historia del rock está llena de ironías. Álbumes que hoy son tratados como evangelios sonoros, estudiados, reverenciados y elevados a los altares de la crítica, en su día fueron ignorados, incomprendidos o directamente considerados fracasos comerciales. Hablamos de discos que no vinieron para conquistar el mundo de inmediato, sino que llegaron demasiado pronto. Pero el tiempo, ese juez caprichoso, acaba poniendo cada obra en su sitio. Y por eso hoy son considerados piedras angulares del rock. Seleccionamos algunas de esas obras que sobrevivieron al desconcierto o a la indiferencia inicial para terminar cambiando la historia de la música.

'Pet Sounds' - The Beach Boys (1966)

Cuando los Beach Boys lanzaron este álbum, el público esperaba surf, chicas californianas y armonías luminosas para conducir por la costa. Lo que entregó Brian Wilson fue una obra introspectiva, sofisticada y emocionalmente devastadora. Para la discográfica se trataba un "riesgo comercial" y el público estadounidense lo recibió con extremo desinterés. Muchos fans no entendieron aquel giro barroco y melancólico. Sin embargo, el tiempo lo convirtió en uno de los discos más influyentes de la historia, admirado por generaciones enteras y reconocido como el álbum que obligó a los Beatles a subir la apuesta con 'Sgt. Pepper’s'.

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'The Velvet Underground & Nico' - The Velvet Underground (1967)

Hoy parece imposible, pero aquel plátano diseñado por Andy Warhol fue casi un objeto maldito en su estreno. El debut de The Velvet Underground vendió poquísimo, fue vetado por varias tiendas y recibió críticas tibias o desconcertadas. Su crudeza urbana, sus letras sobre drogas y decadencia, y la voz glacial de Nico estaban años por delante del gusto dominante. Décadas después, esa misma aspereza sería celebrada como el punto de partida del rock alternativo. Como dijo Brian Eno, pocos lo compraron en su momento, pero todos los que lo hicieron montaron una banda.

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'Forever Changes' - Love (1967)

En plena explosión de aquel 'flower power' que prometía un futuro radiante, la banda de Arthur Lee publicó un disco que sonaba como el final de la fiesta antes incluso de que amaneciera. 'Forever Changes' apenas tuvo impacto comercial fuera de Reino Unido, y en EEUU pasó casi de puntillas. El tono crepuscular y casi apocalíptico de Love desconcertó a una audiencia que quería evasión, no presentimientos oscuros. Hoy su belleza orquestal y su lirismo ambiguo le hace competir directamente con el 'Sgt. Pepper's' en las listas de las mayores obras maestras de la psicodelia de los 60.

'Pink Moon' - Nick Drake (1972)

Cuando Nick Drake publicó 'Pink Moon' apenas vendió unos cientos de copias. Sin promoción, sin giras y con un artista cada vez más retraído, el disco se desvaneció casi al instante. Aquellas canciones desnudas -voz y guitarra casi susurradas al oído- se antojaban demasiado íntimas para la época. Tras su muerte, el mito fue creciendo lentamente hasta explotar décadas después, especialmente cuando una campaña publicitaria redescubrió su música para una nueva generación. Hoy es sinónimo de delicadeza extrema y una referencia inevitable del folk confesional.

'Berlin' - Lou Reed (1973)

Después del éxito de 'Transformer', el público esperaba otro desfile glam por el lado salvaje por parte del ex Velvet Underground. Lo que recibió fue una ópera-rock devastadora sobre adicción, abuso y derrumbe emocional. La crítica de la época fue despiadada. Algunos medios lo calificaron de pretencioso y deprimente hasta lo insoportable. Comercialmente tampoco brilló. Reed quedó señalado como alguien que había llevado demasiado lejos su ambición artística. El tiempo corrigió el veredicto y hoy 'Berlin' es considerado una de las cimas narrativas del rock y uno de los retratos más descarnados de la desesperación urbana jamás grabados.

'Ramones' - Ramones (1976)

En el fondo tiene todo el sentido del mundo que el disco que redefinió el punk fuese, en su lanzamiento, un fracaso sin paliativos. El debut de Ramones apenas vendió y solo logró el puesto 111 en las listas de Billboard. Demasiado rápido, demasiado básico, demasiado ruidoso para la radio convencional. Aquellas canciones de dos minutos parecían una broma salvaje frente a la pomposidad del rock setentero. Pero precisamente esa urgencia terminó convirtiéndose en su superpoder. Poco a poco, su influencia se extendió como un virus feliz y terminó moldeando desde el punk británico hasta el indie más desaliñado.

'Metal Box' - Public Image Ltd (PiL) (1979)

Tras dejar los Sex Pistols, John Lydon formó PiL y lanzó este álbum guardado literalmente dentro de una lata de metal metálica que contenía tres discos de vinilo de 12 pulgadas. Si alguien esperaba que en sus surcos se repitiera la fórmula de 'Never Mind the Bollocks', 'Metal Box' debió de sonar como una traición. Experimental, abrasivo, dub, claustrofóbico, ruido industrial que sonaba como cuchillas. Para colmo, la aparatosa edición física encarecía el producto y complicaba su distribución. Casi nadie supo qué hacer con aquello, pero con el tiempo acabó entendiéndose. PiL estaba reinventando buena parte del post-punk moderno, una hoja de ruta para el futuro.

'Surfer Rosa' - Pixies (1988)

Cuando se publicó 'Surfer Rosa' fue completamente ignorado por la radio comercial y las listas de éxitos. Sí, parecía pop, pero venía navajeado por estallidos salvajes, unas letras crípticas y la producción seca y agresiva de Steve Albini. Demasiado extraño para el gran público, pero algunos músicos sí pillaron su onda revolucionaria. Entre ellos, Kurt Cobain, que reconoció públicamente que 'Nevermind' de Nirvana fue simplemente un intento de copiar el sonido de este disco y su dinámica de 'verso suave/ coro ruidoso'. Hoy está considerado el manual secreto del rock alternativo que dominaría los noventa. Y 'Where Is My Mind?' es un himno generacional desde que puso fondo sonoro a la escena final de 'El club de la lucha'.