Cine

La historia real en la que se inspira la nueva película de extraterrestres de Spielberg

Disclosure Day
Colin Firth en 'El día de la revelación'. Universal Pictures
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Steven Spielberg lleva casi toda una vida mirando al cielo. Lo hizo con la fascinación infantil de 'E.T., el extraterrestre', con el asombro casi místico de 'Encuentros en la tercera fase' y con el miedo apocalíptico de 'La guerra de los mundos'. Ahora vuelve a hacerlo con 'El día de la revelación', una película en la que el cineasta se cuestiona una vez más que estemos solos en el universo.

El director de 'La lista de Schinder' ha reconocido que desde niño cree que la humanidad no está sola y que la verdadera incógnita para él no es si existe vida extraterrestre, sino si ya ha estado entre nosotros. El planteamiento de su nueva película despierta una pregunta inevitable parea quienes conocen su filmografía: ¿volverán los visitantes pacíficos de sus primeras películas o estaremos ante una amenaza global como la que plasmó en su blockbuster con Tom Cruise?

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El tráiler de 'El día de la revelación' juega precisamente con esa incertidumbre, mostrando un mundo al borde de un descubrimiento histórico mientras gobiernos y ciudadanos intentan averiguar si lo que llega del espacio supone una esperanza o un peligro. Lo curioso es que el argumento de la cinta está basado en uno de los episodios más comentados de la ufología contemporánea, el llamado caso USS Nimitz.

Un caso real detrás de la ficción

A diferencia de las viejas historias de platillos volantes, este incidente cuenta con la implicación directa de pilotos de combate de la Marina estadounidense y de varios sistemas militares de radar.

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Todo ocurrió en noviembre de 2004 frente a la costa de California. El grupo de combate del portaaviones USS Nimitz realizaba maniobras rutinarias cuando el crucero USS Princeton detectó en sus radares una serie de señales que descendían desde gran altitud hasta casi el nivel del mar en apenas unos segundos, sin que se supera quién o qué las emitía.

Aquellas anomalías llevaban varios días apareciendo en los sistemas de seguimiento, por lo que se decidió enviar cazas F/A-18 para identificar qué estaba ocurriendo.

Uno de esos pilotos era David Fravor, un comandante con amplia experiencia que relató haber observado un objeto blanco, liso, sin alas ni sistemas visibles de propulsión. Según su testimonio, el aparato parecía moverse de forma inteligente sobre una zona del océano donde el agua mostraba una extraña agitación. Cuando el piloto intentó aproximarse, el objeto aceleró y desapareció a una velocidad de 3.900 km/h que resultaba imposible de explicar con la tecnología conocida.

Poco después, los cazas lograron registrar imágenes infrarrojas de una nave no identificada que se movía como un péndulo a toda velocidad hasta que los dejó irremediablemente atrás. Años más tarde, esos vídeos acabarían siendo difundidos públicamente y el Departamento de Defensa estadounidense confirmó que eran grabaciones auténticas tomadas por personal militar, aunque sin ofrecer una explicación definitiva sobre el objeto observado.

El misterio que nunca se cerró

Desde entonces han surgido multitud de hipótesis. Hay quien habla de tecnología secreta, errores de percepción, fallos en los sensores o fenómenos atmosféricos poco habituales. Otros sostienen que el conjunto de testimonios, registros de radar y grabaciones convierte el caso del USS Nimitz en uno de los expedientes sobre fenómenos aéreos no identificados más sólidos de la historia reciente.

Lo cierto es que, más de veinte años después, ninguna investigación oficial ha ofrecido una explicación concluyente capaz de convencer a toda la comunidad científica y militar. Motivo suficiente para disparar la imaginación de Spielberg, siempre dispuesto a preguntarse qué pasaría si un día alguien demostrara que nunca hemos estado solos.