El consejo de una leyenda del cine que Almodóvar aplicó durante años y definió su carrera

Billy Wilder le recomendó al cineasta manchego que no fuese a Hollywood a rodar
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La escena debió tener lugar en algún momento a mediados de los 90. Billy Wilder, uno de los gigantes del cine del siglo XX, frente a un Pedro Almodóvar que todavía estaba construyendo su leyenda y que acababa de presentar 'Kika'. El veterano director tenía ya 88 años y no le habló al cineasta manchego de guiones, ni de actores ni de premios. Solo le dio un simple consejo que el firmante de 'Amarga Navidad' siguió durante la mayor parte de su vida y acabaría definiendo su carrera.
El responsable de películas tan emblemáticas como 'Con faldas y a lo loco' o 'El apartamento' le soltó al entonces prometedor Almodóvar una recomendación tan breve como contundente. Que no se fuera a Hollywood a rodar, según ha recordado en varias ocasiones el de Calzada de Calatrava. Wilder no desarrolló demasiado el argumento, simplemente se lo dijo.
“Le respondí que cómo podía decirme eso, él, que había hecho algunas de las mejores películas americanas, sin dejar de ser austriaco. Sonrió pícaro, y no me contestó”, contó Almodóvar en una entrevista con TVE.
Efectivamente, hablamos de uno de los grandes nombres del sistema de estudios norteamericanos, un cineasta que había construido su leyenda dentro de Hollywood. Pero precisamente por eso Wilder sabía mejor que nadie el precio que podía exigir aquella maquinaria. Detrás de su consejo no había una enmienda al cine estadounidense, sino una advertencia sobre la libertad. Wilder le estaba diciendo que no perdiera nunca la capacidad de decidir qué película quería hacer y cómo hacerla.
La independencia como patrimonio
Durante décadas, Almodóvar convirtió esa idea en una forma de trabajar. Mientras otros directores europeos daban el salto a Hollywood atraídos por presupuestos más altos y repartos internacionales, él permaneció fiel a un modelo mucho más artesanal. Su productora El Deseo, creada junto a su hermano Agustín, le permitía controlar cada detalle de sus películas, desde el guion hasta el montaje final.
El propio cineasta ha explicado en numerosas ocasiones que temía perder independencia dentro del sistema hollywoodiense. Incluso cuando le llegaban ofertas tentadoras, desconfiaba de un modelo en el que el director comparte poder con productores, ejecutivos y estudios.
Visto con perspectiva, la carrera de Almodóvar parece una demostración práctica de aquel consejo de Wilder. Ganó dos Oscar, conquistó Cannes, Venecia y medio mundo sin abandonar nunca el control creativo de sus proyectos.
Las películas que no llegaron a existir
Eso sí, semejante celo tuvo consecuencias muy concretas. Algunas películas que podrían haber cambiado su carrera se quedaron por el camino. La más famosa fue probablemente 'Brokeback Mountain'. Antes de que acabara en manos de Ang Lee, Almodóvar estuvo entre los candidatos para dirigirla. Con el tiempo explicó que nunca creyó que pudiera disponer de libertad absoluta para contar aquella historia de amor entre dos cowboys como él la imaginaba.
Mucho antes también rechazó dirigir 'Sister Act (Una monja de cuidado)'. La propuesta tenía gancho comercial y terminó convirtiéndose en un enorme éxito, pero Almodóvar prefirió seguir su propio camino. La oportunidad más seria de rodar un largometraje en inglés llegó décadas después con la adaptación de 'Manual para mujeres de la limpieza' el célebre libro de Lucia Berlin.
El proyecto contaba con la implicación de Cate Blanchett y estaba llamado a convertirse en su debut en inglés de larga duración. Sin embargo, cuando todo parecía preparado, el director dio marcha atrás. No se sentía preparado para afrontar una producción de esa escala en otro idioma y abandonó el proyecto. Fue, según sus propias palabras, una decisión dolorosa.
Sin embargo, Almodóvar nunca cerró completamente la puerta al inglés. Lo que rechazaba era hacerlo bajo condiciones ajenas. Así, terminaron llegando 'La voz humana', mediometraje protagonizado por Tilda Swinton y 'Extraña forma de vida', un western corto con Ethan Hawke y Pedro Pascal que él mismo definió como su respuesta personal a 'Brokeback Mountain'. En ambos casos trabajó con financiación y estructuras que le permitían mantener el control autoral.
Finalmente dio el paso al largometraje en inglés con 'La habitación de al lado'. Lo hizo cuando sintió que podía abordar el idioma sin renunciar a su identidad cinematográfica. Pero no fue una conversión al modelo hollywoodiense. Más bien ocurrió lo contrario. El inglés acabó adaptándose a Almodóvar y no Almodóvar al inglés.
