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Robin Hood no siempre fue un héroe: sus violentos orígenes medievales borrados por el cine

Hugh Jackman en 'La muerte de Robin Hood'. A24
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El arquero más legendario de Sherwood vuelve a la gran pantalla. Hugh Jackman interpreta en 'La muerte de Robin Hood' una versión crepuscular y ultraviolenta que cuestiona la imagen que la cultura popular ha ido imponiendo del mito. Porque no deja de resultar paradójico que un personaje percibido como un héroe por el gran público en realidad fuese un despiadado criminal sediento de sangre.

El Robin Hood que todos creemos conocer, el hombre que roba a los ricos para repartir el botín entre los pobres, es sobre todo una creación de la literatura moderna y, especialmente, del cine. Detrás de esa imagen amable se esconde un personaje mucho más ambiguo, nacido en las tradiciones orales medievales, donde la violencia, la supervivencia y el desafío al poder ocupaban un lugar mucho más importante que la solidaridad.

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Un forajido nacido en la Edad Media

Los primeros relatos sobre Robin Hood aparecen entre los siglos XIV y XV en baladas populares transmitidas oralmente antes de ser puestas por escrito. En ellas no existe un único origen para el personaje ni tampoco una biografía coherente. Más que un individuo concreto, Robin Hood parece representar a un tipo de forajido habitual en la Inglaterra medieval, hombres que vivían fuera de la ley refugiados en los bosques y enfrentados a las autoridades.

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Aquellas historias estaban lejos de ofrecer un héroe ejemplar. Robin era un arquero extraordinario, pero también un hombre capaz de matar con facilidad a quienes se interponían en su camino. Su banda emboscaba a viajeros, desafiaba a los representantes del poder y recurría a la violencia sin demasiados escrúpulos. Si mostraba cierta generosidad, solía reservarla para personas concretas, como algunos campesinos o religiosos humildes, más por un sentido del honor que por un proyecto de justicia social.

El mito empieza a cambiar

Con el paso de los siglos, escritores e historiadores comenzaron a dar forma a una historia más ordenada. Durante el Renacimiento y, sobre todo, en el siglo XIX, Robin Hood dejó de ser un simple bandido para convertirse en un noble desposeído que luchaba contra la tiranía.

Fue entonces cuando se consolidaron elementos hoy inseparables del personaje. Aparecieron el rey Ricardo Corazón de León, el malvado príncipe Juan, el sheriff de Nottingham como gran antagonista y el romance con Lady Marian.

También empezó a difundirse con fuerza la idea de que Robin robaba a los ricos para ayudar a los pobres, una frase que apenas tiene respaldo en las baladas medievales, pero que resumía perfectamente el ideal romántico de un héroe popular enfrentado a los abusos del poder.

Hollywood fija la imagen definitiva

El cine terminó de convertir esa evolución literaria en una verdad casi indiscutible. Las primeras adaptaciones mudas ya suavizaron al personaje, pero fue la producción protagonizada por Douglas Fairbanks en 1922 la que estableció el modelo del aventurero noble, atlético y carismático.

La consagración definitiva llegó con 'Robin de los Bosques' (1938), protagonizada por Errol Flynn. Aquel héroe irradiaba optimismo, humor y un profundo sentido de la justicia. Era un defensor de los débiles, un caballero leal al rey legítimo y un enemigo declarado de la corrupción. La violencia seguía presente, pero envuelta en un tono de aventura que la hacía apta para todos los públicos.

A partir de ese momento, la mayoría de las películas apenas se apartaron de ese molde. Pero si hay una adaptación que consolidó definitivamente la imagen familiar del personaje fue la película de animación de Disney estrenada en 1973. Transformar a Robin y a sus compañeros en animales antropomórficos convirtió la historia en un relato accesible para niños y familias de todo el mundo.

El zorro vestido de verde sustituyó al forajido medieval. El ingenio pasó por delante de la brutalidad, el humor rebajó el dramatismo y el mensaje de justicia social terminó eclipsando casi por completo los aspectos más oscuros de las leyendas originales. Para millones de espectadores, esa terminó siendo la versión "auténtica" de Robin Hood.

Las producciones más recientes protagonizadas por Kevin Costner o Russell Crowe han tratado de recuperar parte de la dureza histórica del personaje, mostrando una Inglaterra medieval más violenta y menos idealizada. Sin embargo, ninguna ha conseguido desprenderse del todo del legado construido durante más de un siglo de cine... hasta esta película de Michael Sarnoski que propone desmontar el mito acercándose más que nunca al origen de la leyenda.