Mick Jagger y Keith Richards (y el nuevo disco de los Stones): el secreto de la relación más larga del rock
Jagger y Richards fueron compañeros en primaria, pero su relación artística comenzó años después, tras un encuentro fortuito
¿Volverán a salir de gira los Rolling Stones?
El 10 de julio de 2026 sale a la venta Foreign Tongues, el vigésimo quinto álbum de estudio de los Rolling Stones y el segundo que la banda publica desde que Charlie Watts murió en 2021. El disco llega apenas dos años y medio después de Hackney Diamonds, algo insólito para una banda que acostumbraba a espaciar sus discos casi dos décadas y que aporta, a los sesenta y cinco años de historia stoniana, una constatación más importante que la puramente discográfica.
Nos referimos al hecho de que Mick Jagger y Keith Richards siguen hablándose, siguen componiendo y siguen resolviendo sus diferencias con la misma paciencia crónica con la que llevan más de seis décadas solucionando sus problemas. Ninguna otra pareja creativa del rock ha sostenido tanto tiempo la misma conversación.
El encuentro de Dartford
El inicio de este vínculo tiene fecha exacta y un andén concreto. El encuentro ocurrió el 17 de octubre de 1961, en la plataforma dos de la estación de Dartford, cuando dos antiguos compañeros de primaria se reconocieron por casualidad después de años sin verse. El ayuntamiento de Dartford colocó allí, en 2015, una placa azul conmemorativa.
Richards llevaba una guitarra bajo el brazo camino de la Sidcup Art College. Jagger, por su parte, cargaba varios discos de rhythm and blues estadounidense en dirección a la London School of Economics. Bastó ese cruce de intereses musicales para que se recordasen, se sentaran juntos en el tren y decidieran quedar aquella misma tarde. Menos de un año después nacían los Rolling Stones. En aquel momento no lo sabía nadie, pero acababa de empezar la sociedad artística más longeva de la historia del rock.
La Tercera Guerra Mundial de los años ochenta
Ninguna crónica honesta puede omitir, sin embargo, el capítulo más áspero de esa amistad: la profunda crisis que el propio Richards bautizó como World War III durante los años ochenta. La revista American Songwriter documenta la anécdota que mejor la resume: Jagger, embarcado en su carrera en solitario, permitió que un vídeo promocional de un concierto en Tempe (Arizona) rotulase a la banda como "Mick Jagger and The Rolling Stones", gesto que Richards interpretó como una anexión unipersonal del legado colectivo.
La respuesta del guitarrista fue hiriente y proverbial, pasando a apodar a su socio Brenda y diagnosticó a distancia lo que describió como el síndrome del cantante solista. La grabación de Dirty Work en 1986 estuvo a punto de disolver el grupo. Jagger se ausentaba de las sesiones y Richards estaba cada vez más furioso. Solo durante la gira Steel Wheels de 1989 se pudo comenzar a reconstruir esta sociedad, aunque según el propio guitarrista, la cercanía absoluta anterior ya nunca regresó del todo. Quedó, en su lugar, un respeto ganado a golpes.
Sobreviviendo a las parejas
La longevidad de la pareja creativa contrasta con la biografía sentimental de cada uno de sus dos protagonistas. Jagger solo se ha casado una vez con validez civil, con la nicaragüense Bianca Pérez-Mora Macías en 1971, una unión disuelta en 1978, y contrajo con Jerry Hall un matrimonio hindú en Bali en 1990 que la justicia terminaría anulando en 1999. Entremedias han pasado por su vida Marianne Faithfull, Marsha Hunt, Luciana Gimenez Morad y, sobre todo, la diseñadora L'Wren Scott, con quien mantuvo una relación estable de trece años y cuya muerte por suicidio en marzo de 2014 marcó al cantante hasta el punto de que sigue rindiéndole homenaje cada aniversario. Desde el mismo 2014 comparte su vida con la exbailarina del American Ballet Theatre Melanie Hamrick, 44 años más joven, con quien tuvo un hijo, Deveraux, en 2016.
Richards, en cambio, ha protagonizado la trayectoria sentimental más estable de toda la banda. Tras una convulsa década con la modelo germano-italiana Anita Pallenberg, con quien tuvo tres hijos, uno fallecido a los dos meses, conoció en 1979 a la modelo estadounidense Patti Hansen en Studio 54 y se casó con ella en Cabo San Lucas el 18 de diciembre de 1983, el día que él cumplía 40 años. La pareja acumula ya 42 años de matrimonio ininterrumpido con dos hijas, Theodora y Alexandra.
La ecuación paradójica es esa, que Richards, el que llevaba la fama de descontrol vital, ha sostenido el matrimonio más duradero del rock británico. Jagger, el que aparentaba mayor sofisticación mundana, colecciona rupturas.
Su secreto: no verse todo el rato
En la entrevista con Zane Lowe para Apple Music, Ronnie Wood ha ofrecido probablemente la mejor síntesis del método Jagger-Richards: no pasan juntos todo el tiempo. Cada uno vive su vida separada, con proyectos en paralelo, y cuando se reencuentran en el estudio es , insiste el guitarrista, “como volver al patio del colegio”.
El propio Richards añade un matiz revelador cuando compara la relación con un matrimonio: dice haber intentado muchas veces averiguar qué la sostiene y haber concluido que “se trata de un misterio, y quizá deba seguir siéndolo”. Es probablemente la frase más honesta sobre una amistad de sesenta y cinco años que ha sobrevivido a las drogas, a la guerra fría de los ochenta, a la muerte de dos miembros originales (Brian Jones en 1969 y Charlie Watts en 2021), a una lista larguísima de parejas de ambos y a la disolución paralela de la industria discográfica tal como la conocían cuando empezaron.
Foreign Tongues es, en última instancia, otro capítulo más de esa conversación privada entre dos vecinos de Dartford que se cruzaron un martes de octubre de 1961 y decidieron, sin saberlo, no volver a callarse nunca.
