El español que ha dado la vuelta al mundo siguiendo a las leyendas del heavy: "Da pena ver la casa de Angus Young derribada"

Héctor Navarro Buil acaba de aterrizar tras 73 días de vuelta al mundo siguiendo los pasos de las grandes leyendas del heavy metal
Viajeros Metaleros: “Para ir al último concierto de Black Sabbath hicimos hasta un ritual vudú”
Héctor Navarro coge el teléfono desde casa, todavía con el cansancio y la emoción de 73 días de ruta reciente en el cuerpo. Él es el 50% de Viajeros Metaleros —proyecto en el que une sus dos grandes pasiones: recorrer el mundo y el heavy metal—. El otro 50% es Marta, su inseparable pareja y compañera de viaje. Nunca mejor dicho.
Juntos, y acompañados de un buen puñado de familiares, acaban de dar la vuelta al mundo por tierra, por aire y, sobre todo, por mar, cruzando el Pacífico en crucero durante 36 días.
En el viaje han tenido tiempo para relajarse, para visitar lugares remotos increíbles -de Nueva Caledonia, Vanuatu, Fiyi o Tonga, en el Pacífico Sur, hasta Moorea y Papeete, en la Polinesia Francesa- y, obviamente, para contemplar en primera persona sitios que suenan a heavy metal nada más acercarse. Han seguido los pasos de AC/DC en Australia, de Metallica en San Francisco, de Jimi Hendrix, Kurt Cobain, Lemmy y Dio en la Costa Oeste americana. Lo que trae en la maleta es material para un libro y suficientes historias como para que esta conversación se quede corta.
Sin tiempo para el aburrimiento
Antes de llegar a la música hay que cruzar el Pacífico, y eso son 36 días de crucero. "Fue brutal en todo", dice Héctor. Lo único malo fue Hawaii: cinco días de lluvia. "El agua no está como tiene que estar, está todo gris. Es como estar en Ucrania en lugar de Honolulu", explica. Y encima perdieron dos paradas porque el mar movido impedía bajar en tender (los botes que llevan a tierra cuando el barco no puede atracar).

El tramo más largo sin ver tierra fue de la Polinesia Francesa a Hawaii: cinco días de navegación. Y de Hawaii a Seattle, otros cinco. A bordo, la vida se organiza sola: desayuno, piscina, gimnasio, andar por la cubierta viendo el mar, cenar en familia y algún show por la noche. "Se me pasaba el día sin darme cuenta”, comenta.
A ellos y a unos canadienses que practican lo que podría llamarse la gestión perfecta de la vida con buen clima. Viven en Canadá seis meses en verano y cuando llega el invierno cogen ese crucero de posicionamiento hasta Australia, donde tienen guardada una autocaravana. Seis meses de autocaravana, y vuelta en crucero a Canadá. Todos los años.
Perth: la puerta de Bon Scott
La primera parada con carga musical fue Perth, en el extremo occidental de Australia. "Tú te vas a Australia 20 días y seguro que no llegas a Perth", reconoce Héctor. Pero él fue, y la razón tiene nombre propio: Bon Scott, el cantante de AC/DC, del que fueron a visitar su tumba, que tiene una entrada exclusiva con un arco con su nombre.

Melbourne, en este sentido, ofrece más. La ciudad tiene más reconocimiento a AC/DC que la propia Sídney, donde el grupo se crió. “Hay una calle que se llama AC/DC Lane, llena de murales, y también localizamos el local donde dieron su primer concierto. Allí se generó el mito del disfraz de colegial de Angus pero lo que la gente no sabe es que todos iban disfrazados”, explica Héctor.
Pero la investigación más ardua fue encontrar la iglesia donde se grabó el vídeo de Let There Be Rock. "Casi me voy a la equivocada. En muchos vídeos y libros aparece una incorrecta. Pero estoy seguro de que fuimos a la buena. Viendo el rosetón, no hay duda”, comenta. La iglesia la han dividido en viviendas y, aunque el dueño de la parte donde está el altar no le dejó pasar, sí le sacó un libro con fotografías y le explicó algunas anécdotas.
Por ahí aparece la historia más triste relacionada con la mítica banda. La casa donde se criaron Angus y Malcolm Young ha sido derribada por una promotora. En 2016 el Ayuntamiento de Sídney la reconoció como lugar de importancia histórica, pero “después de la pandemia algo se traspapeló, llegó la promotora, y la derribó entera”.

Los fans se echaron encima, la ciudad pidió perdón, pero el daño ya estaba hecho. Eso sí, ya que estaba allí, Héctor rescató una piedra de los cimientos que ahora guarda como oro en paño.
Seattle: el banco de Cobain y el mausoleo de Hendrix
Una vez dejaron Australia atrás, comenzó la aventura americana. La Costa Oeste es un paraíso musical y la recorrieron con devoción. “Seattle no es que sea muy metal”, reconoce Héctor, "pero tiene sus cosas".
Seattle no es que sea muy metal, pero tiene sus cosas
La primera es el banco junto a la antigua casa de Kurt Cobain. La ciudad no le ha hecho ningún reconocimiento oficial y del museo local han quitado además toda la sala de Nirvana. Pero los fans han construido su homenaje propio en ese mismo banco: “Llevan flores, objetos, mensajes. Se ha convertido en un monumento vivo. No es algo estático: si vas mañana o el mes que viene, todo es diferente. Es lo que aportan los fans a una figura tan importante como la de Kurt Cobain", sentencia.
Con Jimi Hendrix la historia es otra. Tiene estatua, tiene tumba, y esa tumba es para Héctor la más bonita que ha visitado de todos los músicos que ha ido a ver en su vida. "Tiene un pedazo de mausoleo brutal", comenta impresionado.
Los Ángeles: entre Lemmy y Dio
Y si en Seattle, los Viajeros Metaleros no encontraron todo lo que les podía llenar musicalmente, en Los Ángeles fue otra historia. En el Forest Lawn Memorial Park de Los Ángeles están enterrados, uno frente al otro, Ronnie James Dio, a quien el New York Times nombró como “la voz más grande del heavy metal de todos los tiempos", y Lemmy Kilmister, inolvidable líder y vocalista de Motorhead. "Una de las leyendas es que uno dijo que quería enterrarse en el mismo sitio que el otro. Te pones en medio y ves a Lemmy al fondo, y en el otro lado a Dio. Eso es muy especial. Quizá el lugar más especial de los que hemos visitado", reconoce Héctor.
Te pones en medio y ves a Lemmy al fondo, y en el otro lado a Dio. Eso es muy especial. Quizá el lugar más especial de los que hemos visitado
Como en todas las tumbas que visita, Héctor se queda un rato junto a su pareja, sacan el móvil y ponen tres o cuatro canciones del artista en cuestión. "Estás escuchando la música al lado de ese sitio y empiezas a pensar que todo acaba, que no somos nada. Lo más espiritual de la jugada está ahí", narra.

Los Ángeles, en cualquier caso, les dio para mucho más que la visita a las tumbas de esos mitos. Al norte de Hollywood, también fue a la casa donde Randy Rhoads, guitarrista de Ozzy Osbourne, aprendió a tocar desde los seis o siete años.
Allí vivieron uno de los momentos más especiales que a punto estuvo de serlo más. Por los cristales de la casa se veían cuadros y fotografías del músico. Estaba cerrada pero no abandonada. Con cámaras de vigilancia. Llevaban un cuarto de hora filmando cuando una voz de mujer salió por los altavoces.
"¿Quiénes sois?”, les dijo la misteriosa voz. Ellos, después de comprender que quien les hablaba lo hacía a través de las cámaras de seguridad, le comentaron que eran fans de Randy Rhoads. Al otro lado, la sorpresa: “Nos dijo que era la hermana, la que apareció llorando en el concierto tributo Back to the Beginning, dando las gracias de que todavía se acordaran de su hermano. Dijo que era una lástima porque estaba trabajando y estaba lejos. Que si no, habría ido a abrirnos”, se lamenta Héctor antes de encontrar consuelo en la practicidad: “Por lo menos no llamó a la policía”.
Tras la anécdota, los Viajeros Metaleros cambiaron el chip y pusieron rumbo a un bar muy especial, el Rainbow Bar de Los Ángeles. Allí volvieron a rendir tributo a Lemmy, ya que en ese lugar se conservan una parte de sus cenizas. La leyenda dice que se repartieron en lugares míticos para el músico, además de, lógicamente, en su tumba junto a Dio. Otro de esos lugares, por ejemplo, es un club de striptease en Londres donde ahora cobran 400 euros por entrar y cenar. También se cree, aunque no está confirmado, que James Hetfield, líder de Metallica, también guarda algunas cenizas de Lemmy: "Seguramente sí porque era muy amigo de Lemmy, pero nunca lo ha reconocido públicamente", apunta Héctor.

Todo esto, más lo que se ha quedado en el tintero, va a acabar en un libro que más que probablemente vea la luz a finales de año. Antes, muchos viajes, conciertos y lugares muy heavies por descubrir. La próxima parada será el EddFest, un festival que organiza la banda Iron Maiden en Knebworth Park los próximos 10 y 11 de julio. Será en la misma explanada donde grabó Pink Floyd, con capacidad para 180.000 personas y habrá incluso un parque temático de la banda dentro.

