David Byrne comparte su playlist para andar en bicicleta: de McCartney a Rosalía
Se compone de 40 canciones que huyen de la nostalgia y rebosan actualidad y variedad
La playlist de David Byrne para gente que (como tú) detesta la Navidad
Hay imágenes que se resisten a envejecer porque no responden a las lógicas habituales de la fama. Una de ellas es David Byrne, 74 años, exlíder de Talking Heads, cofundador de una de las bandas más influyentes del último medio siglo, saliendo de un hotel europeo a media tarde, montando una bicicleta plegable y perdiéndose por caminos secundarios con los auriculares puestos.
Esta escena, que en la biografía de casi cualquier otro artista de su rango sonaría a excentricidad puntual, es aquí una rutina consolidada desde principios de los ochenta. Y ahora, además, tiene un soporte sonoro oficial a través de una lista de reproducción de cuarenta canciones publicada por el artista bajo el rótulo Biking Playlist como nueva entrega de la serie David Byrne Radio, disponible en plataformas.
Byrne se encuentra en el momento de publicación de esta lista en mitad de su gira mundial denominada Who Is the Sky? Tour, que ha acompañado a la publicación de su primer álbum en estudio desde American Utopia (2018), un disco en el que colaboran, entre otros, Hayley Williams, St. Vincent y Tom Skinner (de The Smile). Entre concierto y concierto, su ritual es siempre el mismo.
En palabras del propio Byrne al presentar la selección: “Toda la banda tiene bicicletas plegables con las que viajamos. Si tengo una tarde libre, a menudo salgo a dar una vuelta para despejarme y, si voy solo y se trata de un camino seguro o una carretera poco transitada... escucho esta lista de reproducción". No hay romantización posible del gesto, sino que se trata de una manera adulta de descomprimir un año entero de aeropuertos y camerinos.
Sin embargo, hay que tener presente que la relación de Byrne con la bicicleta recorre cuatro décadas. La utiliza como principal medio de transporte en Nueva York desde comienzos de los ochenta, publicó en 2009 Bicycle Diaries (un libro de crónicas urbanas escritas a pedales), y llegó a diseñar una serie de aparcamientos de bicicletas instalados por la Gran Manzana en 2008 y 2012. Por eso, esta playlist no funciona como un souvenir promocional sino como el registro sonoro de una práctica personal a la que solo ahora ha decidido dar forma pública.
Una selección que rehúye la nostalgia
La lista, y esta es la primera de sus rarezas, no se apoya en el pasado. Byrne prescinde por completo del repertorio ochentero o noventero que la industria del recuerdo esperaría de una figura de su edad y compone, en su lugar, un mapa casi enteramente contemporáneo.
La curaduría desliza a Mitski, Phoebe Bridgers, Olivia Rodrigo, Harry Styles, Dry Cleaning, James Blake, Willow, Kacey Musgraves, Audrey Hobert, Cameron Winter, Sofia Isella, Tune-Yards, Kelsey Lu, Aldous Harding, Jesca Hoop, Yebba, Ibeyi, Joan As Police Woman, Zoh Amba, Allison Russell y, lo que resulta notable, dos temas del último disco de Paul McCartney, The Boys of Dungeon Lane: Salesman Saint y Momma Gets By. La presencia de McCartney no es una concesión generacional sino una cita entre iguales.
Lo que resulta curioso es que en el corazón de esa amalgama aparece Rosalía, con La Perla. Su irrupción en la lista es más significativa de lo que puede parecer a primera vista, y confirma que el artista neoyorquino sigue rastreando activamente las capas más recientes de la música de todo el mundo, y actualiza un interés que ya ha exhibido a lo largo de su carrera por los ritmos brasileños, cubanos, argentinos y ahora, con esta pincelada, por la nueva escena flamenco-pop en su desdoblamiento norteatlántico.
El broad-mindedness como método
Byrne acompañó la publicación de la lista con una reflexión sobre su concepción del pop cuya utilidad excede el ámbito estrictamente musical: “Mi concepto de música pop es amplio. Algunas canciones son, por consenso, comerciales, pero incluso muchas de ellas a menudo desafían los límites establecidos. Otras adoptan el formato, la duración y la estructura de las canciones pop, pero, a mi juicio, no se parecen en nada a aquellas que se consideran más convencionales.”
Esta afirmación resume el criterio con el que ha construido buena parte de su catálogo desde Rei Momo (1989) y explica por qué en su reciente celebración del quinto aniversario de Drivers License, la balada de Olivia Rodrigo que abrió la última década, aceptó firmar una versión propia que la propia Rodrigo describió como capaz de hacerla llorar en su primera escucha.
En cualquier caso, el interés real de Biking Playlist para quien la escuche no está en el ejercicio de identificación con los gustos de Byrne, sino en su función de proponer una hora larga de música contemporánea seleccionada por uno de los oídos más entrenados del pop del último medio siglo, sin filtro nostálgico, y pensada para acompañar un cuerpo en movimiento.
Del mismo modo que las viejas cintas de casete que un amigo le prestaba a otro para que descubriera nueva música, la lista opera como una invitación tranquila a explorar sin ansiedad la escena musical de 2026 desde el sillín de una bicicleta. Y si el atajo es escuchar antes que nada esa Perla de Rosalía que ha acompañado a Byrne por los caminos rurales españoles antes de subirse al escenario del Mad Cool, quizá no sea el peor sitio por el que empezar.
