Primera imagen del cambio físico de Helen Mirren para interpretar a Patricia Highsmith
Mirren captura la expresión entre desafiante y ausente y la postura ligeramente encorvada de la novelista en 'Talento para matar'
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La escritora Patricia Highsmith hizo de la ambigüedad moral, la crueldad y la fascinación por el crimen una de las señas de identidad más poderosas de la literatura del siglo XX. No es nada extraño que el cine se haya sentido cautivado por sus historias, e incluso por ella misma como personaje. La última aproximación a la vida de este icono de la cultura LGBTQ+ es la que realiza Anton Corbijn en 'Talento para matar', uno de los estrenos más singulares del otoño cinematográfico.
La primera imagen de Helen Mirren transformada en Highsmith ya permite hacerse una idea de por dónde va a ir el proyecto. Publicada en exclusiva por 'Vanity Fair', la fotografía muestra a una Mirren prácticamente irreconocible, con el pelo cortado como el de la escritora en su madurez, ropa holgada, la expresión entre desafiante y ausente, y ese gesto ligeramente encorvado que caracterizaba a la autora de 'El talento de Mr. Ripley'. El parecido es extraordinario.
Una mujer difícil de interpretar
La propia Mirren ha explicado que estudió fotografías y vídeos de Highsmith para preparar el papel y que reparó especialmente en la postura de la escritora. Incluso incorporó rellenos en los hombros del vestuario para reproducir su silueta. Aunque lo que más le interesaba era explorar las zonas más incómodas de una mujer de inteligencia extraordinaria, profundamente misántropa, de carácter difícil y al mismo tiempo muy vulnerable en el plano sentimental.
'Talento para matar' no parece tampoco el típico biopic convencional. La película se sitúa en 1995, cuando Highsmith, ya septuagenaria y con una salud delicada, vivía retirada en los Alpes suizos. Hasta allí llega Edward Ridgeway, un joven agente literario interpretado por Alden Ehrenreich, enviado por una editorial neoyorquina con una misión aparentemente sencilla. Tiene que convencer a la escritora para que publique una última novela protagonizada por Tom Ripley, el personaje que había convertido en uno de los grandes iconos de la novela negra contemporánea. Highsmith, naturalmente, no se lo pondrá fácil.
La propuesta termina convirtiéndose en un duelo psicológico entre ambos. Ella se resiste a la petición, juega con su visitante y explota su imaginación criminal hasta plantearle un trato mucho más inquietante. Si quiere que escriba otra historia de Ripley, tendrá que ayudarla a imaginar el asesinato perfecto.
El planteamiento tiene todo el sentido del mundo, dado que la propia Highsmith dedicó buena parte de su obra a personajes que obligaban al lector a mirar el crimen desde una perspectiva incómoda. Tom Ripley, quizá su creación más célebre, no era el asesino convencional que el lector podía observar desde una distancia moral tranquilizadora. Era inteligente, elegante, adaptable y, en determinados momentos, extraordinariamente seductor. Así, la pregunta que proponía la escritora era bastante más perturbadora que quién había cometido el crimen. Era hasta qué punto podíamos comprender, e incluso acompañar, al criminal.
Del teatro al cine
La película procede de 'Switzerland', la obra teatral que la dramaturga australiana Joanna Murray-Smith estrenó en 2014 y que ella misma se ha encargado de adaptar para la pantalla. El proyecto cinematográfico conserva buena parte de esa naturaleza de duelo a dos, aunque el reparto se amplía con nombres como Olivia Cooke, que interpreta a Clementine Balfour, y Juliet Stevenson.
Detrás de la cámara está una leyenda de lo audiovisual como Corbijn, fotógrafo, realizador de videoclips y director de películas como 'Control', 'El americano' y 'El hombre más buscado'. Su aproximación parece especialmente adecuada para una historia encerrada en espacios reducidos, dominada por la personalidad de una mujer extraordinariamente compleja y construida alrededor de la sospecha y la manipulación. El resultado, en las pantallas españolas el próximo 27 de noviembre.
