Manolo García cambia los escenarios por los pinceles: así es su primera exposición de pintura y escultura

‘Atizar lumbre interior’ reúne en Sevilla pinturas y esculturas que permiten descubrir al creador que siempre ha convivido con el músico
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"El que está aquí es el Manolo pintor, no el músico, y este nació antes que el cantante", reivindicó Manolo García en la inauguración en la Fundación Cajasol de ‘Atizar lumbre interior’, una exposición que reúne pinturas y esculturas que permiten descubrir al creador que siempre ha convivido con el que fuera mitad de El Último de la Fila.
Su voz y sus canciones forman parte de la memoria sentimental de varias generaciones, pero detrás del músico que ha puesto banda sonora a tantas vidas existe también un artista inquieto que encuentra en las artes plásticas otra manera de relacionarse con el mundo. Esa faceta, quizá menos conocida por el gran público, ocupa ahora el centro de atención en Sevilla.

La muestra invita a acercarse al universo creativo de Manolo García sin la intermediación de los escenarios, las canciones o los focos, y eso permite contemplar de primera mano una pasión artística que, según el propio autor, nació antes que su trayectoria musical.

Una pasión que alumbró camino del instituto
Porque, efectivamente, la relación del autor de 'Arena en los bolsillos' con la pintura viene de lejos. Concretamente, el Manolo pintor comenzó a manifestarse cuando tenía 14 años. De camino al instituto pasaba habitualmente frente a una tienda en la que había un caballete. Su madre, pese a la resistencia de su padre, poco entusiasta de las "historias de melenudos, drogadictos y artistas", consiguió comprárselo. Con aquel caballete pintó sus tres primeros cuadros, según relató a los periodistas en la inauguración.

Esa vocación que no quedó relegada cuando llegaron el éxito musical y los conciertos multitudinarios. "Mi pasión por la vida está en estos cuadros, en mis canciones y en mi mundo interior", explicó en palabras recogidas por Europa Press. Una frase que podría servir como hilo conductor de toda la exposición, donde las distintas disciplinas aparecen como manifestaciones de una misma sensibilidad.

La muestra reúne una selección de trabajos recientes, fruto de una intensa actividad creativa desarrollada durante el último año, más de una treintena de obras entre pinturas y esculturas, según la Fundación Cajasol.
Pintar para sufrir menos
"Pinto y canto para sufrir menos", confiesa el artista, que describió la pintura como una manera de combatir la angustia y encontrar un espacio de felicidad y serenidad personal. Aunque su obra no responde a una búsqueda exclusivamente íntima, sino que también está atravesada por una mirada crítica sobre la sociedad contemporánea.

Esa inquietud se traslada a unas pinturas que, según la descripción de la Fundación Cajasol, están cargadas de simbolismo, color y creatividad. Sus composiciones invitan a reflexionar sobre la relación del ser humano con la naturaleza y el mundo contemporáneo, mientras que su vertiente escultórica amplía las posibilidades de ese imaginario personal.
También hay espacio para la improvisación. Al parecer, García seguía retocando algunos cuadros la misma mañana de la inauguración y durante las dos noches anteriores había realizado dibujos a lápiz sobre papel para sustituir otros que no habían llegado a la exposición. Un detalle que revela una relación con la creación marcada por la espontaneidad y por el deseo de mantener viva la obra hasta el último momento.

La subdirectora de Actividades de la Fundación Cajasol, Gloria Ruiz, destacó durante el acto la oportunidad de descubrir una faceta diferente del creador: "Estamos descubriendo al Manolo García pintor y es un placer tener estas maravillas expuestas en nuestra casa".
Para quienes conocen a Manolo García principalmente por su trayectoria musical, 'Atizar lumbre interior' supone una ocasión para ampliar esa imagen y acercarse a un creador que no separa radicalmente sus distintas formas de expresión. La pintura, la escultura, las canciones y los paisajes forman parte de un mismo territorio emocional, alimentado por la curiosidad, la observación y una sensibilidad especialmente atenta a la naturaleza y a las contradicciones del presente.

La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de octubre en la Sala Vanguardia de la Fundación Cajasol, situada en la calle Álvarez Quintero, s/n, en Sevilla. La entrada es gratuita hasta completar aforo y puede visitarse de lunes a sábado, de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas. Los domingos y festivos la sala permanecerá cerrada.

