¿Qué fue de MacGyver?
Richard Dean Anderson, a sus 76 años, rememora su mítico personaje televisivo en la San Diego Comic-con Málaga
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En los años 80 hubo un tipo que para salvar el mundo no necesitaba superpoderes, ni un arsenal de armas y ni siquiera un teléfono móvil. Le bastaba un rollo de cinta adhesiva, unos alicantes, un clip y un poco de imaginación. MacGyver no era exactamente un superhéroe, aunque se comportaba como tal. No llevaba capa, no disparaba y rara vez recurría a la violencia. Observaba, pensaba y encontraba una solución allí donde los demás solo veían un problema.
El personaje terminó instalándose en la cultura popular hasta el punto de que en España se convirtieron en recurrentes expresiones como "tener más peligro que MacGyver en una ferretería". Casi cuatro décadas después el actor que le dio vida, Richard Dean Anderson, acaba de comprobar en la segunda edición de San Diego Comic-con Málaga que su recuerdo sigue extraordinariamente vivo.
A sus 76 años, el actor estadounidense que durante siete temporadas y 139 capítulos interpretó a un experto en salir de cualquier situación utilizando lo que encontraba a su alrededor apareció en Málaga firmando autógrafos, fotografiándose con seguidores y participando en un panel dedicado a su carrera. "Encontrarse con los fans es maravilloso, es lo mejor", aseguró durante su conversación con 'El País'.
MacGyver llegó a las pantallas estadounidenses en 1985 y permaneció en antena hasta 1992. En España, TVE emitió la serie, que acabó convirtiéndose en uno de esos fenómenos televisivos capaces de reunir a padres e hijos frente al mismo televisor. Ahí estaba precisamente una de las claves de su éxito. MacGyver podía protagonizar una historia de acción sin necesidad de convertir las armas en protagonistas. Su recurso fundamental era el conocimiento. Utilizaba principios de física y química, observaba el entorno y convertía objetos cotidianos en herramientas inesperadas.
Un héroe diferente
"MacGyver era diferente, un héroe de televisión que no usaba armas. Pensaba, observaba y resolvía los problemas allí sin matar a nadie, sin disparar", explicaba Anderson en Málaga. El actor ha contado que parte de aquella personalidad procedía de él mismo. Los guionistas incorporaban asuntos que le interesaban, como el medio ambiente, los derechos de los animales o el rechazo a las armas.
Y Anderson participaba activamente en la elaboración de las soluciones técnicas que aparecían en pantalla. El equipo recurría incluso a expertos. “Teníamos colaboradores, consejeros de escuelas técnicas y universidades cerca de Los Ángeles. Nos decían cómo se podía solucionar algo con lo que hubiera en la habitación y los demás también aportábamos. Era un esfuerzo colectivo”, rememoraba.
Aunque MacGyver es el papel que definió su carrera, Anderson tuvo una segunda vida televisiva cuando en 1997 se convirtió en Jack O'Neill en 'Stargate SG-1', la serie de ciencia ficción que prolongó su popularidad durante una década. El intérprete no duda en elegir este papel como su favorito. En comparación, MacGyver le exigía mucho más trabajo y concentración. "Tenía que trabajar muy duro y tenía que pensar demasiado", bromeó.
El nacimiento de su hija, Wylie, fue determinante en la reducción progresiva de su actividad profesional En Málaga explicó que no estaba dispuesto a perderse esa etapa de su vida por una serie de televisión, por mucho éxito que tuviera. "No tenía tiempo para pasarlo con ella, con un ser que yo había ayudado a crear. Y nada merece tanto la pena como para perderte eso", relató. Hoy Wylie Anderson tiene 28 años y ha seguido precisamente el camino de la industria audiovisual. Escribe, dirige y produce películas. Su padre asegura que intenta ayudarla en lo que puede, aunque también sabe que llega un momento en el que lo importante es apartarse para dejar que los hijos hagan su propio camino.
Unos valores que no caducan
Actualmente vive en California, en una zona situada al norte de Malibú, alejado de la exposición permanente de Hollywood. Dedica buena parte de su tiempo a caminar, estar con sus perros y llevar una vida mucho más discreta que la que podría esperarse de alguien cuya imagen ha quedado asociada a uno de los grandes iconos televisivos de finales del siglo XX.
También ha mantenido su compromiso con la protección de los animales. En los últimos años ha participado en causas benéficas y ha hablado públicamente de su especial sensibilidad hacia ellos. "Tengo tanto amor por los animales que no puedo ni matar arañas", contó en Málaga. Se podría decir que Richard Dean Anderson conserva buena parte de los valores (el medio ambiente, los animales, la ciencia y la oposición a la violencia) que ayudaron a construir a MacGyver.
¿Podría regresar el mítico personaje? Anderson no parece interesado en recuperar simplemente la serie tal como era. Pero sí ha reconocido que le resultaría interesante imaginar una nueva versión con un protagonista de mayor edad. Un MacGyver que ya no pudiera correr ni actuar con la rapidez de antaño, pero que compensara esas limitaciones con algo que el personaje siempre tuvo a su favor: experiencia. El actor cree que probablemente estaría fascinado por las posibilidades tecnológicas del mundo moderno, aunque tiene reservas respecto a la inteligencia artificial: "Estaría intrigado, pero no estoy seguro de que la utilizase".
