Maruge, un símbolo de esperanza para el sistema educativo de Kenia

Maruge en clase. Imagen de la película. Foto: www.thefirstgrader-themovie.com
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The First Grader es la película de la que hablamos, y Kimani Maruge su protagonista, una historia real llevada a la ficción para relatar el estado del sistema educativo keniata.

"Es una pena que él no estuviese allí para ver la película terminada, pero estoy contento de que al menos, su historia haya sido contada". El Director Justin Chadwick lamenta así la pérdida de Kimani Maruge, un veterano agricultor de Kenia cuya historia personal se ha convertido en una epopeya africana para la película.

The first grader , que ya ha ganado numerosos premios de festivales en todo el mundo, cuenta cómo Maruge escuchó en la radio en 2003 que su gobierno ofrecía educación gratuíta para todos. Fue entonces cuando llamó a la puerta de la escuela primaria local y exigió ocupar un lugar junto a los niños de 6 años, a pesar de sus 84.

Maruge, interpretado por Oliver Litondo junto a Naomie Harris como su maestro incansable, ya era un símbolo de optimismo en su país apareciendo anteriormente en los carteles del sistema educativo de Kenia, o viajando a Nueva York para hablar ante las Naciones Unidas.

"Estaba muy contento porque iba a contar su historia", recuerda Chadwick. "Me reuní con él muchas veces antes de empezar el rodaje. Tenía 89 años, estaba muy enfermo, pero sus maestros todavía le visitaban. En el momento de su muerte había llegado a 5º curso, estaba absolutamente seguro de no dejar de aprender".Por desgracia, murió tres semanas antes de comenzar el rodaje de la película. "Habíamos planeado que hiciese una aparición en la pantalla, pero no pudo ser", observa el director.

Aunque la historia de Maruge es, en última instancia, una victoria, en la película su pasado se ha representado de forma brutal: la toma de tierras, el asesinato de su familia, y ocho años de encarcelamiento y tortura por su participación en el Mau Mau Uprising. Todo ello ocurrido en manos del gobierno opresor pro-británico.

Por eso para Chadwick, que es británico, trabajar en Kenia significaba sentarse junto a los hombres que con "toda la razón del mundo", le miraban con odio y desconfianza.