El pintor peruano Galdos Rivas lleva a Quito el mejor color de los Andes

El pintor peruano Enrique Galdos Rivas expone en Quito una muestra del mejor color de los Andes, en la III Bienal Intercontinental de Arte Indígena, Ancestral o Milenario, que se desarrolla este mes en la capital ecuatoriana. EFE
AGENCIA EFE
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Y es que para el artista plástico, su arte proviene de "donde el sol irradia mucho en la tierra y los colores florecen" hasta "liberar el espíritu", según dijo a Efe.

Los trazos finos y gruesos conjugan en su pintura las formas ancestrales de la mágica cotidianeidad de los indígenas andinos, que ha recogido a lo largo de sus cincuenta años como pintor.

Por eso, Galdos Rivas se define como un "investigador" de las formas y los colores de su tierra, aplicados en la tela con la técnica tradicional y pura del pincel, pero propia, genuina y honesta.

Inspirados en "los ancestros, en el arte preincásico", los óleos de Galdos Rivas muestran vasijas, personas, máscaras, rituales y también figuras surrealistas y cubistas decoradas con los colores del Sol, el Dios de los andinos.

El colorista peruano forma parte del más de medio centenar de artistas de quince países que participan en la Bienal de Quito, provenientes de las Américas y de otros destinos más distantes, como Egipto y Noruega.

El hilo conductor del encuentro es el mundo y la cosmovisión indígena, y destacan obras de artistas de Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, México, Panamá, Perú y Paraguay.

Este es un encuentro que busca "algo que nos identifique" y en el mundo indígena se encuentra una cultura única, pero que es común para las Américas, señaló Galdos Rivas.

Por ello, aconseja a los nuevos artistas americanos rescatar lo que se encuentra en el entorno, pero "siendo sinceros y honestos" con lo que se hace e incluso "encerrándose un poco a propósito", para crear una identidad propia.

El artista, de 77 años, dijo que esa filosofía la tiene desde pequeño y confesó que de joven no le gustaba "ver fotografías ni muchos libros extranjeros (...) Ojalá en algún momento haya más libros latinoamericanos" y sean los extranjeros "los que nos vean", apuntó.

"Hay un dicho que dice que no hay nada nuevo bajo el sol, pero siempre hay que ser auténtico" y el artista debe identificar "al individuo, a su pueblo y a su patria", y en América Latina hay mucho para encontrar esa identidad, sostuvo Galdos Rivas.

"Uno tiene que ser el mejor pintor del mundo, aunque no sea cierto, pero lo peor es copiar" a otros, apostilló el maestro, mientras recorría la enorme galería donde expuso sus obras en Quito: "El Palacio de Cristal", en el cerro Itchimbía, enclavado en el corazón de la ciudad.

Ahí se juntan sus obras con tejidos navajos norteamericanos, lienzos de otros colegas suyos, dibujos rupestres en tela, grandes formatos en blanco y negro, y otras técnicas de la plástica "amerindia".

La bienal es para el peruano una posibilidad para rescatar el arte continental, aunque siempre faltará "la colaboración de los Gobiernos y los Estados", así como "el fomento de la propia cultura".

Las crisis internacional y sus coletazos han influido en la difusión cultural, pero hay alternativas para mostrar lo mejor a un público que se lo merece, opinó el pintor.

"Nunca pensé llegar a los 50 años y ser pintor de un país andino, donde es difícil" sobresalir por la falta de fomento, aunque aseguró que ha tenido suerte, porque su oficio le ha dado la oportunidad de "estar en muchos mundos, de conocer muchos países".

Para él, América Latina es, "quizá, el más joven de los continentes y necesita madurar mucho (...) Los europeos nos han ganado en eso de unirse, crear una moneda, no tener visados, entonces esto ha ayudado a que ese continente progrese".

"En cambio", los latinoamericanos "a veces nos desunimos un poco, por una serie de cosas que ya no deben existir", apuntó Galdos Rivas, que ve en el arte un vértice de identidad y encuentro entre los pueblos del continente.