¿Alguna vez has tenido algo "en la punta de la lengua"? El origen de esta expresión tan común

Tener algo en la punta de la lengua suele usarse en situaciones muy concretas, cuando no nos sale un nombre o palabra
¿De dónde viene la expresión 'cantar las cuarenta'?
MadridEs una experiencia prácticamente universal, hay momentos durante una conversación en la que nos falla una palabra o un nombre, la sabemos, la hemos dicho mil veces, pero en ese momento no nos viene a la mente, la tenemos ‘en la punta de la lengua’. Es así habitualmente como utilizamos esta expresión tan común que hace referencia a eso, a una palabra o concepto que en un momento determinado no somos capaces de encontrar.
Existe otra forma de emplearlo, que hace referencia a esos momentos en los que estamos a punto de decir algo, pero preferimos no hacerlo, mordernos la lengua, como también se suele decir. Una forma de utilizarlo podría ser: ‘lo tenía en la punta de la lengua, pero opté por dejarlo pasar’, por ejemplo.
En general, esta expresión se emplea principalmente para hacer referencia a esta sensación, y se popularizó gracias a los estudios realizados por el psicólogo estadounidense William James a finales del siglo XIX, en los que analizaba este fenómeno, que pasó a ser conocido como el fenómeno de la punta de la lengua o tip of the tongue (literalmente, la punta de la lengua).
El nombre científico de este fenómeno es letológica, que viene del griego y une dos palabras cuyo significado son olvido y palabra.
De dónde viene tener algo ‘en la punta de la lengua’
Este fenómeno es algo que suele pasar con cosas concretas, nombres propios, lugares, títulos de libros o películas, en definitiva es la incapacidad para recordar una palabra o concepto que somos conscientes de que sabemos, pero en ese momento no somos capaces de recordar. Es algo común, es habitual y no tiene que ver con la memoria como tal, por lo que no es algo que deba preocuparnos en un primer momento.
Se considera que el término letológica fue creado por Carl Jung a principios del siglo XX, pero hay registro de haber sido empleado con anterioridad. Jung investigó sobre este tema y la importancia del subconsciente en este fenómeno. Al parecer, estaría relacionado con la forma en la que la memoria se almacena en el cerebro. Si una palabra no la usamos de manera habitual, está almacenada, pero no se han creado las conexiones que se necesitan para que podamos acceder a ella rápidamente.
Esto haría referencia a la familiaridad que tenemos con esa palabra o concepto, que la conozca, no quiere decir que la use con frecuencia, pero también debemos tener en cuenta el contexto, la persona con la que se habla e incluso el lugar en el que me encuentro. Entran en juego factores como el estrés o la presión, o el cansancio.
Lo más habitual en estos casos es intentar recordarla a través de conceptos similares, lo que nos hace sentir que podemos estar cerca. Esto no tiene por qué ser así. ¿Cómo consigo acordarme? Puede ser de muchas maneras y el contexto una vez más es clave, porque el uso de una palabra que no solemos emplear puede ayudarnos a recordar la que buscábamos. Cambian las variables, pasamos a otra actividad o la presión por encontrarla desaparece y eso hace que alcancemos nuestro objetivo.

