¿Sabías que la expresión ‘hace un día de perros’ no tiene nada que ver con mascotas, pero sí con las estrellas?
Es habitual que con el paso del tiempo la manera en la que usamos las expresiones cambie
"Me importa un bledo": qué es realmente un bledo y cuál es el origen de esta tradicional expresión
MadridHay días que amanece despejado, el sol brilla y nos invita a exprimir al máximo todo lo que está por venir, ayuda a recargar nuestras energías y nos pide que salgamos a la calle con la mejor de las sonrisas. Luego están los ‘días de perros’, esos en los que solo nos apetece taparnos la cabeza con la manta y seguir durmiendo, los que no son agradables y salir a la calle no apetece en absoluto.
Si hace mal tiempo, llueve o hace mucho viento, hace demasiado frío o hay niebla que no nos permite ver bien, si todo comienza a salirnos regular y nada es como esperábamos, si parece que nuestro ánimo luce del mismo modo que la climatología, nublado, lluvioso y un tanto desagradable, ‘hace un día de perros’. Así lo dice la expresión y lo cierto es que si lo pronuncias con la suficiente intención, pocas explicaciones hacen falta (sobre todo si lo haces sacudiendo el paraguas al llegar a casa).
Una expresión que viene de atrás y que, para sorpresa de muchos, poco tiene que ver con estos animales, a pesar de que seguramente estas tiernas mascotas estén de acuerdo en que esos días en los que la lluvia les moja el pelo y los deja cansados, fríos y oliendo regular son días de perros.
El curioso origen de la expresión ‘hace un día de perros’
Parece que está claro el significado de esta expresión, que es bastante frecuente y se usa de manera habitual a pesar del tiempo que hace que fue creada. Es una de esas expresiones que parece que nunca pasa de moda y tal vez por eso parece una buena idea conocer su origen.
Aunque ahora la asociamos con los días de lluvia y frío, antiguamente se empleaba para los días calurosos o de canícula, die caniculares según los romanos. Es a ellos a quienes les debemos esta expresión, a ellos y a la astronomía.
La estrella Sirio, la más brillante del firmamento, solo era visible durante los meses de verano y les servía para orientarse. Esta es una de las estrellas que forman parte de la constelación Canis Major (perro mayor) y era conocida como la estrella del perro. Durante el solsticio, la estrella aparecía en el cielo por primera vez tras un tiempo y marcaba el comienzo de los días más calurosos del año. Los romanos defendían que esto era porque la aparición de Sirio recargaba al Sol de más energía, haciendo que calentara más.
El origen de la expresión ‘días de perros’ tiene más que ver con las olas de calor y días sofocantes, cuando la constelación del Perro Mayor hacía su aparición en el cielo, pero también con las plagas y otras desgracias que traían asociados, de ahí que ahora se emplee para señalar esos días en los que parece que todo sale mal. Esta es una de esas expresiones que han ido evolucionando con el tiempo, pues si bien parece que para los romanos un mal día lo generaba el calor sofocante, ahora nos molesta mucho más que llueva de manera constante.
