Una abuela de 99 años se convierte en la persona más mayor en hacer crowdsurfing en un concierto

Pauline Kana entra en el Guinness tras ser elevada sobre unas 20.000 personas que coreaban su nombre
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El crowdsurfing, como se conoce popularmente a la liturgia de dejarse caer sobre el público en un concierto y ser transportado en el aire, ha sido siempre uno de esos rituales que parecían reservados a la juventud. Ya saben, la adrenalina, el vértigo y ese punto de inconsciencia feliz que asociamos a la veintena. Pero entonces aparece alguien como Pauline Kana para, a sus 99 años, desmontar uno de los glandes clichés del edadismo.
La estadounidense acaba de entrar en el libro Guinness al convertirse en la persona de más edad en hacer crowdsurfing, una hazaña lograda durante un concierto de Brantley Gilbert en Bellville, Texas, donde fue elevada sobre el público ante unas 20.000 personas que coreaban su nombre.
El récord fue certificado con 99 años y 274 días, una marca tan improbable como deliciosamente rockera. Pauline lo celebró con una frase que resume a la perfección su espíritu: “Lo he conseguido. !Soy la mejor de todos los tiempos!”.
El mundo de 'Gangster Granny'
Para millones de personas, sin embargo, Pauline no es solo una nueva plusmarquista mundial. Es 'Gangster Granny', una de esas improbables estrellas de internet que han redefinido lo que significa envejecer en la era digital. Junto a su nieto, Ross Smith, lleva años protagonizando vídeos virales que mezclan humor absurdo, desafíos y una química familiar irresistible que ha conquistado a casi 25 millones de seguidores en TikTok.
Su historia digital comenzó a despegar en 2013, cuando un clip de Ross bloqueando un tiro de baloncesto de su abuela se hizo viral en Vine. Lo que empezó como una broma doméstica terminó convirtiéndose en una de las duplas más queridas de internet.
La magia de Pauline no reside en ver a una nonagenaria haciendo cosas que "no corresponden" a su edad, sino en demostrar que la curiosidad no tiene fecha de caducidad. Mientras muchos asocian la longevidad con rutina y retirada, Pauline se apunta a aventuras que convierten lo cotidiano en espectáculo y que, de paso, ofrecen una lección silenciosa sobre vitalidad.
De un siglo anterior
En una entrevista en Press Pass, ella misma explicaba lo sorprendente que le resulta haberse convertido en un fenómeno global de redes sociales. "Mi generación no tenía televisión ni Internet, solo la radio. Pasar del anonimato en el mundo real a este lugar en el que la gente parece conocer mi nombre ha sido una experiencia vertiginosa, en el mejor sentido de la palabra”, contaba.
Y lejos de mostrarse abrumada, habla de ello con gratitud, como quien descubre que la vida todavía guarda capítulos inesperados: "No me interesa la fama, pero me encanta tener ahora la oportunidad de conectar con tanta gente nueva de todo el mundo y escuchar sus historias mientras compartimos las nuestras. Nunca habría podido imaginar ni siquiera desear este capítulo de mi vida, pero no lo cambiaría por nada del mundo”.
Ver a una mujer de 99 años flotando sobre una multitud enfervorecida, mientras miles de voces corean “¡Granny, Granny!”, tiene algo profundamente inspirador. Al fin y al cabo, si alguien puede presumir de haber hecho crowdsurfing a punto de cumplir un siglo, quizá el resto deberíamos dejar de poner excusas para apuntarnos a nuestra próxima aventura.
