Alfredo Relaño, periodista deportivo: "Maradona no entrenó una semana completa en toda su vida"
El veterano periodista publica ‘366 futbolistas’, una selección personal de los mejores jugadores de la historia. Desde Charles Alcock a Lamine Yamal
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Durante más de seis décadas, Alfredo Relaño ha visto evolucionar el fútbol desde casi todas las perspectivas posibles. Primero como niño y adolescente, un mero aficionado que disfrutaba descubriendo a las grandes figuras de los años cincuenta y sesenta; después, como periodista que recorría estadios de todo el mundo y cubría algunos de los momentos más importantes de la historia reciente de este deporte; y, finalmente, como director de AS durante más de dos décadas.
Toda esa experiencia, acumulada entre miles de partidos, lecturas y conversaciones con protagonistas de varias generaciones, desemboca ahora en 366 futbolistas (GeoPlaneta), un recorrido por los nombres que, a juicio de Relaño y con la colaboración de amigos inseparables como Jorge Valdano, mejor explican la historia del fútbol.
¿Cómo se empieza a construir una lista de 366 futbolistas? ¿Cuáles fueron los criterios?
La editorial me propuso hacer una especie de canon del fútbol, una selección de los mejores jugadores de la historia. Lo difícil no es elegir a los primeros, sino decidir quién entra después. Los seis de la portada —Pelé, Di Stéfano, Cruyff, Maradona, Messi y Cristiano— admiten bastante consenso. A partir de ahí siempre habrá quien eche de menos a alguien.
Dividí el libro en varios niveles. Los seis grandes tienen un tratamiento especial; luego vienen veinte figuras que considero semidioses del fútbol y después el resto. Además, está organizado por épocas para que también pueda leerse como una historia de la evolución del juego.
Es una lista que no solo se construye viendo partidos, sino también leyendo mucho.
Claro. Yo he visto fútbol en directo desde los años sesenta. A partir de Kubala he visto prácticamente a todos. Pero para los anteriores he tenido que recurrir a la lectura. Siempre me interesó la historia del fútbol. Compré libros en Londres, en Argentina, en Italia o en Francia. Me fascinaban los jugadores cuyos nombres habían atravesado la niebla del tiempo y seguían vivos en la memoria colectiva. Con todo ese material me sentí preparado para afrontar el libro.
De los seis grandes de la portada, ¿con cuál se queda?
Con Di Stéfano, sin dudar. Aunque entiendo que cada uno suele quedarse con el que le impresionó cuando tenía quince años. Di Stéfano tenía menos espectacularidad visual que otros, pero era completísimo. Para entendernos, era como juntar en un mismo jugador a Cristiano, Zidane y Ronaldo Nazário. Recuperaba balones, organizaba el juego y además marcaba un gol por partido.
Di Stéfano era como juntar en un mismo jugador a Cristiano, Zidane y Ronaldo Nazário
Ganó cinco Copas de Europa consecutivas y marcó en todas las finales. En la quinta hizo tres goles. Eso no lo ha conseguido nadie. Además, llegó al Real Madrid con 27 años. Lo que hizo aquí fue extraordinario.
¿Por delante de Pelé?
Pelé está prácticamente a la misma altura. Tenía unas condiciones naturales y técnicas extraordinarias. Era más vistoso que Di Stéfano y al mismo tiempo igual de eficaz. Saltaba muchísimo, golpeaba con las dos piernas, inventaba cosas constantemente.
Si tuviera que elegir un jugador para un partido, quizá escogería a Pelé. Para ganar un campeonato entero, probablemente me quedaría con Di Stéfano.
Si tuviera que elegir un jugador para un partido, quizá escogería a Pelé. Para ganar un campeonato entero, probablemente me quedaría con Di Stéfano
¿Y Maradona?
Maradona es el que más magia tenía. El más tocado por los dioses. Pero también es el gran ejemplo de talento desaprovechado. Yo siempre digo que no entrenó una semana completa en toda su vida.
La excepción fue el Mundial de México 86. Venía de dos decepciones: quedarse fuera del Mundial de 1978 y fracasar en España 82, donde acabó expulsado. Aquello le obsesionó y se preparó de verdad. El resultado fue probablemente el mejor Mundial individual que hemos visto nunca.
Pero el resto del tiempo vivió del talento. Salía a jugar al fútbol como los niños salen al patio del colegio. Si hubiera tenido la disciplina de Cristiano Ronaldo, o incluso la de Messi, habría sido algo todavía más extraordinario.
¿Messi y Cristiano están ya a la altura de esos nombres históricos?
Sin ninguna duda. Han marcado una época irrepetible. Los números de ambos son gigantescos. Cristiano tiene récords de goles con selecciones, en Champions y en muchas otras competiciones. Messi ha sostenido durante años un nivel de rendimiento increíble.
Para mí significan más que cualquiera de los veinte grandes que aparecen después de ellos en la clasificación.
¿Conocer personalmente a algunos de esos jugadores influye en la valoración que hace de ellos?
No. He tratado a muchos futbolistas importantes y a entrenadores como Cruyff, especialmente durante mi etapa en Canal Plus, pero nunca he valorado a nadie por su carácter o por mi relación personal con él. El criterio es exclusivamente futbolístico.
¿Cuál considera que fue la edad dorada del fútbol?
La etapa que va aproximadamente de 1953 a 1970. Coincide con el nacimiento de la Copa de Europa y con una mayor conexión entre escuelas futbolísticas distintas. Había una enorme concentración de talento.
También es una época que todavía no estaba dominada por la comercialización. El fútbol seguía siendo relativamente austero. Los jugadores tenían una vida muy diferente y el entorno era mucho más sencillo.
¿La profesionalización y el negocio han mejorado o empeorado el fútbol?
Creo que el fútbol ha mejorado en casi todo. Los campos son mejores, los balones son mejores, la preparación física ha avanzado muchísimo, la nutrición también y los árbitros están más preparados.
Solo hay una cosa que me parece que ha empeorado claramente: el reglamento. Se ha complicado demasiado. Antes era sencillo y funcionaba bien. Ahora se retoca constantemente y genera más confusión que otra cosa.
El reglamento ha empeorado con el paso del tiempo. Se ha complicado demasiado. Antes era sencillo y funcionaba bien
También ha criticado en varias ocasiones el exceso de partidos.
Sí. Las distintas organizaciones han ido ampliando competiciones porque generan ingresos y al final los jugadores acumulan una cantidad enorme de encuentros. Ligas nacionales, competiciones internacionales, Champions League, selecciones...
Creo que hay demasiados partidos, pero también he aprendido que el fútbol tiene una capacidad enorme para absorber cambios. Muchas veces he pensado que algo iba a romper el sistema y al final el fútbol siempre acaba sobreviviendo.
Incluso un Mundial de 48 selecciones.
También acabaremos aceptándolo. Ya ocurrió con otras reformas que parecían imposibles. El fútbol tiene una capacidad de adaptación extraordinaria.
Jorge Valdano aparece varias veces en el libro. ¿Le ayudó en la elaboración?
Me dio un consejo fundamental: utilizar mi memoria sentimental. Y eso es exactamente lo que he hecho. Luego le consulté algunos detalles concretos, igual que hablé con otros amigos muy documentados, pero la selección es completamente mía.
De hecho, Valdano no está incluido entre los 366. Lo hemos hablado en tono de broma varias veces y no me lo recrimina.
¿Y eso?
Porque intenté ser coherente. Tampoco están Michel, que estuvo en mi boda; Sanchís, con quien trabajo; ni Fernando Redondo, que es probablemente la ausencia que más me reprochan los lectores.
Míchel estuvo en mi boda y no le he incluido en la selección del libro
¿Redondo es el nombre que más echan de menos?
Sí, claramente. Es el que más veces me han mencionado. Luego cada aficionado tiene sus preferencias, pero Redondo es el caso más repetido.
¿Hubo jugadores que estuvieron dentro hasta el último momento?
Sí. Cuando terminé la primera selección me sobraban unos veinte nombres. Ahí estaban Redondo y otros futbolistas importantes que se quedaron fuera por muy poco. Son decisiones difíciles, pero creo que la lista es honrada y coherente.
¿Qué hizo con los futbolistas que todavía están en activo?
Fue una de las decisiones más complicadas. Pensé que los mayores de treinta años ya habían construido una trayectoria suficiente para ser evaluados. Por eso están jugadores como Modric, Lewandowski, Salah, De Bruyne o Griezmann.
Por debajo de esa edad solo incluí tres excepciones: Haaland, Mbappé y Lamine Yamal. Creo que los tres tienen argumentos suficientes para pensar que acabarán formando parte de la gran historia del fútbol.
¿Y Vinicius?
Todavía no. Me parece un gran jugador, pero prefiero esperar para ver cuál termina siendo el recorrido completo de su carrera.
¿Hubo algún jugador que se quedara fuera por mala conducta?
No. Hay futbolistas con vidas complicadas y algunos acabaron realmente mal, pero nunca descarté a nadie por razones personales. El libro juzga trayectorias futbolísticas, no caracteres.
Mi hijo tiene nueve años y es un apasionado del fútbol. Si tuviera que recomendarle tres historias del libro, ¿cuáles serían?
Le diría que leyera a Luis Monti, al Charro Moreno y a algunos de los grandes personajes italianos que aparecen en el libro. Son historias llenas de aventuras y peripecias. Pero, sinceramente, creo que lo mejor es leerlo en orden porque así entiende cómo ha evolucionado el fútbol a lo largo del tiempo.
