El secreto de la eterna juventud de Messi que explica su exhibición en el Mundial

El argentino ya suma cinco tantos en el torneo y continúa decidiendo partidos a sus 39 años
Alfredo Relaño, periodista deportivo: "Maradona no entrenó una semana completa en toda su vida"
Con 39 años recién cumplidos, Leo Messi sigue maravillando en el Mundial de EEUU, México y Canadá con una exhibición de goles que parecía reservada para jugadores una década más jóvenes. Ya suma cinco tantos en el torneo y continúa decidiendo partidos con esa mezcla única de talento, visión y precisión que ha marcado una era.
Lo extraordinario no es solo que el argentino siga jugando, sino cómo lo hace. Mientras la mayoría de las grandes estrellas contemporáneas suyas han colgado las botas o han reducido drásticamente su influencia en el campo, Messi conserva la capacidad de acelerar cuando importa, resistir el desgaste de los partidos y mantener una regularidad que parecía imposible a esta edad.
Detrás de esa longevidad hay una transformación profunda de sus hábitos que comenzó hace más de una década. El punto de inflexión llegó tras el Mundial de Brasil 2014. Después de perder la final ante Alemania, Messi decidió revisar a fondo su preparación física y alimentaria. Fue entonces cuando empezó a trabajar con el médico italiano Giuliano Poser, especialista en nutrición deportiva, quien diseñó para él un método conocido como “Gasolina Súper”.
La idea era sencilla sobre el papel, aunque exigente en la práctica. El objetivo consistía en proporcionar al organismo la mejor energía posible y reducir aquellos alimentos que dificultan la recuperación o favorecen la inflamación. Poser resumió los pilares de esta estrategia en unos pocos ingredientes fundamentales. Mucha agua, aceite de oliva de calidad, cereales integrales, frutas, verduras frescas, frutos secos y semillas.
Los resultados no tardaron en aparecer. Messi perdió alrededor de tres kilos y medio, ganó ligereza y redujo los problemas físicos que habían condicionado algunas etapas de su carrera. Su cuerpo se volvió más eficiente y resistente para soportar la enorme exigencia de la élite.
La filosofía de la “Gasolina Súper” apuesta por productos poco procesados y por una alimentación basada en ingredientes reconocibles. Las frutas y verduras aportan vitaminas y antioxidantes. Los cereales integrales proporcionan energía sostenida. Los frutos secos y las semillas ofrecen grasas saludables y minerales esenciales. El aceite de oliva ocupa un lugar privilegiado dentro de esa estrategia nutricional.
Con el paso de los años, el enfoque alimentario de Messi se ha ido refinando todavía más, incorporando un control muy preciso de cantidades, horarios y recuperación, siempre bajo supervisión especializada.
Lo que desapareció del menú
Tan importante como lo que entró en su dieta fue lo que salió. Poser ha explicado en varias ocasiones que el azúcar es uno de los grandes enemigos del rendimiento deportivo porque afecta negativamente a la musculatura. También redujo de forma significativa las harinas refinadas y moderó el consumo de carne, además de recomendar prudencia con la sal.
En realidad, el cambio consistió en sustituir alimentos de baja calidad nutricional por otros capaces de aportar energía y facilitar la recuperación.
Su meticulosa dieta va de la mano con lo que hace fuera del terreno de juego. En su tiempo libre, el llamado 'entrenamiento invisible' no consiste en matarse a levantar pesas en el gimnasio para ganar músculo. Su prioridad es usar la kinesiología aplicada para ser más ágil, fortalecer el eje del cuerpo y proteger sus articulaciones.
Es justamente en esta rutina oculta donde el descanso adquiere un valor sagrado, algo vital para un deportista de su edad. Messi respeta estrictamente sus 8 o 9 horas de sueño nocturno y las complementa, sin falta, con una siesta de 2 a 3 horas por la tarde después de entrenar.
Cristiano Ronaldo, el otro milagro de la longevidad
Si Messi representa la eficiencia y la inteligencia del paso del tiempo, Cristiano Ronaldo encarna la disciplina llevada al extremo. A los 41 años continúa compitiendo al máximo nivel y sigue batiendo récords con Portugal, incluso sobreponiéndose a las críticas y a las constantes comparaciones con Messi.
Su fórmula se apoya en tres pilares innegociables. Entrenamiento constante, alimentación extremadamente controlada y una obsesión casi científica por la recuperación. Cristiano prioriza proteínas de calidad, pescado, carnes magras, frutas, verduras y grasas saludables como el aguacate, mientras limita al máximo los azúcares y los productos refinados.
El descanso es otra de sus armas secretas. Durante años ha seguido rutinas muy estrictas de sueño y recuperación, convencido de que el cuerpo se construye tanto en el entrenamiento como fuera de él. Esa combinación de ejercicio, nutrición y recuperación ha permitido que incluso algunos análisis biométricos sitúen su edad biológica muy por debajo de la cronológica.
