Ahorro

10 reformas pequeñas y baratas que ayudan a ahorrar energía en casa

Cómo ahorrar energía en casa esta Navidad. Telecinco.es
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Hay casas que “gastan” sin hacer ruido: una rendija mal sellada, un radiador tapado por el sofá, una ducha que tira más agua caliente de la necesaria. El resultado es un hogar menos confortable y una factura que sube sin que nadie haya encendido nada “extra”. Los expertos recuerdan que en una vivienda, la calefacción y el aislamiento mandan… pero también hay microintervenciones que se notan, hasta el punto de que cada grado de temperatura de más aumenta un 7% el consumo. 

El ahorro empieza donde entra el aire (y se escapa el calor)

  • Sellar rendijas con burletes, masilla o silicona: No es glamuroso, pero funciona. Por ello, si detectas infiltraciones, evítalas tapando las rendijas con silicona, masilla o burletes. Es la típica compra de ferretería que arregla de golpe esa sensación de “corriente” en el tobillo.
  • Revisar y aislar el cajón de la persiana: Hay hogares donde el cajón de la persiana es prácticamente una ventana abierta en miniatura. La recomendación es sencilla y pasa por procurar que las cajas de persiana estén adecuadamente aisladas y no tengan rendijas. Así, si al acercar la mano notas aire frío, ya tienes un culpable.
  • Bajar persianas por la noche: No cuesta nada y es una barrera extra. Por ello, bajar las persianas durante la noche permite disminuir las pérdidas de calor al exterior. Es el “abrigo” de la casa: no crea calor, pero evita que se pierda.
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Calefacción y radiadores: pequeñas decisiones, gran impacto

  • Cambiar el termostato por uno programable: Aquí sí hablamos de una pieza que se instala una vez y trabaja sola. Por eso es importante sustituir tu termostato normal por uno programable. La gracia no es vivir con frío: es dejar de calentar cuando no toca.
  • Instalar válvulas termostáticas en radiadores: Es la manera práctica de no tratar toda la casa como si fuera el mismo cuarto. Para ello, instala válvulas termostáticas en los radiadores y así controlar la temperatura de las distintas habitaciones. 
  • Dejar de “ahogar” los radiadores: A veces el ahorro es simplemente mover un mueble. La recomendación es no tapar ni obstruir los radiadores. Si el calor no circula, acabas subiendo el termostato para compensar… y pagas esa torpeza.
  • Ajuste fino del termostato (sin heroicidades): El consejo es de lo más concreto: durante el día regula el termostato a 19ºC. Cada grado de más el consumo aumenta un 7%. Esto no va de aguantar, va de no pasarse.

Agua caliente e iluminación: dos “fugas” que se corrigen fácil

  • Colocar cabezal de ducha de bajo consumo y reductores en grifos: Aquí el truco es simple: menos caudal, menos agua caliente que fabricar. Instala cabezales de ducha de bajo consumo y reductores de presión en los grifos para ahorrar una importante cantidad de energía. Y por si había dudas sobre lo que suele disparar el gasto: Un baño consume 4 veces más agua y energía que una ducha. 
  • Aislar depósitos y tuberías de agua caliente: No se ve, pero se paga si está mal. Por eso es importante mantener los depósitos acumuladores y las tuberías bien aislados. Es el típico detalle que reduce pérdidas mientras el agua viaja o espera.
  • Pasarte a bombillas LED (o bajo consumo) con buena etiqueta: La iluminación representa casi un 10% de la energía que consumimos en nuestro hogar. Utiliza lámparas de bajo consumo o de tipo LED, con etiquetado energético clase A++, ya que estas suponen hasta un 85% de ahorro de energía respecto a las bombillas convencionales.” 
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Bonus (si quieres rematar): Regletas con interruptor contra el “stand-by”: el consumo fantasma existe y la solución es de la vieja escuela. Para ello, es recomendable instalar regletas con interruptores que nos permitan desconectar de la red los electrodomésticos”.