Factura luz

Guía para entender tu factura de la luz: 9 conceptos clave y 7 errores más frecuentes

Factura luz
Factura de la luz. EFE
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Hay una idea que, si la interiorizas, te cambia la manera de leer cualquier factura eléctrica. Se trata del hecho de que en realidad no estás pagando “la luz” como un bloque, sino una suma de piezas. La CNMC lo resume con una fórmula tan fría como útil, afirmando que “el importe de la factura = A+B+C+D+E”. Y detrás de esas letras están el coste de la energía, los costes regulados, el margen de la comercializadora, el alquiler del equipo de medida y los impuestos. 

Los 9 conceptos clave que explican casi todo

  • El coste de la energía (A): es la parte que más asociamos con “cuánto vale la luz”, pero conviene recordar que es solo una pieza del total. En la “nueva factura”, la CNMC lo separa como “A. El coste de la energía”. 
  • Costes regulados (B): aquí entran conceptos que no negocias con tu comercializadora. La CNMC los describe como “costes regulados” que incluyen, entre otros, el coste de redes, renovables, extrapeninsulares o anualidades del déficit. 
  • Peajes: si quieres una definición que puedas repetir sin equivocarte, la CNMC la deja escrita: “Los peajes son el pago por el uso de las redes del transporte y la distribución de energía eléctrica.” 
  • Cargos: son otra parte regulada distinta de los peajes. Los cargos son precios regulados para cubrir otros costes (por ejemplo, renovables o sistemas no peninsulares) y están determinados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. 
  • Término de potencia (lo “fijo”): dentro del peaje, la CNMC lo explica en una frase que conviene subrayar: el peaje “consta de dos términos de potencia y tres de energía” y “El primero es fijo y paga la potencia contratada”. 
  • Término de energía (lo “variable”): aquí ya manda el contador. La CNMC lo define como “La energía es el pago por la energía consumida medida por el contador” y es “el resultado de multiplicar el coste por los kWh medidos por el contador.” 
  • CUPS (el DNI del punto de suministro): no es un dato decorativo, sino que se trata del código que te piden para casi cualquier gestión. Se trata de una clave de 20 o 22 dígitos alfanuméricos y no sirve para identificar a la persona titular del contrato, sino que identifica un punto de suministro.Por tanto, este código estará en todas tus facturas de luz o gas. 
  • Tus periodos horarios (punta/llano/valle): si estás en PVPC, los horarios no son opinables, sino que se aplican por tramos muy concretos. Red Eléctrica los publica con claridad para Península, Baleares y Canarias: Periodo valle De 00:00-8:00 horas, el llano de 8.00 a 10.00, de 14.00 a 18.00 y de 22.00 a 24.00, y el punta de 10.00-14.00 y de 18.00 a 22.00. 
  • Alquiler de contador e impuestos (D y E): dos líneas pequeñas que, sumadas, pesan. La CNMC recuerda que el “Alquiler de equipo de medida” es un “precio regulado” para quien “no tenga un contador en propiedad.” Y en impuestos, uno de los que suele aparecer es el de la electricidad: la AEAT fija que con carácter general es del 5,11269632%. 
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7 errores frecuentes que hacen que la factura “muerda”

  • Leer kW y kWh como si fueran lo mismo. La CNMC te da la pista: potencia es lo fijo (“paga la potencia contratada”) y energía es lo variable (kWh del contador). 
  • Mirar solo el precio del kWh y olvidar peajes/cargos. En la práctica, en tu factura conviven energía y conceptos regulados: “peajes” y “cargos” existen y se cobran, aunque cambies de oferta. 
  • Pensar que “horario” solo afecta al consumo, no a la potencia. En PVPC 2.0 TD, REE señala que los periodos se aplican a la energía y también permite elegir “dos potencias contratadas diferentes” según el periodo. 
  • Creer que PVPC es un precio estable. La CNMC es directa: el PVPC incorpora el precio medio del mercado y “resulta diferente en cada factura.” 
  • No saber qué has contratado (PVPC, fijo anual o libre). La CNMC distingue el PVPC y también un “precio fijo durante 12 meses” como alternativa. Si no sabes en cuál estás, interpretas mal cualquier subida o bajada. 
  • No tener a mano el CUPS cuando haces gestiones. La CNMC insiste en que es “lo primero” que te piden y que aparece en tus facturas. Si lo confundes con tu número de cliente, pierdes tiempo (y a veces oportunidades). 
  • Pagar alquiler de contador sin saber si es tuyo. Si el contador es de la compañía, el alquiler es un “precio regulado”; si es tuyo, ese concepto no debería aparecer.