Desde la pandemia, se ha cuadriplicado el número de opositores de más de cincuenta años.
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El empleo público abre nuevas posibilidades con una oferta de más de 27.000 plazas para la Administración general del Estado. Se buscan especialistas en Inteligencia artificial, Ciberseguridad o Emergencias climáticas. Entre los que decidan opositar habrá muchas personas con más de cincuenta años. Una edad que no es obstáculo para volver a clase para estudiar.
Ana aspira a celadora o telefonista en el servicio gallego de salud y sabe lo difícil que resulta."No es nada facil porque peleas contra jovénes con más formación que tú", reconoce. A sus 51 años estudia diez horas al día en busca de una estabilidad laboral. "Te quieres asegurar tu futuro o tener una buena cotización los últimos años", admite.
Pero hay otros alicientes para opositar. Cristina Sánchez, de la Academia Auténtica Oposiciones destaca que muhcas de las personas que nos llaman ya tienen un trabajo, pero no pueden avanzar". Es el caso de Natalia, estudia para convertirse en administradora del Estado tras una vida infravalorada en su actual empresa: "Nunca se dan cuenta del talento de una persona y entonces me ronda la cabeza empezar algo nuevo". Y que también le ofrezca una mejor calidad de vida, "ya no es tanto lo económico como poder estar con los míos", informan S. García, J. Rodríguez y N. Fresneda.
El mayor inconveniente para los mayores de cincuenta es el exámen de informática, como señala José Luis Martínez, profesor de Informática de la Academia Nova, porque "no son conceptos que estén a la orden del día, son conceptos complejos, muy técnicos". Pero la ilusión está intacta y las ganas también.
Desde la pandemia, se ha cuadriplicado el número de opositores de más de cincuenta años.
