Educación financiera en la jubilación: las claves que hacen que todavía estés a tiempo

Con la llegada de la tercera edad encontramos ciertas vulnerabilidades para tener unas finanzas saneadas, que pueden corregirse con formación en educación financiera.
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Tan importante como haber conseguido un patrimonio suficiente para no pasar apuros en la etapa vital de la jubilación es tener una educación financiera que permita desenvolverse de manera independiente en el manejo cotidiano de sus números combinando ser financieramente libres con gestionar el patrimonio de forma eficiente durante la jubilación.
Sin embargo, no siempre tenemos la educación financiera que querríamos. Así lo demuestra, por ejemplo, el último informe global de Santander titulado ‘El valor de aprender: Perspectivas globales sobre educación financiera’, en España el 86% de los encuestados nunca recibió clases de educación financiera en la escuela (una cifra que concuerda con los datos globales de los 10 países encuestados) y, sin embargo, tres de cada cuatro españoles aceptaría una formación gratuita al respecto (aunque quienes son más proclives a ello son los jóvenes del tramo de los 25 a 34 años.
Nunca es tarde para aprender a gestionar el dinero
El dinero es algo que hay que cuidar para no malgastar y verse en serios apuros económicos, algo que puede ser todavía más acusado en el caso de los mayores, cuyas fuentes de ingresos están bastante limitadas. Es por ello por lo que es un momento perfecto para formarse y aplicar ciertos conocimientos sobre salud financiera en la tercera edad.
En primer lugar, habría que ser consciente de cuáles son las vulnerabilidades en esta etapa que pueden traducirse en riesgos financieros en la tercera edad. Por ejemplo, según dictamina la OCDE, pueden ir apareciendo de forma progresiva ciertos factores considerados vulnerabilidades para mantener una buena salud financiera y no gastar más de lo debido. Estos se resumen en declive cognitivo, declive físico, aislamiento social, mayor brecha digital y menor educación financiera. En la decadencia física y mental pueden darse gastos médicos extra que nos partan el presupuesto. Si el declive mental es acusado, puede traducirse en un mayor consumismo.
La situación de un menor acceso a la digitalización de las finanzas es un tema aparte del que se puede hablar largo y tendido, pero que pueden complicar tareas básicas para los más jóvenes como puede ser operar en banca digital online, manejar operativas en cajeros, firmar digitalmente contratos y contrataciones de nuevos productos, memorización de claves y contraseñas, mayor vulnerabilidad a fraudes y estafas, etc.
Según los datos de la Encuesta de Competencias Financieras que elabora el Banco de España cada cinco años (y que tocará renovar este 2026 porque la última edición es de 2021) y sirve para “medir el nivel de conocimientos financieros de la población adulta española y proporcionar datos de cada una de las comunidades autónomas”, la franja de edad de los mayores (entre 65 y 79 años) cuenta con conocimientos financieros muy por debajo de la media de la población española. Esto es especialmente acusado en conceptos como la inflación (teniendo en cuenta lo importante que es este dato para la revalorización anual de las pensiones), el tipo de interés compuesto o la diversificación del riesgo.
La Encuesta de Competencias Financieras también arroja ciertos datos de interés relativos al ahorro y endeudamiento en este tramo de edad. Por ejemplo, los jubilados tienen menos productos financieros de deuda bancaria. Esto incluye tarjetas de crédito (tienen un 44% de personas entre 65 y 79 años, por el 56% de la media poblacional), hipotecas (solamente un 13% sigue teniendo deuda hipotecaria por un 32% de la media de la población) o préstamos personales (un 10% frente a un 18% de la media). En líneas generales, solamente un 20% de las personas mayores tienen todavía deudas, un porcentaje muy pequeño en comparación con el 63% de la población española entre 35 y 44 años.
Tener menos deudas no se traduce, sin embargo, en una mayor capacidad de ahorro. Las personas de la tercera edad son menos ahorradoras. Solamente un 45% de los encuestados afirmaron haber ahorrado alguna cantidad en los últimos 12 meses, por el 61% de la media poblacional. Quienes sí ahorran lo hacen simplemente acumulando el dinero en su cuenta corriente (un 72% en comparación con el 63% general).
Lecciones de educación financiera para mayores
El Plan de Educación Financiera de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España nació “con el objetivo de contribuir a la mejora de la cultura financiera de los ciudadanos, dotándoles de herramientas, habilidades y conocimientos para adoptar decisiones financieras informadas y apropiadas”. Según la última versión de este plan (que también debería renovarse en 2026), la educación financiera (especialmente en grupos vulnerables entre los que se encuentran las personas mayores es clave para la sociedad “pues promueve la toma de decisiones informadas, la generación de buenos hábitos de ahorro y gasto, el consumo responsable y el interés por la inversión sostenible”.
Además de esta iniciativa pública, la Asociación Española de Banca también tiene en marcha el programa Mi Banca Digital en el que cuentan con una gran variedad de actividades para tratar de cerrar la brecha digital del tramo de población de la tercera edad, valiéndose de recursos tanto digitales (incluyendo unos simuladores de banca digital y de cajeros) como presenciales (asesorías personales y convocatoria de talleres).

