Un juez le dio la razón en primera instancia pero un recurso ha acabado dando la razón al inversor
Hace ocho meses se enfrentaba a su primer desahucio que suspendieron 24 horas antes
MadridCon 87 años, Maricarmen se enfrenta a su segundo desahucio. Lleva más de 70 años en su casa del barrio madrileño del Retiro. Maricarmen nos recibe en su casa por segunda vez. Hace ocho meses se enfrentaba a su primer desahucio, que suspendieron 24 horas antes. El próximo miércoles, vuelve a tener la amenaza del desalojo sobre ella.
A sus 87 años, es una mujer muy lúcida. Y generosa. Se preocupa por poner el ventilador de manera que nos refresque a todos. Con ella, acompañándola, una activista del sindicato de inquilinas. "Son mi familia", asegura. Lleva más de 70 años viviendo en su casa, desde que era pequeña, con sus padres. La casa la hace quien la habita, razona. Así que su casa lleva el sello de su familia, en cada foto, en cada rincón, en los gatos de porcelana que la acompañan.
Su padre, el contrato estaba a su nombre, falleció joven y ella tuvo que hacerse cargo de su casa. A la muerte de su madre, el contrato pasó a ella y es esta segunda subrogación la que aduce el inversor que ha comprado el edificio para echarla. Porque le pide una renta, que es superior a su pensión, que Maricarmen tiene recortada por jubilarse antes, aunque cotizó más de 40 años. "Otra injusticia", asegura.
Ha perdido movilidad, duerme mal, tiene problemas cardiacos y dos prótesis de cadera
Un juez le dio la razón en primera instancia, pero un recurso ha acabado dando la razón al inversor. Ha pagado religiosamente la renta, con las revalorizaciones del IPC. Y llevaba subrogada más de 10 años, cuando cambió la propiedad, pero nada de esto ha servido para que ella pueda seguir en su casa, en su barrio, que es su vida.
En estos ocho meses ha perdido movilidad, duerme mal, tiene problemas cardiacos y dos prótesis de cadera; pero afirma que el cansancio no le resta fuerza para luchar. Y no lo hace solo por ella, es consciente de que es una batalla colectiva. Por eso, quiere que su casa sea comprada por el Gobierno, para que se dedique a alquiler social. O se arregla la vivienda o este país se va al garete, asegura.
El martes se han organizado un montón de actividades para apoyarla. No estará sola para impedir el desahucio, fechado para el próximo miércoles. Una fuerza que le viene de la gente, ya que, denuncia, ni el alcalde de Madrid, ni Ayuso, ni la ministra de Vivienda, ni Pedro Sánchez, se han dignado ni siquiera a contestarla.

