Renueva tu casa antes de jubilarte pensando en el futuro: cinco claves
Reformar el baño, eliminar los muebles superfluos o cuidar la altura de electrodomésticos o armarios son cuestiones básicas para tener un hogar más habitable
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En la película noruega 'Valor sentimental', estrenada el año pasado en cines y que obtuvo varias nominaciones al Oscar, la casa familiar es un personaje más. Evoluciona a medida que pasa el tiempo y en función de las personas que la habitan. Incluso el arranque de la película está dedicado a ella desde la visión de una de las protagonistas.
No solo pasa en la ficción, la casa que habitamos todos va modificándose a medida que cumplimos años. Cuando pensamos en nuestra casa a largo plazo, tenemos que pensar en que responda a necesidades diferentes e incluso prever posibles situaciones de menor autonomía física. Para evitar el impacto económico de una gran reforma una vez ya estamos jubilados y eenemos menos ingresos, es una buena ida pensar en una renovación antes de la jubilación para alcanzar un mayor confort en los años venideros. Aquí van cinco cuestiones capitales que conviene tener en cuenta.
Adiós a las barreras arquitectónicas
Escalones, desniveles y cualquier otra barrera arquitectónica que a los 30 no importa puede suponer un problema a otra edad. En casas con varios pisos el asunto se complica, aunque pensando en el futuro es mejor intentar que todas las estancias indispensables estén a ras de suelo. En las que están a nivel es mejor asegurarse de eliminar los suelos ligeramente elevados, que pueden dar más de un disgusto. En los edificios sin ascensor es también el momento de animar a que se pongan, aunque, mientras sea posible, nada mejor que subir y bajar escaleras para mantener las piernas fuertes.
Hola, plato de ducha
Hace unos años se impuso la tendencia de eliminar bañeras e instalar platos de ducha para ganar un poco de espacio debido al tamaño menguante de los pisos. Con la edad, esta práctica puede ayudar, además, a evitar tropezones al entrar y salir de la bañera, siempre que estén instalados a ras de suelo, sin escalón para acceder a ellos. También hay que considerar la posibilidad de colocar agarraderas o elementos antideslizantes en la base que puedan echar un cable en entornos resbalosos.
La altura importa
Agacharse a determinada edad (casi) nunca es un problema. Tampoco tiene que serlo pasados los 65, por poner una cifra, siempre que la persona se encuentre en buena forma física. Sin embargo, hay que prever posibles lesiones o problemas físicos que compliquen eso de doblar la espalda. Por eso, resulta conveniente que las tomas de enchufes dejen de estar poco accesibles y a baja altura. Lo mismo sucede con electrodomésticos de uso común o con las placas de cocinar. Depende de la altura de cada uno, pero hay que procurar que no estén por debajo de los 90 centímetros. Eso sí, la lógica también opera en el sentido inverso: los armarios con compartimentos muy altos o las estanterías poco accesibles dejan de tener mucho sentido. Hay que intentar mantener la ropa, los libros o las maletas, por poner solo tres ejemplos, en espacios alcanzables de manera sencilla.
Toca cambiar las puertas
Aunque parezca una cuestión menor, las puertas pueden suponer un problema. Por un lado, tienen que permitir el paso de una persona con andador o en silla de ruedas. Es decir, que si son demasiado estrechas quizá sea necesario ensancharlas para prever esa posibilidad. Otra opción para facilitar el acceso cuando no hay mucho espacio es convertirlas en correderas. Cuanto menos pesen, mejor. De nada sirve una puerta adaptada si pesa más de la cuenta. ¡Hágase la luz!
La iluminación es siempre la gran olvidada en las reformas pero es importante asegurar que las estancias tienen luz suficiente y uniforme y que los interruptores están a mano. Si tenemos que cruzar la habitación a oscuras para encender la luz, seguramente es momento de hacer cambios. Incluso se pueden pensar en soluciones de activación por voz para no tener que incurrir en grandes reformas y hacer más fácil y accesible la iluminación existente. En el mercado existen multitud de dispositivos de instalación sencilla que nos facilitan la vida en este sentido. Más allá de encender y apagar luces o poner esa música que nos gusta sin tener que tocar ni un botón, la tecnología puede ayudarnos a automatizar elementos cotidianos como las persianas o la climatización. Aun así, la clave no está en llenar la casa de tecnología, sino en elegir aquella que haga más sencilla y segura la vida cotidiana. Planificar es siempre una buena noticia para nuestra economía porque nos permite vivir el presente y el futuro con más tranquilidad.
