"Generación Gig": consejos para que tus hijos aprendan a gestionar la flexibilidad laboral del futuro
La “Generación Gig” será la que va a crecer en un mercado laboral flexible y fragmentado, con más proyectos que empleos fijos
Cómo prepararse para el mercado laboral en 2025: "El talento más demandado ya no es solo el que sabe programar”
MadridEl sueño de muchos padres es que sus hijos consigan “un buen trabajo fijo” cuando sean mayores. No obstante, cada vez más expertos señalan que ese ideal está en vías de extinción. El modelo tradicional de trabajo con estabilidad, un horario de oficina de lunes a viernes, está siendo sustituido por otro mucho más fragmentado: trabajos por proyectos, contratos temporales, colaboraciones puntuales y actividades en plataformas digitales. De estos cambios surge la llamada “Generación Gig”, una generación de jóvenes que tendrán que aprender a vivir con una flexibilidad laboral antes desconocida.
Para muchos, esto puede ser inquietante: ¿cómo se puede construir una carrera sin un camino lineal? ¿Cómo se puede gestionar un futuro con ingresos variables y sin la seguridad de un contrato indefinido? De esta nueva forma de trabajar está la oportunidad de elegir, de diversificar fuentes de ingresos, de diseñar una vida profesional más alineada con los intereses personales. El reto no es evitar el cambio, sino conocer cómo se puede preparar a los niños y adolescentes para que se adapten con confianza.
¿Qué es “Generación Gig”?
Aunque aún no tiene una definición clara, alude a los jóvenes que asumirán trabajos flexibles, colaborativos, personalizados y con cambio frecuente de roles. En lugar de tener un solo “trabajo para toda la vida” como estamos acostumbrados, mucha parte de su empleo será por proyectos, en red y digital.
La economía de plataformas es el eje de este sistema. En lugares como Fiverr, Uber o Upwork, trabajadores independientes realizan tareas puntuales o desempeñan microcontratos. Esta modalidad ofrece mayor autonomía pero mucha menor estabilidad estructural.
El Foro Económico Mundial proyecta que los trabajos programables dejarán paso a empleos centrados en habilidades humanas como la creatividad, el pensamiento crítico, adaptabilidad y empatía. Por lo que, “Generación Gig” no es solo un cambio de formato de trabajo, también es un transformación cultural donde los jóvenes van a tener que autoorganizarse, gestionar múltiples fuentes de ingreso, adaptarse al cambio tecnológico y aprender a negociar su propio valor.
Desafíos y habilidades clave de esta generación
El futuro del trabajo va a traer consigo oportunidades, pero también retos importantes para los jóvenes. La inestabilidad financiera, la falta de derechos laborales tradicionales, la dificultad para planificar carreras lineales y la presión de autogestionarse sin un jefe cercano son algunos de los principales obstáculos a los que se tendrán que enfrentar. Además, también hay que tener en cuenta el agotamiento emocional por la constante incertidumbre y la sobrecarga de tareas simultáneas.
Para poder desenvolverse con éxito, esta generación va a necesitar cultivar un conjunto de habilidades transversales que van mucho más allá de los conocimientos técnicos. La flexibilidad cognitiva y la capacidad de adaptación van a ser esenciales para cambiar de rol y aprender en contextos muy distintos. El pensamiento crítico y la metacognición les van a permitir evaluar información y ajustar sus estrategias. Por otro lado, la autonomía y la disciplina van a ser esenciales para organizar el tiempo y cumplir plazos sin supervisión directa. A ello se le suman la resiliencia emocional, la gestión financiera básica y la construcción de redes de contacto sólidas, imprescindibles para sobrevivir y prosperar en un mercado laboral marcado por la flexibilidad.
Consejos para padres y educadores para acompañar a los hijos
Conversaciones tempranas: empezar a plantear el cambio
Desde secundaria se debería de hablar del escenario laboral futuro: qué es la economía gig y qué oportunidades y riesgos conlleva, para que los hijos puedan comprender que su vida profesional no va a ser necesariamente lineal.
Fomentar pequeños proyectos paralelos
Se les puede animar a tener “micro” proyectos: diseñar algo, vender un servicio, colaborar como freelancers en pequeña medida. Eso les va a dar una práctica real para conocer cómo gestionar encargos, clientes, plazos y calidad.
Enseñar habilidades organizativas y de metacognición
Incentivar que tengan su propia agenda, sepan definir hitos y metas, conozcan cómo revisar su progreso, sepan en qué basarse para priorizar tareas, y reflexionar sobre lo que funciona y lo que no.
Modelar flexibilidad en casa
Los niños observan cómo los adultos reaccionan ante cambios. Enseñar cómo los padres reorientan planes ante imprevistos, cómo se ajustan prioridades o cómo se afrontan errores de manera constructiva puede darles ejemplos tangibles.
Formar en seguridad financiera básica
Hablar en casa sobre conceptos como presupuesto con ingresos variables, ahorro para periodos sin proyecto, seguros básicos y la importancia de no gastar todo cuando los ingresos suben.
Desarrollo de redes y reputación
Estimular que participen en comunidades digitales, proyectos colaborativos, portafolios online, presencia profesional como blogs o redes de la especialidad que escojan. Que puedan aprender a mostrarse, recibir feedback y conectar con otros.
Educación emocional y autocuidado
Al tratarse de un trabajo más fragmentado y demandante, es vital enseñar límites, pausas, recuperación mental y herramientas para manejar el estrés.
Integrar proyectos educativos interdisciplinarios
En asignaturas escolares, fomentar trabajos en proyectos reales con aspectos tecnológicos, emprendimiento o colaboración interdisciplinaria. Esta práctica simula entornos laborales flexibles. Un estudio reciente muestra que proyectos de desarrollo de software integrados hacen que las competencias transversales se vuelvan más fuertes.