Por qué no deberías compartir fotos de tus hijos en tus redes sociales este verano
El 47% de los padres reconoce haber publicado fotografías de sus hijos menores en internet
Cómo evitar que las redes atrapen el verano a tu hijo, según experta: “El primer paso es observar”
Antes de compartir en Instagram la foto perfecta de ese día de playa o de la excursión familiar, convendría preguntarse si de verdad merece la pena dejar una huella digital de nuestros hijos que permanecerá durante años. El verano dispara el uso de las redes sociales y, con él, una práctica cada vez más extendida en los últimos años, el sharenting, el término que describe la costumbre de padres y familiares de publicar imágenes, vídeos e información sobre los menores en internet. Suele hacerse con orgullo, cariño y ganas de compartir un recuerdo, pero puede convertirse, sin pretenderlo, en un problema para la seguridad de los niños.
La última encuesta "Sharenting: Privacidad infantil y convivencia familiar en la era digital en España", elaborada por Kaspersky sobre una muestra de 1.000 familias españolas, confirma hasta qué punto esta práctica se ha normalizado. El 47% de los padres reconoce haber publicado fotografías de sus hijos menores en internet y, de ellos, un 55,5% lo hace mostrando claramente el rostro del niño. El dato resulta especialmente llamativo porque el 86,7% admite que le preocupa que esas imágenes puedan acabar en manos de terceros.
El estudio también refleja que el verano favorece este comportamiento. Las vacaciones multiplican las ocasiones para fotografiar momentos familiares y compartirlos casi de forma inmediata. El canal más utilizado es WhatsApp, elegido por el 48,9% de las familias, seguido de Facebook (24,5%) e Instagram (22,8%).
¿Por qué lo hacen los padres? La principal razón es compartir esos momentos con familiares y amigos, un motivo señalado por el 48,5% de los encuestados. Otro 32,1% asegura que publica las imágenes para conservar recuerdos de etapas importantes de la infancia y un 12,5% afirma que busca sentirse más cerca de sus seres queridos cuando la distancia los separa.
Sin embargo, esa aparente contradicción entre la preocupación y el comportamiento demuestra que muchos progenitores siguen infravalorando las consecuencias que puede tener una fotografía una vez abandona el ámbito privado.
Los riesgos del sharenting
Para combatir esa falsa sensación de seguridad, la Policía Nacional y la fundaciónSOL impulsaron una campaña de sensibilización centrada en los riesgos del sharenting que lanzaba un mensaje muy claro. Una imagen publicada en internet deja de estar bajo el control de quien la comparte y pasa a formar parte de la huella digital del menor, incluso antes de que tenga edad para decidir qué quiere mostrar de sí mismo.
Según la información difundida por la Policía Nacional, el 72% del material incautado a delincuentes sexuales corresponde a imágenes cotidianas de menores, fotografías que originalmente no tenían ningún contenido sexual y que habían sido compartidas por las propias familias.
Mucho más que una simple fotografía
Los expertos advierten de que una imagen puede revelar mucha más información de la que parece a simple vista. Uniformes escolares, nombres del colegio, matrículas, ubicaciones, horarios, rutinas familiares o lugares que se frecuentan son datos que pueden quedar expuestos sin que los adultos sean conscientes.
A ello se suma la creación de una identidad digital construida por terceros. Los niños no eligen qué fotografías aparecen de ellos en internet ni pueden decidir si quieren que esas imágenes permanezcan accesibles cuando sean adolescentes o adultos. Esa exposición también puede facilitar episodios de acoso escolar, la creación de perfiles falsos, el uso de fotografías mediante herramientas de inteligencia artificial o la reutilización de las imágenes con fines ilícitos.
Por eso Kaspersky recomienda ocultar el rostro del menor para garantizar la seguridad de los niños y adolescentes, configurar un perfil privado y compartir fotografías con personas de confianza. Como recuerda la fundaciónSOL, tan importante es controlar lo que los menores ven en internet como lo que internet puede llegar a saber de ellos.
Recomendaciones de la Policía Nacional
En ese sentido, la Policía Nacional aporta una serie de pautas sencillas que pueden reducir significativamente los riesgos.
- En primer lugar, hay que pensar antes de publicar, especialmente en vacaciones o fechas señaladas.
- Evitar compartir fotografías en las que aparezcan elementos que permitan identificar al menor, como el uniforme del colegio, la ubicación exacta o cualquier dato que facilite conocer sus hábitos.
- Respetar la privacidad de otros niños que puedan aparecer en celebraciones familiares o actividades escolares y recordar que no todos los padres desean que las imágenes de sus hijos circulen por internet.
- Dejar de normalizar el sharenting. Cada publicación y cada interacción contribuyen a reforzar una práctica que puede resultar perjudicial para la privacidad infantil.
- Priorizar el momento vivido frente a la necesidad de fotografiarlo todo y compartirlo de inmediato. En ocasiones, la mejor conexión es precisamente la que se produce sin pantallas de por medio.
- Pedir a familiares y amigos que no publiquen fotografías de los menores sin autorización y recordar que los adultos son el principal ejemplo en el uso responsable de la tecnología.
Lo cierto es que no existe un sharenting completamente seguro. Una vez que una fotografía se publica en internet, resulta imposible controlar quién podrá descargarla, reenviarla o reutilizarla en el futuro.
Mejor un recuerdo que una publicación
Las vacaciones están hechas para crear recuerdos, no necesariamente para exhibirlos. Guardar las mejores fotografías en un álbum familiar, compartirlas únicamente con el círculo más cercano mediante canales privados o, sencillamente, disfrutar del momento sin pensar en las redes sociales son decisiones que ayudan a proteger la intimidad de los menores.
