Los deberes con IA, el reto al que se enfrentan padres y educadores con la vuelta al cole: los peligros que ocasiona en las habilidades de los alumnos
Los centros escolares tendrán que plantear actividades y trabajos que no puedan resolverse con la Inteligencia Artificial
Una vuelta al cole más cara que nunca activa la compra de material escolar de segunda mano y libros de texto usados
La Inteligencia Artificial empieza a regularse poco a poco. Con la llegada de septiembre, arranca el nuevo curso escolar y sobre la mesa aparece un nuevo desafío: cómo hacer que los estudiantes dejen la IA a un lado y sean ellos mismos los que hagan sus deberes y sus exámenes.
Recurrir a la IA de forma recurrente tiene sus peligros y, más, cuando se habla de estudiantes y menores de edad. El aprendizaje no es igual y puede disminuir nuestras habilidades intelectuales. Por eso, en 'Informativos Telecinco' hemos contactado con Juan Arias, un neuropsicólogo infantil, que ha mostrado los peligros del uso de la Inteligencia Artificial entre los más pequeños.
La IA puede mermar las habilidades intelectuales de los más pequeños
Según advierte el neuropsicólogo infantil, utilizar la IA de forma constante puede afectar al desarrollo de algunas habilidades intelectuales. La atención, la memoria y el razonamiento son capacidades que utilizamos para resolver problemas, analizar situaciones y detectar si una información es correcta o engañosa.
El problema aparece cuando los alumnos y los estudiantes dejan que la tecnología haga por ellos todo ese trabajo. Según destaca el neuropsicólogo un alumno puede conseguir mejores notas gracias a la IA, pero eso no significa necesariamente que haya aprendido. La pregunta es si sería capaz de llegar por sí mismo a la misma conclusión o de comprobar si la respuesta que recibe tiene sentido.
¿Cuál es la solución que ofrecen los expertos?
El experto compara esta situación con enseñar a caminar a un niño utilizando siempre un andador. Y es que aunque el niño pueda avanzar con ayuda, nunca llegará a desarrollar de la misma manera "su propia capacidad para caminar". Algo parecido ocurre con el aprendizaje. Aunque existan calculadoras, seguimos enseñando a los niños a sumar y restar porque necesitan comprender cómo hacerlo.
Por eso, la solución no pasa por prohibir la Inteligencia Artificial, sino por enseñar a utilizarla correctamente. “No se trata de prohibir la piscina, sino de enseñar a nadar”, sería la idea que recoge el experto consultado por 'Informativos Telecinco'.
La IA puede ser una herramienta útil como apoyo, siempre que no sustituya el esfuerzo y el pensamiento propio, destaca Juan Arias.
Los educadores se enfrentan al reto de la IA
Además, depender demasiado de estas herramientas puede afectar a la autonomía y a la confianza de los estudiantes. Uno de los ejemplos que utiliza el neuropsicólogo infantil es el uso del GPS: muchas personas utilizan esta herramienta incluso para recorridos que conocen perfectamente, hasta el punto de dudar de su propio sentido de la orientación.
El reto ahora está también en manos de los educadores. Los centros escolares tendrán que plantear actividades y trabajos que no puedan resolverse simplemente obteniendo una respuesta inmediata de la IA. El objetivo será conseguir que los alumnos participen, razonen, se hagan preguntas y aprendan a pensar por sí mismos.
En definitiva, la Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse y, por ello, su uso en las aulas tendrá que regularse poco a poco.