Con un giro de 180 grados, el piloto consiguió mantener estabilizada la aeronave, cuando se posaron sus ruedas sobre el asfalto congelado. Y, además, con esta reacción a tiempo, evitó la colisión con otro avión que venía rodando a escasos metros.
Con un giro de 180 grados, el piloto consiguió mantener estabilizada la aeronave, cuando se posaron sus ruedas sobre el asfalto congelado. Y, además, con esta reacción a tiempo, evitó la colisión con otro avión que venía rodando a escasos metros.