Japón ha aprobado una histórica reforma de la Ley de la Casa Imperial que busca garantizar la supervivencia de la dinastía sin modificar la sucesión, exclusivamente masculina
La princesa Aiko sigue sin poder ser emperatriz: la reforma de Japón para intentar salvar a la Casa Imperial sin que una mujer llegue al trono
El príncipe Akishino, hermano menor del emperador Naruhito y primero en la actual línea de sucesión al Trono del Crisantemo, se ha pronunciado por primera vez sobre uno de los debates más delicados de la monarquía japonesa: la reforma de la Ley de la Casa Imperial que mantiene fuera del trono a las mujeres y blinda la sucesión exclusivamente para los varones de línea paterna.
Durante una rueda de prensa celebrada este pasado jueves, 13 de agosto, en Tokio junto a la princesa Kiko antes del viaje oficial que ambos realizarán próximamente a Paraguay, Akishino se vio obligado a responder directamente sobre el polémico asunto de la sucesión.
Su respuesta ha llamado especialmente la atención porque los miembros de la familia imperial japonesa deben mantener cautela a la hora de expresar opiniones que puedan interpretarse como políticas. Pese a que ha evitado posicionarse de forma explícita a favor o en contra de la reforma, ha reconocido que la decisión del Gobierno le genera "sentimientos encontrados".

"Tengo sentimientos encontrados al respecto, y sería bastante extraño que no los tuviera", ha afirmado al ser preguntado por la última modificación de la legislación imperial. Consciente de los límites que existen para que un miembro de la familia imperial entre en un debate político, ha añadido: "Es una cuestión difícil y la realidad es que no puedo hablar de ella".
Pero el príncipe no ha terminado ahí. Akishino ha espetado que, a su juicio, no existe una diferencia entre hombres y mujeres a la hora de desempeñar las funciones públicas de la familia imperial.
"Creo que no hay diferencia entre hombres y mujeres a la hora de desempeñar los roles de la familia imperial para responder a las necesidades sociales", ha indicado, antes de lanzar una reflexión sobre hacia dónde debería avanzar la monarquía japonesa: "La sociedad necesita seguir avanzando y creo que es importante que las personas con diferentes puntos de vista sigan pensando qué es lo mejor".

La reforma de la ley de la Casa Imperial
Las palabras de Akishino llegan apenas unas semanas después de que el Parlamento japonés aprobara una reforma de la Ley de la Casa Imperial destinada a afrontar la crisis de sucesión que atraviesa la institución. La modificación fue aprobada en julio y supone el primer cambio sustancial del texto principal de esta legislación desde 1949.
Sin embargo, la reforma no ha abierto la puerta a que una mujer pueda convertirse en emperatriz reinante. Al contrario: mantiene el principio de que el Trono del Crisantemo solo puede ser ocupado por un varón descendiente por línea paterna de la familia imperial.

La contradicción resulta llamativa en un país cuya primera ministra, Sanae Takaichi, es una mujer. Mientras una mujer puede ocupar la jefatura del Gobierno, la legislación imperial continúa impidiendo que una mujer de la familia imperial pueda convertirse en emperatriz.
La reforma fue impulsada por el Gobierno conservador de Takaichi y aprobada por una amplia mayoría en la Cámara Alta: 184 votos a favor frente a 57 en contra. Los sectores progresistas y el Partido Comunista japonés se opusieron a una modificación que, a su juicio, perpetúa la exclusión de las mujeres de la sucesión.
La princesa Aiko, la gran excluida de la sucesión
En el centro de la polémica se encuentra la princesa Aiko, hija única del emperador Naruhito y de la emperatriz Masako. Aiko tiene 24 años y, pese a ser la única descendiente del actual emperador, la ley no le permite suceder a su padre por el mero hecho de ser mujer.

El orden sucesorio actual sitúa en primer lugar a Akishino, de 60 años. Después se encuentra su único hijo varón, el príncipe Hisahito, de 19 años, y a continuación el príncipe Hitachi, tío del emperador Naruhito, que tiene 90 años.
De esta manera, cuando Naruhito deje algún día el trono, su hija Aiko quedará al margen y será su tío Akishino quien esté llamado a convertirse en emperador. Después, la Corona pasaría a Hisahito.
El problema es que Hisahito es, por el momento, el único miembro joven de la familia imperial que puede garantizar directamente la continuidad de la línea masculina. Si no tuviera un hijo varón, el futuro de la institución volvería a quedar sumido en una gran incertidumbre.

