Por qué miles de inmigrantes vienen y se van: del deseo de encontrar trabajo a la decepción de ver una Ceuta sin recursos
Más de 60.000 inmigrantes ilegales llegaron ayer a Ceuta y más de 25.000 han vuelto a Marruecos en horas.
Última hora de la entrada de miles de migrantes a Ceuta y a Melilla: 43 muertos y 60.000 personas entran desde Marruecos
Es la pregunta que muchos se hacen. Qué sentido tiene jugarse la vida para abandonar tu país y a tu familia para volver al día siguiente. Más de 60.000 inmigrantes ilegales llegaron ayer a Ceuta sin que Marruecos hiciera nada por evitarlo. De ellos, más de 25.000, según Interior, han vuelto a su casa por su propio país. La gran pregunta es por qué. Y los propios inmigrantes la dan. "No tenemos trabajo, nos queremos buscar la vida para tener un futuro mejor".
La realidad con la que se encuentran distan mucho de lo que les venden en redes sociales o lo que les prometen las mafias. Ceuta no tiene capacidad para atenderles, y estar un día al raso, sin comida ni bebida, con los comercios de una ciudad cerrados por el miedo, no es la panacea que esperan de Europa. Por eso muchos dicen a sus compatriotas que no lo intenten, que no cometan el mismo error, que se juegen la vida ni hagan sufrir a sus padres para nada. Porque lo primero que han hecho muchos jóvenes ha sido llamar con sus móviles a sus madres para decir que han llegado a España vivos.
Pero por qué en un día se ha producido esta avalancha que ha colapsado una ciudad de 80.000 habitantes que han asistido perplejos a este asalto repentino a su frontera. Las redes sociales también tienen parte de culpa. Presentan el viaje como una aventura con final feliz, cuando lo más común es que acaba en frustración y deportación.
Por eso, los que acababan de llegar ayer, poniendo los pies e incluso besando la tierra y gritando Viva España se torna ahora con los rostros frustrados y cabizbajos volviendo a Marruecos. Se ha vivido en horas la paradoja en Ceuta de ver flujos de miles de personas volviendo a casa, poniendo fin a su aventura y en otro punto de la frontera la llegada masiva, a centenares, que se encuentran ya con militares o fuerzas de seguridad, desbordadas ante las miles de llegadas. Porque los que han llegado lo han hecho con lo puesto
"No tengo dinero, en Marruecos no tengo nada", reconocen algunos, y nada les espera en Ceuta tampoco. Lo que queda de su aventura es una montaña de flotadores apilados junto a la frontera, la basura acumulada, y miles de jóvenes deambulando por una ciudad en shock. La tensión crece, además, en medio de una frustración generalizada de los que llegan y la incredulidad y la rabia de una ciudad que se ha visto asaltada sin que nadie hiciera nada al respecto. Pero los habrá que sigan pensando en volver para cumplir su sueño. Pero no será esta vez.