El pulso de Marruecos con España durante cinco décadas: desde la Marcha Verde en el Sahara a la crisis de Ceuta

El Sáhara, Ceuta, Melilla y las aguas de Canarias centran las principales reivindicaciones territoriales de Marruecos frente a España
Ceuta, un mes después de la entrada masiva: hartazgo, impotencia y una normalidad que no llega mientras muchos migrantes siguen en la calle
La última gran entrada masiva a España desde Marruecos ocurrió entre el 30 y el 31 de julio de 2026, en la que se estima que más de 70.000 personas cruzaron irregularmente hacia la ciudad autónoma de Ceuta. La imagen que ha dejado este episodio recuerda inevitablemente a otra.
Noviembre de 1975. La Marcha Verde. Mientras Francisco Franco agonizaba, el rey de Marruecos, Hassan II, movilizaba a unos 350.000 civiles hacia el Sáhara Occidental, entonces bajo administración española.
España acabó retirándose y Marruecos consiguió hacerse con el control de buena parte del territorio sin una guerra abierta con España. Una estrategia que hoy encajaríamos dentro de lo que se conoce como "zona gris": utilizar herramientas políticas, diplomáticas, económicas o sociales para alcanzar objetivos estratégicos sin llegar a un conflicto militar abierto. Y detrás de aquella operación estaba una aspiración histórica: el llamado Gran Marruecos. En su formulación más maximalista, ese proyecto territorial llegó a incluir el Sáhara Occidental, Mauritania y zonas de Argelia y Mali, además de los territorios españoles del norte de África.
Marruecos llevó a la ONU en 1975 sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla

"Para Marruecos, la prioridad entonces era el Sáhara. Y, en su discurso territorial, después llegarían Ceuta y Melilla", explica Ignacio Cembrero. Ya en 1975, Marruecos llevó a Naciones Unidas sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla. Sin embargo, las dos ciudades nunca fueron incluidas por la ONU entre los territorios pendientes de descolonización.
Rabat también mantiene reivindicaciones sobre otros territorios españoles del norte de África, como las islas Chafarinas y el islote de Perejil. En 2002, Marruecos intentó llevar esa disputa al terreno militar. Varios soldados marroquíes ocuparon Perejil. España respondió con una operación militar y desalojó a los ocupantes. Pero el Sáhara ha seguido siendo el principal objetivo de la política territorial marroquí.
El apoyo de Israel y EEUU a Marruecos y la crisis de 2021
En 2020, Marruecos normalizó sus relaciones con Israel y, a cambio, la Administración de Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental: "Un respaldo de enorme valor diplomático para Rabat que se sumaba al apoyo de un aliado clave". "Están envalentonadas, están crecidas y, por tanto, se atreven a hacer determinadas cosas que en otros momentos no se hubiesen atrevido a hacer", explica Cembrero respecto a las naciones.
En este nuevo escenario, el entonces jefe del Gobierno marroquí tardó apenas unos días en lanzar una advertencia: después del Sáhara, llegaría el momento de Ceuta y Melilla. Y un año después, en 2021, se produjo una de las mayores crisis entre España y Marruecos de las últimas décadas: más de 10.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos en apenas dos días, después de que las autoridades marroquíes relajaran el control de la frontera.
El giro de Pedro Sánchez con Marruecos en 2022
La crisis coincidió con la decisión española de permitir la entrada del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico en España. "Marruecos ha demostrado en 2021 y lo ha vuelto a demostrar ahora que es capaz de adueñarse, sin pegar un solo tiro, de la ciudad de Ceuta", detalla Cembrero.
Dos años después, en 2022, Pedro Sánchez protagonizó un giro histórico en la política española sobre el Sáhara y respaldó el plan marroquí de autonomía como la base "más seria, realista y creíble" para resolver el conflicto. España, sin embargo, no reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Y Rabat sigue manteniendo sus reivindicaciones territoriales.
El interés en el archipiélago canario por sus minerales
"Una vez que la soberanía del Sáhara esté garantizada, lo siguiente va a ser Ceuta y Melilla... Y lo siguiente sería Canarias, sin ninguna duda", aseguran los expertos. Canarias aparece en este contexto por otro motivo: la disputa sobre los espacios marítimos. Marruecos ha defendido una delimitación de sus aguas que afecta a zonas próximas a Canarias y que España considera que debe establecerse de acuerdo con el derecho internacional y mediante negociación.
Uno de los puntos de interés es el entorno del monte submarino Tropic, situado al suroeste de Canarias, una zona de gran interés por la presencia de minerales estratégicos. El Sáhara sigue siendo, por tanto, la pieza central de las aspiraciones territoriales de Marruecos. Pero las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, las disputas marítimas en torno a Canarias y el uso de instrumentos de presión no militares mantienen abierto un escenario de tensión en el que Rabat y Madrid están obligados a convivir.
