Lleno total en la hostelería en el puente de diciembre: ciudades como Sevilla o Madrid están a rebosar
Ciudades como Sevilla o Madrid se han llenado por completo durante el puente de diciembre
El turismo parece que, esta vez, no se resiente y ya se puede hablar de éxito
En Barcelona, los hoteleros han bajado hasta un 40 por ciento los precios respecto al 2019 para atraer al cliente nacional
Pese a la situación de la pandemia, prácticamente toda España está llena este puente. Ciudades como Sevilla superan el noventa por ciento de ocupación. El turismo parece que, esta vez, no se resiente y ya se puede hablar de éxito.
El turismo nacional llena España. Parte de ese turismo recae en las grandes ciudades donde se hace difícil pasear por el centro. Tanta gente hace inevitable las colas para visitar monumentos. Turismo que, también, ha llenado el interior y las pistas de esquí donde el éxito es rotundo.
Algunos han optado por no desplazarse pero también han aprovechado el puente para hacer otro tipo de turismo: el de compras. El consumo parece imparable desde el Black Friday.
El turismo no remonta en Barcelona
El puente de diciembre es uno de los puentes más largos y una gran mayoría ha salido para disfrutarlo. Sin embargo, muy distinta es la ocupación en Barcelona que no remonta desde que comenzó la pandemia y que está siendo mucho más evidente este puente donde las reservas apenas superan el cuarenta por ciento.
El sector turístico empieza a estar muy preocupado. Barcelona no es ciudad para este puente de la Constitución. Los hoteleros han bajado hasta un 40 por ciento los precios respecto al 2019 para atraer al cliente nacional. Pero ni con esas.
La ciudad Condal no acaba de recuperar a los turistas, mayoritariamente internacionales, que la convirtieron en una de las ciudades más visitadas. El verano cerró con un 60 por ciento menos de visitantes que antes de la pandemia.
El turismo nacional que debía ser el relevo natural tampoco acaba de arrancar. La patronal PIMEC ya advirtió de que los disturbios que azotaron la ciudad y el vandalismo ahuyenta a los turistas y denigran la imagen de Barcelona.










