Vivir juntos a los 80 para no estar solos: “Mejor que un campamento de verano”
Este proyecto en la localidad francesa de Mimizan combina viviendas privadas con espacios compartidos
Así serán las residencias que están imaginando los que ahora tienen 50: "Adiós a que te retiren de la sociedad"
El modelo tradicional de residencia para mayores ya no es la única respuesta al reto del envejecimiento. Cada vez más personas buscan alternativas que les permitan conservar su autonomía sin renunciar a la compañía. En este contexto, el llamado coliving sénior o hábitat compartido se está consolidando como una propuesta innovadora y profundamente humana.
La soledad no deseada es una de las grandes inquietudes de muchas personas mayores. Frente a ella, existen iniciativas que plantean un enfoque orientado a vivir en comunidad, compartiendo momentos cotidianos como las comidas o las conversaciones diarias, pero sin perder la independencia.
Uno de los casos más ilustrativos es el del coliving Balcons des Pêcheurs, situado en la localidad costera francesa de Mimizan. Este proyecto, impulsado por la empresa Domani en colaboración con otros actores del sector, propone una forma de vida que combina espacios privados con amplias zonas comunes.
Actualmente residen ahí nueve personas de entre 84 y 94 años. Laura Vivien, coordinadora y facilitadora del proyecto, lo define en 'Ouest France' como “un pequeño refugio que ofrece el entorno ideal para brindar un apoyo humano a las personas mayores”. "Un castillo de cuatro estrellas" o "mejor que un campamento de verano" son algunas de las definiciones de sus residentes.
El planteamiento es tan sencillo como eficaz. Cada residente dispone de su propio apartamento privado con baño y todas las comodidades en 25-30 metros cuadrados, y al mismo tiempo comparte cocina, salón o comedor con otros vecinos. También existe la fórmula de un piso de dos habitaciones con 45 metros cuadrados para parejas
Las comidas se preparan y se disfrutan en grupo, favoreciendo una rutina activa y social. “Ellos eligen el menú, se les entregan los ingredientes y, con la ayuda de los cuidadores, todos colaboran para preparar los platos lo mejor posible”, explica Vivien.
El entorno también juega un papel importante. Ubicado en el corazón de la ciudad y cerca de servicios, comercios y la playa, este tipo de hábitat permite a los mayores seguir conectados con la vida local, manteniendo hábitos y relaciones.
Un modelo más cercano al hogar que a la institución
Lejos de la imagen clásica de las residencias, estos espacios buscan reproducir un ambiente familiar. Los residentes no son “usuarios”, sino habitantes que organizan su día a día con libertad. Pueden decorar su espacio, recibir visitas o incluso convivir con sus mascotas.
Vivien describe la experiencia como algo “más parecido a una convivencia elegida” que a un entorno asistencial, donde el vínculo entre personas es el verdadero motor de la vida cotidiana.
Autonomía y apoyo
Uno de los mayores aciertos de este modelo es su equilibrio entre independencia y acompañamiento. Aunque cada persona mantiene su ritmo y privacidad, existe una presencia profesional que garantiza seguridad y apoyo en caso necesario. En el caso del Balcon des pêcheurs, un equipo acompaña a los residentes de forma continua, facilitando tanto las tareas cotidianas como la convivencia .
Más allá de lo práctico, estas iniciativas proponen un cambio de mirada. Envejecer no significa retirarse, sino seguir formando parte activa de una comunidad. El coliving supone una oportunidad para empezar una nueva etapa, más acompañada, más libre y, sobre todo, más humana.
