Cómo mitigar una alergia a los 50 años: "Existe un tratamiento que puede modificar la enfermedad"
Paula Pacheco Marcela Santaolalla Montoya, Jefe de Equipo de Alergología en el HM Sanchinarro, nos da las claves para sobrevivir a este año de alergias
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Desarrollar una alergia una vez pasada la cincuentena no es precisamente algo extraño. En los últimos años, los alergólogos han observado un aumento de diagnósticos de rinitis alérgica y alergias alimentarias en pacientes mayores de 30 e incluso de 50 años, y cerca del 48% de los casos en adultos se desarrollaron durante la edad adulta.
Para añadir algo más de contexto, en España, entre el 20 y el 25% de la población padece alguna enfermedad alérgica, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, y en los últimos 30 años se ha duplicado el porcentaje de personas que sufren alergia. Paula Pacheco Marcela Santaolalla Montoya, Jefe de Equipo de Alergología en el Hospital Universitario HM Sanchinarro, nos explica por qué a partir de los 50 años la alergia tiene una fisonomía propia y qué podemos hacer para contenerla.
Por qué puede aparecer la alergia tan tarde
El primer mito que conviene desmentir es la creencia de que las alergias son una enfermedad propia de la infancia. Santaolalla Montoya es tajante: "El inicio de una alergia puede darse en cualquier momento." Lo que cambia con la edad no es la posibilidad de desarrollarla, sino la forma en que el cuerpo la expresa y la gestiona. Factores como la exposición intensa a alérgenos, la contaminación ambiental o los cambios hormonales "pueden ayudar a provocar cambios en el sistema inmunológico que desencadenen la respuesta alérgica".
Más allá de los factores ambientales, es importante una interacción más profunda: "La alergia resulta de una compleja interacción entre la predisposición genética y los factores ambientales que pueden modificar la expresión de los genes, conocido como epigenética."
A esto se añade un factor físico que empeora el cuadro: el envejecimiento de las mucosas. Con la edad, las barreras nasales, oculares y bronquiales se vuelven más permeables y tardan más en recuperarse. Según la experta, "ambas provocan más entrada tanto de agentes infecciosos como de alérgenos y, por lo tanto, más infecciones y más alergia. Además, se recuperan y reparan más lentamente, por lo que los síntomas son más intensos y crónicos." Una alergia que en los treinta años no pasada de ser un leve picor de ojos puede convertirse, a los cincuenta, en una rinitis persistente que deteriora la calidad del sueño y nuestra capacidad de concentración.
El error más frecuente al combatir los síntomas
Cuando los síntomas aparecen, la tentación es siempre tirar de automedicación. Santaolalla Montoya identifica el abuso de descongestionantes nasales y orales como el error más extendido en este grupo de edad: "Es relativamente frecuente y puede provocar efecto rebote y elevar la tensión arterial en una población más susceptible de tener problemas cardiovasculares."
El mecanismo aquí es bien conocido: los vasoconstrictores generan dependencia local en la mucosa nasal y, cuando se retiran, la congestión vuelve con más intensidad. El riesgo cardiovascular añadido los convierte en una situación especialmente problemática a partir de los 50, cuando la hipertensión, las arritmias o la insuficiencia cardíaca son condiciones más prevalentes.
¿Pero esta alternativa funciona? La especialista es directa: "Tanto los antihistamínicos orales y tópicos como los corticoides tópicos se pueden usar con frecuencia y son útiles." Los antihistamínicos, aclara, "son en general fármacos seguros y bien tolerados a las dosis habituales", y los corticoides tópicos nasales "también son considerados seguros", incluso en uso prolongado.
Para quien vive con ácaros, hongos o pólenes como desencadenantes, la especialista recomienda un protocolo doméstico concreto. Para ácaros y hongos lo mejor es ventilar, limpiar con frecuencia usando aspiradores con filtros HEPA y paños húmedos, y evitar el exceso de humedad mediante deshumidificadores. Para el polen, la clave es el timing: "Los días de mucho polen ambiental se debe ventilar el domicilio menos tiempo, evitando las horas de mayor nivel de polen, como son la primera hora de la mañana y la última hora de la tarde y noche." Los purificadores de aire pueden contribuir a mejorar la calidad ambiental interior. La peor combinación que puede encontrar un alérgico al salir de casa es, según la experta, "los días de mucho viento y altos niveles de contaminación".
Cómo distinguir rinitis de asma
Uno de los errores de interpretación más frecuentes en mayores de 50 es confundir la rinitis alérgica con el asma, o ignorar que ambas pueden coexistir. Santaolalla Montoya traza una distinción precisa: "La rinitis provoca congestión nasal y dificultad para respirar localizada en la región facial, y mejora con corticoides nasales y antihistamínicos. El asma se manifiesta con disnea localizada en el tórax, sibilancias, que son unos ruidos torácicos muy característicos, y tos repetitiva y seca. Además, el asma mejora con inhaladores específicos." Cuando aparece la sensación de falta de aire en el pecho, la tos seca persistente o los pitidos al respirar, ya no es solo cuestión de nariz, sino que se trata de los bronquios, y es necesaria una evaluación específica y tratamiento distinto.
El único tratamiento que cambia el pronóstico
Frente al tratamiento sintomático del que hablábamos más arriba, que alivia pero no cura, existe una opción que actúa sobre la causa. "La inmunoterapia es el único tratamiento que puede modificar el curso de la enfermedad", afirma Santaolalla Montoya.
Se recomienda siempre que se hayan identificado los alérgenos responsables y verificado su implicación en los síntomas, y está especialmente indicada cuando es más intensa y duradera la alergia, cuando el control farmacológico es insuficiente o cuando la alergia genera infecciones asociadas. La clave es no esperar a estar "ya fatal", siendo lo recomendable que el paciente planifique sus revisiones con tiempo suficiente para que la inmunoterapia, que necesita meses para ser eficaz, pueda actuar antes de la siguiente temporada.
