Salud mental

Dime quién es tu pareja y te diré cómo envejecerás

Contagio cognitivo en pareja. Getty Images
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Durante décadas, el envejecimiento cognitivo se ha explicado a partir de factores individuales como la genética, el nivel educativo o los hábitos de vida. Sin embargo, la evidencia científica más reciente cada vez tiene más en cuenta que no envejecemos solos. Que lo hacemos, en buena medida, en compañía.

En ese sentido, un estudio o del Departamento de Sociología de la Universidad McGill en Montreal (Canadá) señala que la agudeza mental de la pareja puede influir directamente en la de uno mismo a lo largo del tiempo, creando un fenómeno fascinante que los científicos han bautizado como 'contagio cognitivo'.

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La investigación, liderada por el profesor en neurociencia Aniruddha Das y publicada en la revista Social Science Research, recogió los datos del Health and Retirement Study, una gran base de datos estadounidense de adultos mayores de 50. A lo largo de una década, del año 2006 al 2016, se analizó detalladamente la evolución del estado mental de 9.000 parejas de edad avanzada.

La pareja como espejo conductual

Se descubrió que, a diferencia de lo que se creía hasta ahora, el cerebro humano conserva una sorprendente plasticidad en último periodo de la vida y sigue siendo muy permeable a las influencias del entorno.

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Esas influencias se vuelven más relevantes a partir de los 65 años, cuando la red social tiende a estrecharse y la influencia de las relaciones cercanas se intensifica. Esto, traducido a la vida cotidiana, significa que la pareja —cuando existe— se convierte en el núcleo de ese ecosistema. Es el interlocutor principal, el estímulo emocional más constante y, a menudo, el espejo conductual más influyente.

En caso de que un miembro de la pareja sufra mermas continuas en su agudeza mental, el entorno relacional de ambos se empobrece drásticamente, lo que facilita el agotamiento de los recursos neuronales del otro. Por el contrario, si uno de ellos mejora intelectualmente, enriquece el ambiente psicocognitivo, impulsando de forma indirecta la 'reserva cognitiva' de su compañero.

Contagio cognitivo con base científica

La idea de que la salud cognitiva puede 'contagiarse' dentro de la pareja no es nueva, pero sí cada vez mejor documentada. Un estudio longitudinal del Chicago Health and Aging Project, con seguimiento cercano a diez años, observó que el deterioro cognitivo en un cónyuge se asocia con efectos psicológicos en el otro, especialmente en forma de síntomas depresivos.

Aunque este trabajo no demuestra una transmisión directa del deterioro cognitivo, sí evidencia un mecanismo de interdependencia. El declive de uno altera el equilibrio emocional, los hábitos y la estimulación del otro. Y todo ello influye, indirectamente, en la trayectoria cognitiva. No se trata de un 'efecto espejo' automático, sino de un sistema dinámico donde emociones, rutinas y cargas de cuidados interactúan.

El mensaje de fondo de la investigación de McGill es incluso más amplio. La conexión social es un determinante de salud comparable a factores clásicos como el sedentarismo o el tabaquismo. Lo cierto e que el viejo refrán de 'dime con quién andas...' tiene más base científica de lo que parecía. No elegimos cómo envejece nuestro cerebro, pero sí influimos y somos influidos por quienes nos rodean.