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Vivir más ligero: qué es el minimalismo emocional y físico a los 50

Vivir más ligero
Minimalismo vital, o menos es más. Getty Images
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Hay películas que son, además de una obra de arte, una lección de vida. En 'Perfect Days', del director Wim Wenders, somos testigos de la vida de un hombre con un empleo humilde, que vive en una casa despojada de muebles y de objetos y con una limitada serie de relaciones personales. Y, sin embargo, el mensaje que nos deja el filme es que esa persona es feliz de esa manera y no echa de menos nada. Hay un truco: está ambientada en Japón, un país en el que han hecho del minimalismo vital toda una filosofía y que se podría resumir en una frase tan sencilla como “Menos es más”.

Pasamos toda nuestra vida acumulando. No solo cosas materiales, sino también emocionales. Pero a partir de una determinada edad, que puede estar alrededor de los 50, algo en nuestro interior parece decirnos que es hora de soltar amarras, de despojarse de lastres y de encarar una nueva etapa con un mayor espacio vital y una mayor libertad. En definitiva, ir contracorriente en un mundo como el actual en el que la acumulación de estímulos es infinita y nuestra atención salta de una a otra sin que nos de tiempo a reflexionar sobre lo que hemos visto.

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El minimalismo emocional es la práctica de simplificar nuestro yo interior a partir de la reducción del desorden mental y la focalización de nuestra energía en únicamente lo que es realmente importante para nosotros. Porque no se trata de sentir menos, sino de sentir lo que es realmente esencial para nosotros. No es fácil, pero hay una serie de mecanismos que podemos activar para lograrlo.

No reprimir las emociones

Probablemente sea el inicio de todo. En muchas ocasiones, el cansancio mental deriva de la no aceptación de emociones que tendemos a identificar como negativas como la tristeza, la angustia o el miedo. No se trata de dejarse arrastrar por ellas, pero sí de reconocerlas para evitar así reprimirlas y acumular estrés. Aceptar que están ahí y que pueden surgir en algún momento es también una manera (la mejor) de superarlas.

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¿Qué es lo esencial?

Preocupaciones laborales, problemas familiares, obligaciones sociales… pasar por la vida significa ir cargándose de responsabilidades a las que consideramos que debemos prestar atención sí o sí. Pero a veces hay que parar y tratar de ver, con un espíritu crítico, qué es lo realmente importante. De esta manera evitaremos un desgaste innecesario y también que nuestra mochila mental acabe sobrecargándonos y estresándonos.

Abandonar las emociones negativas del pasado

Rencor, resentimiento, arrepentimiento… todos sentimos a veces el peso de situaciones vividas que nos han dejado una marca, algunas más profundas que otras. Permanecer en esos bucles equivale a volver a aquellos sentimientos una y otra vez, lo que hace que seamos incapaces de superarlo. Cerrar esa página vital es algo fundamental para avanzar con menos peso.

Seleccionar conexiones

La vertiginosa vida social actual parece un tornado que amenaza con meternos en su vórtice para tenernos continuamente dando vueltas. El famoso FOMO (Fear Of Missing Out o miedo a perderse eventos de la vida social, oportunidades oexperiencias por estar ausente) es capaz de llevarnos a una especie de maximalismo (sí, lo contrario del minimalismo) social que acabe haciéndonos sentir que no llevamos las riendas de nuestra propia vida. Por eso, hay que decir no a todo aquello que ya no nos aporte algo (aunque lo hiciera en el pasado) y mirar hacia delante poniéndonos a nosotros mismos en el centro.

Dejar ir el control (excesivo)

¿A quién no le gusta mantener el control sobre su propia vida? Tendemos a tratar de estar encima de las necesidades de nuestros hijos y mayores, las tareas del trabajo, de la casa… Esto deviene en una sobrecarga mental que muchas veces trae aparejada otros invitados no deseados, como los pensamientos rumiantes. Aceptar que no se puede controlar todo al cien por cien y abrazar la incertidumbre son mecanismos que permiten soltar amarras y navegar más libre.

Desintoxicación digital

Cada impacto que recibe nuestro cerebro es una partícula más de conocimiento que asimilar y retener. El bombardeo de las redes sociales, ejemplificado de manera perfecta en el conocido como scroll infinito, contribuye a nuestro desgaste emocional de manera directa. Dejar el móvil de lado para centrarse en otras tareas no significa estar desconectando de nadie; al contrario, nos ayuda a reconectar con nosotros mismos.

Con estos cinco pasos, es muy posible que el ruido mental que sentíamos haya, si no desaparecido, sí menguado, y nos sintamos más ligeros a la hora de seguir nuestro camino por el mundo. Es el equivalente a entrar en una habitación llena de trastos y ser capaz de identificar aquello que sobra para desprenderse de ello: una especie de tarea a lo Marie Kondo, pero con emociones en lugar de con objetos materiales. Porque muchas veces, pesan más las primeras que los segundos.