Tres consejos de experta para afrontar el miedo a sufrir por una nueva relación a los 50: "Atención a las primeras citas"
El miedo a sufrir de nuevo no es una debilidad, sino una respuesta psicológica coherente
Cómo volver a amar sin ansiedad a los 50: "Si las heridas emocionales no sanan todo seguirá igual"
Afrontar una nueva relación a partir de los 50 no es simplemente 'volver a empezar'. Es hacerlo con una mochila llena de experiencias, aprendizajes… y también heridas. El miedo a sufrir de nuevo no es una debilidad, sino una respuesta psicológica coherente. El cerebro tiende a anticipar el dolor ya vivido para evitar repetirlo. El problema surge cuando esa anticipación se convierte en evitación o, en el extremo opuesto, en una implicación excesiva que busca controlar la incertidumbre.
A diferencia de etapas vitales anteriores, en esta muchas personas sienten que ya no pueden permitirse relaciones ambiguas o poco claras. Sin embargo, cuando esta preocupación se intensifica, puede llevar a tomar decisiones precipitadas, o a no tomarlas en absoluto. Elegir bien no es tarea sencilla, porque implica primero un sincero autoexamen de conciencia. En ese sentido, la psicóloga Emma Iglesias, autora de 'Amar sin ansiedad' (Zenit), nos ofrece tres pautas para regular ese miedo a afrontar una nueva relación.
Acepta que es posible que vayas a sufrir
En primer lugar, hay que aceptar que es posible que vayas a sufrir (otra vez). "A veces querer que eso no ocurra nos pone unas expectativas muy irreales", explica la experta. De hecho, tras experiencias previas difíciles o periodos prolongados de soledad, es habitual proyectar en la nueva pareja cualidades que aún no han sido confirmadas.
Idealizar no solo distorsiona la percepción del otro, sino que también genera una presión innecesaria sobre la relación. "En cuanto sentimos ansiedad, inseguridad o vienen complicaciones, somos los primeros que nos sentimos culpables con nosotros mismos por volver a sufrir", añade Iglesias.
Presta atención a los detalles
"Hacer caso y estar muy atentos a esas primeras citas. No dejarnos llevar únicamente por la emoción, las hormonas, la ilusión y la posible idealización que hagamos. Muchas personas piensan que esas primeras citas no son tan importantes, pero la realidad es que desde las primeras quedadas ya podemos ver muchas cosas que luego definan la relación", subraya la psicóloga.
Conviene prestar atención a cómo te hace sentir la otra persona, cómo resuelve los pequeños desacuerdos y si te escucha de verdad o solo espera su turno para hablar. "La realidad es que es mucho más fácil irnos de las relaciones cuando recién las comenzamos que tiempo después cuando ya hayamos invertido tiempo y energía en la relación. Así que asegúrate desde el inicio de estar escogiendo bien", aconseja.
No te abandones
Otro riesgo frecuente es volcarse en exceso en la nueva relación. Cuando esta se convierte en el eje central -reduciendo espacios propios, amistades o intereses- aumenta la vulnerabilidad emocional. "Asegúrate de no abandonarte cuando empieces esa relación. A veces sentimos mucho más dolor cuando algo no sale como esperamos porque ponemos todo el peso en esa nueva relación, y cuando esa persona se va sentimos un vacío enorme", razona Iglesias.
Mantener una identidad diferenciada y una red de apoyo diversa no solo protege frente a la dependencia, sino que también fortalece la calidad del vínculo de pareja. "Asegúrate de cuidarte, hacer cosas que te gusten, no dejar de hacerlas por conocer nuevas personas, trabajar en tus otros vínculos, etc.", concluye la experta.
