Cuando tus hijos ya no te necesitan: manual para superar el duelo silencioso de muchos padres, según los psicólogos

A lo largo de la vida la relación entre padres e hijos tiene que cambiar, entender esto es algo positivo
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MadridCiertos momentos en la vida ponen a prueba nuestra capacidad de adaptación. Mientras que algunos de ellos se superan sin problemas, hay otros que pueden ser más complicados de aceptar porque cambian por completo nuestra vida. Es lo que les sucede a muchos padres cuando sus hijos pasan a ser independientes. Esto puede ser especialmente intenso si se siente que ellos ya no les necesitan.
Una situación que suele dar paso a un duelo silencioso y hace que sea necesario pasar por todas las fases habituales de dicho duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Algunos padres son capaces de hacerlo por su cuenta, sobreponerse a los cambios que han llegado a su vida y encontrar la manera de reorganizarla para poder seguir adelante con propósito, al fin y al cabo, criar hijos independientes es el objetivo de la mayoría.
Hay otras ocasiones en las que es necesario buscar ayuda, porque este cambio supone un impacto mayor del esperado y no es posible superarlo sin contar con la guía de profesionales y expertos. En ambos casos, ser consciente del problema y buscar una solución es clave.
Cómo afrontar la independencia de los hijos

Que los hijos dejen de depender de los padres es el camino lógico en la vida, conforme se hacen más mayores, dejan de necesitarles o les necesitan de una manera diferente. La relación cambia y es importante ser capaz de adaptarse a esta nueva realidad. La vida de algunos padres gira en torno a su hijo y, cuando este se hace mayor e independiente, esto deja un vacío en ellos, que sienten que han perdido su propósito. Aparece una sensación de soledad y vacío, la sensación de no poder ser feliz, ansiedad y, en ocasiones, dolores físicos.
Lo mejor, y lo que los expertos recomiendan, es prepararse para cuando llegue este momento, aceptar que, tarde o temprano, es algo que va a suceder, por ejemplo, cambiando la perspectiva y centrándose en el orgullo que esto supone es mejor que quedarse solo con la tristeza.
Es normal que aparezcan sentimientos de nostalgia, pero la relación con los hijos no es inexistente, solo ha cambiado, se puede seguir manteniendo el contacto de la misma manera, eso sí, respetando sus decisiones y no intentando cambiarlas. Aceptando que ahora ya dependen de sí mismos, incluso si lo que hacen no es lo que sus padres habrían hecho.
Los expertos señalan que, si estas sensaciones de ansiedad y angustia se extienden en el tiempo, lo mejor es buscar ayuda profesional para tener más herramientas para lidiar con ello. Lo habitual es aprovechar este cambio para buscar nuevas actividades o hobbies que hacer, ahora que se tiene más tiempo, centrarse en la pareja (cuya dinámica es probable que también se vea afectada) o buscar el apoyo de familiares o amigos con quienes se pueda charlar de la situación y los sentimientos.
Es un buen momento para conocerse mejor y dedicarse un poco más de tiempo, para reforzar las relaciones sociales o establecer nuevos vínculos, tener nuevas metas y, sobre todo, cambiar la relación que se tiene con los hijos.
Estar preparado antes de que pase es la mejor manera de 'suavizar el golpe' y aceptar que las cosas han cambiado y no necesariamente a peor, aunque a veces se sienta así.
Educar a los hijos para que sean independientes
A pesar de que puede resultar duro, todos los padres (o la mayoría de ellos) intentan que sus hijos crezcan para ser personas independientes, para poder abandonar el nido en algún momento determinado. Esto no siempre es una tarea sencilla y es importante fomentar esa independencia desde la infancia, porque un niño independiente también tiene más autoestima, es más seguro de sí mismo, tiene más iniciativa, es más creativo y tiene más posibilidades de alcanzar sus metas.
Para poder criar hijos independientes, es importante que los padres les dejen su espacio, les permitan descubrir y explorar, también que lo fomenten desde que son pequeños, dejándoles tomar pequeñas decisiones, como escoger la ropa (entre dos opciones). Respetar sus decisiones y pedirle su opinión ayudará a reforzar esa independencia y que sienta que su voz es escuchada.
También es esencial establecer normas, porque dejarle libertad no quiere decir que pueda hacer lo que quiera, las normas y los límites están para cumplirse y se ponen por su protección y seguridad.
Es clave dejar que haga las cosas por sí mismo y no hacerlas por él, incluso si tarda en hacerlo. Sobreprotegerles es algo que para muchos es algo natural, instintivo, pero no es buena idea, necesitan pasar por situaciones así en su vida y eso les ayuda a madurar y crecer, por supuesto, conviene estar a su lado para ayudarles a afrontarlas. Es conveniente no inmiscuirse en su vida, respetar cierta intimidad, sobre todo durante la adolescencia.
Impulsar la independencia de los pequeños depende en muchas ocasiones de la manera de proceder de los padres. Tener un hijo independiente supone que los padres pierden el control sobre lo que hace y eso no siempre es fácil de asumir.

