Bienestar

"No me divorcio porque no me lo puedo permitir": los efectos psicológicos en las parejas de más de 50 que no se separan por dinero

Afecta más emocionalmente de lo que parece. Freepik
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MadridEn España, aproximadamente la mitad de los matrimonios se divorcia, una estadística que hace que las personas más racionales se lo piensen dos veces, pero que no suele tener efecto entre los más románticos, al fin y al cabo, esto señala que la otra mitad puede disfrutar de su 'felices para siempre'

Esto, no obstante, puede que no sea así completamente, porque existen algunas parejas que continúan casadas, pero lo hacen por motivos prácticos y no tanto porque la relación siga siendo idílica. Existen muchos motivos para divorciarse y otros muchos para permanecer casados, y la mayoría de ellos son emocionales y sentimentales, pero a pesar de que suene un tanto frío, las cuestiones económicas también son algo que conviene ponderar a la hora de tomar una decisión tan importante. 

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Algunas personas no se divorcian porque económicamente les es imposible hacerlo, separarse de su pareja no es algo que puedan permitirse económicamente y en estos casos no es raro optar por un 'divorcio silencioso', es decir, permanecer casados o bajo el mismo techo aunque la relación ya esté rota. Esto, en teoría, parece una buena solución ante un problema concreto, pero priorizar la estabilidad económica sobre la realización personal puede tener más efectos psicológicos de los que pensamos. 

Los motivos para divorciarse en parejas de más de 50

Casi todo el mundo espera que con el paso del tiempo su vida se asiente, llegados los 50 se espera cierta estabilidad en todos los sentidos, por eso tomar la decisión de divorciarse no parece nada sencilla. Cada vez son más frecuentes los divorcios entre parejas que pasan de los 50 años, tanto es así que tiene su propio nombre, se le conoce como divorcio gris, en clara referencia a las canas, tan habituales a partir de ciertas edades. 

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“La mayoría de estos divorcios se producen en matrimonios de larga duración, con más de 20 o 30 años juntos”, explica para WeLife María Puertas, abogada especializada en derecho de familia. "A menudo la causa está en cambios vitales, como la proximidad de la jubilación o el nido vacío”. Estos no son los únicos motivos, también suelen deberse a un desgaste en la relación o a un crecimiento personal, al fin y al cabo, las personas cambian con el tiempo y los valores de cada uno no tienen por qué seguir alineados con los de su pareja. 

Estos divorcios son más frecuentes porque la propia sociedad ha cambiado, el divorcio ya no es una deshonra, una lacra, y tomar esta decisión es más un cuidado personal que algo por lo que sentirse mal. Es también mayor la expectativa de vida, se espera vivir más años y no parece la mejor opción hacerlo siendo infeliz. 

Otro punto es la independencia financiera, suele ser una edad en la que las personas tienen cierta estabilidad económica, no dependen de la pareja y tomar esta decisión es más sencilla, pero ¿qué pasa cuando este no es el caso? ¿Cómo afecta emocionalmente a las personas no poder dar este paso porque sus economías no lo permiten? No es algo sencillo. 

Efectos psicológicos en las parejas de más de 50 que no se separan por dinero

Muchas parejas evitan la separación pasados los 50 años para no dividir el patrimonio, perder beneficios o evitar que el costo de vida aumente al vivir solos, pero esta decisión puede tener consecuencias psicológicas que no siempre se plantean al tomar la decisión de optar por un divorcio silencioso, es decir, la relación física y emocional termina a efectos prácticos, pero la convivencia continúa. 

En el momento, es una decisión que se toma como forma de protección, pero puede tener consecuencias para el bienestar emocional. "El divorcio silencioso", explica la psicóloga Lara Ferreiro en su web profesional, "conduce a un aislamiento emocional y una desconexión social". Ocultar que se pasa por una separación hace que no sea posible buscar el apoyo que se necesita, haciendo que la carga emocional sea mayor. 

"La necesidad de ser comprendido y apoyado en un momento tan crítico se ve frustrada, lo que puede llevar a un proceso de autoaceptación más difícil. La ausencia de una validación externa puede alimentar dudas y llevar a la autoculpa", señala, poniendo de manifiesto también que ocultar la separación puede hacer que en el entorno también surjan fricciones. "Es un impacto inesperado que puede generar tensiones adicionales y resentimientos, afectando negativamente las relaciones cercanas". 

Esta decisión produce un gran desgaste emocional que puede derivar en hostilidad entre la pareja, causado por la tensión constante. Suele venir acompañado de desesperanza, por sentirse atrapados en una situación que no es la que se quiere, sintiendo que se pierde el control sobre su vida. Esto puede llegar a generar depresión y ansiedad.