El común hábito después de cenar que dispara tu riesgo de diabetes a partir de los 50

Es bastante frecuente hacer esto a la hora de cenar, pero puede aumentar el riesgo de diabetes
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MadridLa salud y su cuidado se han convertido en una gran preocupación para muchas personas, que son muy conscientes de que es tan importante ser capaz de curar una enfermedad como de evitar su desarrollo. Por eso es cada vez más habitual que las personas opten por llevar una vida más saludable, intentando controlar los factores de riesgo que están al alcance de nuestra mano.
La alimentación es uno de los pilares fundamentales cuando se busca una vida más saludable, normalmente a través de una dieta variada y rica. El ejercicio físico es otro de esos soportes, el sedentarismo se ha convertido en una gran lacra y uno de los principales factores de riesgo a evitar. Llevar una vida activa, haciendo ejercicio de manera habitual, es la mejor manera de contrarrestar sus efectos negativos.
Existen otros muchos factores, como los relacionados con el ritmo de vida y los niveles de estrés a los que estamos sometidos. Grandes cambios en nuestras vidas que no siempre somos capaces de hacer porque no siempre podemos. En ocasiones nos centramos tanto en ellos que se nos escapan otras pequeñas cosas que también pueden estar poniendo en riesgo nuestra salud y de las que no nos damos cuenta.
Es lo que pasa cuando comemos demasiado rápido o cuando no dormimos lo suficiente, también cuando cenamos demasiado tarde, menos de dos horas antes de acostarnos, una costumbre habitual y que puede duplicar el riesgo de sufrir diabetes.
Cenar tarde aumenta el riesgo de diabetes
Cuidar nuestra alimentación, como es bien sabido, es esencial para poder llevar una vida más saludable y reducir el riesgo de desarrollar algunas enfermedades. Solemos centrarnos en los consejos que nos invitan a hacer una lista de la compra más adecuada o las recetas que logran que comamos variado sin renunciar al sabor. Sin embargo, hay otros consejos que no siempre tomamos en consideración, pero que pueden mejorar nuestras vidas.
Es lo que sucede con los tips que nos indican que, comiendo más despacio y masticando más los alimentos, nuestras digestiones pueden ser más sencillas y ligeras, pero también con esos que señalan que tendemos a comer demasiado tarde, lo que puede tener consecuencias nada agradables. La más evidente es acostarse con el estómago lleno, lo que puede ser molesto, pero también puede afectar a nuestra salud de manera más profunda.
Esto es lo que ha demostrado un estudio capitaneado por Marta Garaulet, catedrática de la Universidad de Murcia, en colaboración con la Universidad de Harvard y el Hospital General de Massachusetts (Boston). Tal y como desvela la investigación, cenar tarde y acostarse sin dejar que pase el tiempo suficiente, afecta a la tolerancia de la glucosa.
La melatonina endógena que se produce al acercarse la hora de dormir provoca que se reduzca la producción de insulina en el páncreas y esto hace que aumente el nivel de azúcar en la sangre. "Gracias a esta investigación hemos conseguido establecer la relación entre el funcionamiento de la insulina del páncreas y la melatonina", explica Garaulet. "Se trata de algo realmente importante, sobre todo porque se ha determinado una variante genética que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 en la mitad de la población".
El estudio, publicado en Diabetes Care, destaca que cenar tarde afecta a la tolerancia a la glucosa, y lo hace especialmente en las personas que tienen una variante genética de riesgo en el receptor de la melatonina, la MTNR1B. Como señalaba la experta, se encuentra presente en la mitad de la población española.
La Dra. Garaulet señala que "mediante el orden y la organización de horarios de sueño, actividad física, horarios de comida y de luz, podremos mejorar los ritmos circadianos y hacer al individuo más saludable". No solo importa lo que comemos, también la hora a la que lo hacemos, por lo que recomienda "tomar los carbohidratos por la mañana, y alejarlos de la hora del sueño, sobre todo en personas con riesgo genético".
Además de la hora a la que se cena, a lo largo del tiempo se han destacado otros factores que pueden alterar los niveles de glucosa en sangre.
Es lo que sucede con la exposición a la luz, tal y como recoge un estudio, publicado en la revista The Lancet Regional Health-Europe. Señalan que la exposición a la luz por las noches puede estar relacionada con el desarrollo de diabetes tipo 2, aumentando la posibilidad de desarrollarla porque "puede alterar el ritmo circadiano y provocar cambios en la secreción de insulina y el metabolismo de la glucosa", según explicó Andrew Phillips, autor principal del estudio y profesor asociado de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad Flinders, en Australia.
"Nuestros hallazgos sugieren que reducir la exposición a la luz por la noche y un entorno oscuro puede ser una forma fácil y barata de prevenir o retrasar el desarrollo de la diabetes", apuntó Phillips.

