CUIDADO DE LA PIEL

Cómo evitar las manchas en verano, según experta en piel: "La que aparece hoy empezó años atrás"

Salma Hayek se protege del sol. (Cordon Press)
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En esta época, la preocupación por la salud de la piel cobra de nuevo todo el protagonismo. Es muy común que, tras las primeras exposiciones al sol, comiencen a aparecer pequeñas hiperpigmentaciones localizadas en el rostro, el escote o las manos. Por ello hemos hablado con la farmacéutica, empresaria y divulgadora de salud Marta Masi, especialmente centrada en el cuidado de la mujer, quien desmonta el mito y lanza una advertencia: "Las manchas pueden ser resultado del daño solar acumulado durante décadas, de cambios hormonales, de procesos inflamatorios o de la ingesta de determinados medicamentos entre otras causas. Muchas veces la que aparece hoy empezó años atrás".

Esta afirmación transforma la manera en la que se deben entender los efectos de la protección solar. La piel posee un registro histórico inalterable y lo que a menudo se cataloga como una reacción inmediata al último fin de semana de playa es, en realidad, el síntoma visible de un daño que ha tardado años en madurar en las capas internas del tejido cutáneo.

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Tres tipos de manchas

Aunque el daño se origine en la infancia o en la adolescencia, el verano es una época crítica porque la radiación solar es más intensa y pasamos más tiempo al aire libre. Existen tres tipos principales de manchas que suelen activarse o empeorar en esta estación, los léntigos solares, el melasma y la hiperpigmentación postinflamatoria

Los léntigos solares son las típicas manchas de la edad o del sol, redondeadas y de tono marrón. El melasma, que es una de las manchas más complejas y temidas que cuenta con un fuerte componente hormonal (embarazo, anticonceptivos) y suele aparecer en forma de mapa en la frente, las mejillas y el labio superior. La hiperpigmentación postinflamatoria (HPI), la mancha oscura que se queda como recuerdo tras una lesión en la piel, como un brote de acné, una quemadura o una depilación agresiva. El sol de verano fija ese pigmento y hace que tarde meses en desaparecer.

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La importancia de la prevención

La prevención en verano no consiste solo en no quemarse, sino en desactivar los mecanismos que estimulan al melanocito. Como apunta Marta Masi, “la prevención sigue siendo fundamental: usar protector solar diario y reaplicarlo a lo largo del día y no olvidar zonas expuestas a diario como las manos y el cuello, usar protección física como sombreros o gafas, usar y tomar antioxidantes…”

En este sentido, la joya de la corona es el protector solar de amplio espectro (SPF 50+). Ya no basta con aplicarlo en la cara por la mañana antes de salir de casa, “la piel es un órgano global, no va por zonas, el problema no es solo la cara: es la exposición global del cuerpo. Para prevenir manchas de verdad, la clave es una protección solar completa y constante, no solo localizada”.

Además, la clave del éxito radica en la replicación cada dos horas y en elegir fórmulas que protejan no solo contra los rayos UVB (responsables de las quemaduras), sino también contra los UVA (los principales culpables del envejecimiento y las manchas) e incluso la luz azul.

Control diario con ayuda cosmética

Más allá del protector solar, Marta Masi añade que “en cosmética, son muy interesantes los ingredientes que ayudan con las hiperpigmentaciones: la vitamina C, la niacinamida, los retinoides, el ácido glicólico, el ácido tranexámico o la arbutina".

Como apunta la experta, es idóneo combinar los filtros solares con activos antioxidantes en la rutina diurna. La inclusión de sérums con Vitamina C pura, Vitamina E o Ácido Ferúlico neutraliza los radicales libres y frena el estrés oxidativo, impidiendo que las células pigmentarias reciban la orden de activarse.

Durante la noche, en primavera y verano hay que huir de la agresividad para centrarse en ingredientes reguladores que unifican el tono sin comprometer la función barrera. Activos de alta tolerancia como la niacinamida, el ácido azelaico y el ácido tranexámico se convierten en grandes aliados para controlar que el pigmento se transfiera hacia las capas superficiales de la piel.

Tratamientos de cabina para las manchas más rebeldes

Cuando las hiperpigmentaciones están profundamente asentadas o se resisten a la rutina cosmética diaria, es necesario recurrir a la aparatología y a los protocolos profesionales de cabina. Estos tratamientos avanzados permiten trabajar a niveles más profundos y acelerar la renovación celular de forma controlada. Como explica la farmacéutica, "cuando las manchas son profundas o persistentes, muchas veces es necesario combinarlo con tratamientos médico-estéticos personalizados como el láser, IPL o peelings”.

Los láseres de picosegundos y Q-Switched, están indicados para eliminar léntigos solares de forma precisa. Emiten pulsos ultracortos que fragmentan el pigmento en partículas minúsculas para que el propio organismo las elimine de manera natural, respetando el tejido circundante.

La luz Pulsada Intensa (IPL) es ideal para abordar el fotoenvejecimiento global, porque además de difuminar manchas dispersas, mejora la textura de la piel, aporta luminosidad y trata las rojeces o pequeñas venitas del rostro.

Los peelings químicos médicos, son combinaciones de ácidos a altas concentraciones (como el glicólico, el mandélico o el salicílico), que exfolian las capas superficiales para forzar una regeneración celular intensa.

Los protocolos de microneedling, son dispositivos de micropunción que facilitan la penetración profunda de cócteles despigmentantes y péptidos aclarantes.

La combinación de una pauta cosmética rigurosa en casa y el respaldo de tratamientos profesionales en cabina es el único método eficaz para contener y revertir la herencia solar y garantizar una piel luminosa y saludable en el futuro.